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¿Quién es ya ‘saben quién’?

Mucho se ha dicho sobre López Obrador, la campaña prácticamente giró en torno a sus propuestas y posturas. Como buen puntero, el líder de Morena, se ha dedicado a esquivar todos los ataques y a mantener su sorprendente popularidad, incluso llegando a aumentarla.

Para el próximo domingo primero de julio, casi 90 millones de personas están convocadas para salir a votar para la elección de 500 diputaciones federales, 128 senadurías y un presidente de la República, además de gubernaturas y presidencias municipales. En el proceso electoral del 2012, había 10 millones de habitantes menos inscritos en el padrón y votaron arriba de 50 millones, es decir, una participación de 63.14 por ciento, lo que nos dará un parámetro de la movilización ciudadana por venir.

De ser correctas las encuestas de prácticamente todas las empresas dedicadas a este negocio, Andrés Manuel López Obrador, candidato de la colación Juntos Haremos Historia, compuesta por Morena, PT y PES, será el futuro presidente de México para el periodo 2018-2024, puesto para el que compite por tercera ocasión y para el que, supuestamente, llegará con una ventaja contundente frente a los candidatos del PRI-PVEM-NA, del PAN-PRD-MC y el expriista Independiente gobernador de Nuevo León.

Mucho se ha dicho sobre López Obrador, la campaña prácticamente giró en torno a sus propuestas y posturas, en las que, evidentemente, el PRI y el PAN han buscado promover una imagen negativa del tabasqueño, afirmando que es ‘un peligro para México’, que convertirá al país en Venezuela, que es un hombre autoritario, enfermo de poder, así como de salud, ‘populista’, etc. Como buen puntero, el líder de Morena, se ha dedicado a esquivar todos los ataques y a mantener su sorprendente popularidad, incluso llegando a aumentarla.

Pero, ¿qué sabemos de ‘ya saben quién’? Es originario de Tepetitán, Macuspana, Tabasco, donde nació el 13 de noviembre de 1953, a un mes del decreto que otorgaba el voto a las mujeres en México. De familia de comerciantes –con el abuelo materno, exiliado español-, navegó entre Tabasco y Veracruz. Estudió Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM durante los convulsos años de 1973 a 1976. De ahí ocupó diversos cargos administrativos en Tabasco con el PRI, ya con la ‘apertura democrática’ en ciernes. Del 77 al 82 fue delegado estatal del Instituto Nacional Indigenista, donde es recordado como un líder combativo, de a pie, lo que lo empezó a distinguir de los dirigentes partidistas de oficina. Característica que, más o menos, ha mantenido hasta la fecha. Ya desde entonces, empezó a hacer críticas al interior del PRI, las que lo llevaron a identificarse con la Corriente Democrática, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, la que terminó por separarse de dicho partido en el 87, contendiendo con una enorme coalición de partidos y organizaciones de distinta ideología en el 88, Cárdenas por la presidencia y López Obrador por la gubernatura de Tabasco. Ambos perdieron bajo condiciones fraudulentas.

Vendría el proceso de formación del PRD en el 89, que resultó de lo más caótico. Como presidente estatal del partido, tras los fraudes del 91, encabezó un ‘éxodo por la democracia’, caminando de Villahermosa hasta la Ciudad de México, logrando que se anulara la elección en varios municipios y la renuncia del gobernador de Tabasco. En el 94, volvió a contender por la gubernatura, volviendo a quedar en segundo. En abril del 95, realizó la ‘caravana por la democracia’, marchando, una vez más, rumbo a la capital del país, la que derivó en la renuncia del secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán –quien en febrero había orquestado un ataque masivo al EZLN en Chiapas-, paradójicamente, hoy en Morena. Esto le proyectó y fue electo presidente nacional del PRD, cargo que ocupó del 96 al 99. Durante su gestión, el PRD creció como nunca, alcanzando sus mayores índices de votación, siendo la segunda fuerza en la Cámara de Diputados y ganando la jefatura del Distrito Federal, bastión que el PRD ha mantenido hasta el 2018 y que, otra paradoja, probablemente Morena le vaya a quitar.

Desde la Ciudad de México, la que gobernó del 2000 al 2005, su imagen creció a nivel nacional, quizá no tanto por los -en términos generales- buenos resultados que entregó, sino por el intento de desafuero que dirigió el presidente Vicente Fox en su contra, ubicándolo, desde entonces, como la única figura del sistema político electoral con un perfil de opositor y crítico. Con esa aureola contendió como candidato a la presidencia en el 2006, perdiendo por una diferencia de 230 mil votos frente a Felipe Calderón; repitió en el 2012, todavía con el respaldo del PRD, del cual era cada vez más distante por sus posturas de enfrentamiento y no negociación, siendo derrotado por la aplastante campaña televisiva de Peña Nieto; y, ahora, completamente peleado con la cúpula perredista, sus 17-18 años en ‘campaña’ como la figura opositora número uno en los medios, está dando sus frutos, ¿serán cosechados el 1 de julio?

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