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Resistencia, rebeldía y libertad

NO rotundo a los paradigmas hegemónicos y se procede, en consecuencia, ha construir nuevo rumbos, ha innovar, ha cambiar los procedimientos para obtener nuevos resultados.

La hegemonía de un grupo sobre el resto de la población se sustenta en varios pilares, el principal es la superestructura o mundo de las ideas, y dentro de éste, los componentes fundamentales son la enseñanza escolarizada, los medios de información y los dogmas religiosos. La enseñanza escolarizada domestica al individuo, los medios de información transforman mentiras en verdades y los dogmas religiosos administran los miedos y culpas ancestrales. Utilizando estos tres componentes el poder hegemónico transforma al ser humano de animal libre a ciudadano sin firmeza, es decir enfermo, donde la frustración, la infelicidad, el rencor, el miedo, la ansiedad, la ignorancia, la avaricia y la desesperación son manifestaciones emocionales cotidianas.

Como sucedáneo a la enfermedad, el poder hegemónico inventó el consorcio médico-farmacéutico, con el cual administra la debilidad emocional de los seres humanos, adjudicando, mediante un lenguaje críptico, etiquetas a las manifestaciones sintomatológicas de las llamadas “enfermedades”, que como dijimos no es otra cosa que el resultado de una vida sin sentido, como lo describe Viktor E. Frankl en su obra El hombre en busca de sentido.

El marco legal, el soporte del Estado de derecho, es el tercer pilar del poder hegemónico, este marco legaliza toda acción de la clase dominante, administrada por el estado, para sojuzgar al resto de la población y regular su comportamiento, evitando que los intereses hegemónicos sean afectados.

Algunas poblaciones, como respuesta a la opresión, desarrollan acciones contestatarias que van desde exigencias como mejoras salariales, prestaciones y servicios asistenciales, libertades nominales, otros grupos se autoexcluyen mediante procesos anómicos y hay también quienes convocan a la violencia como un respuesta para transformar el sistema mediante la toma del poder político.

Todo lo anotado puede resumirse en una palabra: paradigma, el sistema hegemónico es un paradigma, es decir una construcción socioeconómica que ha impuesto la idea de su vigencia y eternidad. Las respuestas contestatarias a su vez son un paradigma de lucha social. Albert Einstein dijo: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

La resistencia, como preámbulo a la libertad, es un proceso complejo, a través del cual se analiza, estudia, comprende y se procede a la transformación de la realidad. Para hacer real ese proceso de transformación, se hace necesario comprender que es imposible cualquier cambio siguiendo o utilizando los mismos paradigmas, por que ello nos llevaría inevitablemente a los mismos resultados, por ejemplo: las luchas reivindicativas en lo laboral, como pueden ser aumento salarial, prestaciones sociales como servicios médicos, prima vacacional, pensión por jubilación, servicios de guarderías, entre otras, no son otra cosa que suavizar la vida de los empleados-esclavos, pero, por más que se mejoren esas condiciones de trabajo, simple y llanamente no hace libres a los seres humanos.

La resistencia es una rebeldía, y ésta última, en el pensamiento de Albert Camus, es el proceso mediante el cual se dice un NO rotundo a los paradigmas hegemónicos y se procede, en consecuencia, ha construir nuevo rumbos, ha innovar, ha cambiar los procedimientos para obtener nuevos resultados.

La resistencia rebelde, para ser tal, no se anestesia a sí misma mediante la música estruendosa, el alcohol o las sustancias que alteran la conciencia, el trabajo, el consumo adictivo, la violencia o luchas contestatarias, sino que es aquella que construye artefactos simbólicos que contribuyen al desmantelamiento de los códigos de la producción hegemónica, evidencia los parámetros del ejercicio del poder, denuncia la espectacularización de lo real, critica el comportamiento humano sometido y construye propuestas tangibles e intangibles, mediante procedimientos corresponsables, redes colaborativas, mercados alternativos, acciones todas ellas para educar sin escuelas, informar sin televisión, radio o internet, reconstruir el alma sin burocracias religiosas y administrar el comportamiento humano sin leyes, a fin de reconquistar la firmeza del alma y eliminar las enfermedades.

 

Más información: El Ahuehuete, herbolaria. 442-3775127 y 427-1212508. contacto@elahuehuete.com.mx; www.elahuehuete.com.mx.

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