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Puerto Rico. La rebelión

Puerto Rico obtuvo una autonomía parcial en 1952, pero la isla nunca logró la independencia ni tampoco su incorporación plena a Estados Unidos.

El 11 de julio, una fuente anónima publicó los mensajes personales del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, ligado a Trump, presidente de los Estados Unidos. Dos días más tarde, el Centro de Periodismo de Investigación de Puerto Rico los compartía en Internet, revelando así unos mensajes misóginos y homofóbicos, dirigidos a otros políticos. A pesar de la renuncia de dos de ellos, el escándalo y la indignación de la gente fue tal que, en las calles, exigieron la dimisión del gobernador. Las manifestaciones alcanzaron el máximo de asistencia el miércoles 17 de julio, con cerca de cien mil personas en las calles de San Juan, la capital de la isla. Fue el momento en que el consorcio de periodistas reveló una red de corrupción de varios millones de dólares, involucrando a varias sociedades públicas. El jueves 25, Roselló anunció su renuncia tras una docena de días de protestas masivas.

A pesar del júbilo inicial, el problema de Puerto Rico no acaba ahí. La repulsa que provocaron los mensajes de texto de Roselló hechos en privado, debería de crecer frente a la insultante condición neocolonial que los Estados Unidos imponen a su Estado de manera pública. Desde 2016, Puerto Rico se halla bajo el control de un Consejo de Supervisión Financiera instaurado por la ley PROMESA (Puerto Rico Oversight, Management and Economic Stability Act) aprobada durante el gobierno de Obama. El objetivo de ese consejo de representantes no elegidos es poner en marcha un plan de pago a los acreedores de la isla, principalmente a los grandes fondos de inversión estadounidenses. Para ello, se está aplicando un plan de recortes y austeridad radical que incluye el cierre de escuelas, enormes recortes en las pensiones y, sobre todo, la ausencia total de inversiones en la economía local, infraestructuras y políticas sociales. La renuncia de Roselló, por si sola, evidentemente, no cambiará el programa del Consejo. Hace apenas unos meses que la isla sufrió el paso de unos huracanes que originaron enormes destrozos, muriendo más de tres mil personas y destruyendo la red eléctrica (en manos privadas). Se necesitaron once meses para restablecer la corriente en toda la isla, lo que hizo aumentar bastante el número de decesos. El desprecio de Trump hacia uno de los dos estados libres asociados de Estados Unidos, fue evidente.

En 1898, los Estados Unidos declararon la guerra a España con el fin propagandístico de “liberar” a Cuba de la dominación española. Derrotada España, concedió la independencia a Cuba y cedió a Estados Unidos el control sobre varios territorios de ultramar, entre los que se hallaba Puerto Rico, a 1 mil 536 kilómetros de Florida. Con el tiempo, Puerto Rico obtuvo una autonomía parcial en 1952, pero la isla nunca logró la independencia ni tampoco su incorporación plena a Estados Unidos. A pesar de que los puertorriqueños tienen la nacionalidad estadounidense solo gozan de sus derechos si migran al continente. Pueden votar para elegir a su gobernador pero no pueden participar en la elección del presidente de Estados Unidos. Sus importaciones están totalmente controladas por el gobierno estadounidense, de acuerdo a una ley colonial de 1920 que estipula que cualquier mercadería destinada a Puerto Rico debe ser librada en el continente y luego llevada hasta la isla en barcos estadounidenses. En los hechos, sigue siendo una colonia estadounidense y así lo confirma la deuda colosal impuesta desde la Casa Blanca y sus socios privados.

Actualmente Puerto Rico tiene una deuda de cerca de 73 mil millones de dólares que, en relación a su población, es diez veces superior a la media de los diferentes estados de Estados Unidos. Como resultado, se tiene una crisis humanitaria en territorio estadounidense con un agravamiento de la pobreza y las desigualdades. La emigración hacia el continente llega a niveles récord y la seguridad social está en vías de desintegración: reducción de salarios, aumento de las cotizaciones, reducción de las prestaciones… Ahora, más del 50 por ciento de las niñas y niños viven por debajo del umbral de la pobreza. ¿Y la Land of the free? ¿No se suponía que We the People of United States… promote the general Welfare? En su estatus colonial está el origen de la crisis.

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