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¿Qué sigue?

Abrió un ojo para ver el sol al que los pájaros le cantaban tempranito desde el único árbol que había cerca, en la banqueta. Como todos los días, calentaría los frijoles y unas tortillas que le quedaban del día anterior, para darles su desayuno a Mónica y Ponchito, y luego se los llevaría a la escuela. En un balde se acercó tantita agua para mojarse la cara y alisarse el pelo.

Ya que terminó de despertarse, recordó que hoy era domingo y, para más señas, primero de julio, día de las elecciones.

–¡Qué bueno que no tienen escuela! Voy a apurarme con mi quehacer y a preparar los chilaquiles; después me voy a votar y, ya de regreso, les doy su desayuno a mis chamacos; luego me los llevo al jardín de la iglesia para que jueguen y se diviertan un poco; ¡pobrecitos, nunca los saco!

 

Desde hacía meses, no paraban los anuncios en radio y tele: que “Vote por éste”; o no, mejor “Vote por este otro”. “Con éste va a tener muchas mejoras”; “No, a ése no, porque siempre le da lo mismo”; “Con el de acá va a tener relaciones internacionales”…

 

–“¡Uy!” –le había dicho Toñita–. Siempre prometen lo mismo. Por eso, la política es sólo pa’ los que tienen. Pa’nosotros, los jodidos, pos lo que sea, con tal de mantenernos encandilados con puras promesas.

–“No. Si lo que yo quiero es darles de comer a mis hijos y que no les falte escuela. Para eso me sobo el lomo-, le había respondido Enedina.

 

Mientras iba a la casilla a votar, Enedina recordaba asuntos de las pláticas en el grupo en que estaba. A veces le parecía todo claro; pero, otras veces, se le revolvían las ideas.

En una de las conferencias a que asistió, el señor que les hablaba decía que, mientras que unas cuantas personas se enriquecen hasta decir “¡basta!”, la mayoría no tiene trabajo ni puede mantener a su familia. Decía que muchos jóvenes buscan algo decente en qué ocuparse, pero no encuentran trabajo y, por eso, tienen que hacerla hasta de guardaespaldas. Durante la conferencia, consultaba una y otra vez sus notas; así, decía que hay más de 7 millones de jóvenes desempleados en México; que es dramática la distribución tanto de empleos como de ingresos.

También dijo que en los puestos de gobierno y en empresas hay gente corrupta que ha vendido los bancos mexicanos, las empresas del Estado, los ejidos, la energía eléctrica, el petróleo, etc. Parecería que la corrupción se ha adueñado de México, por lo que es indispensable una “cirugía mayor” (así dijo), para erradicarla y de tajo y definitivamente.

En dos temas hizo hincapié. Uno fue el de los maestros, quienes hoy en nuestro país ya no lo son socialmente; la reforma educativa los ha convertido encargados de guarderías de jovencitos y en capacitadores de masas, para el trabajo.

El otro tema que lo ocupó fue el de los pueblos originarios. Dijo que, si no fuera por ellos, hace mucho tiempo que este pueblo habría desaparecido. Ellos nos garantizan, dijo, la unión comunitaria y que amemos la vida.

Después de esta plática, Enedina quedó convencida: su voto tendría que ser en favor de un cambio de raíz en México.

Con esos recuerdos y esa convicción, continuó hacia su casilla a votar.

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