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Responsables con nombre y apellido

Comentaba en otro artículo cómo el pueblo (no colonia) de Felipe Carrillo Puerto (en el corazón de la zona industrial Benito Juárez), constituye un ejemplo inigualable de lo que la ‘sociedad de mercado’ provoca en la naturaleza y en las personas.

De haber sido una localidad agrícola de las más fértiles y ricas en agua y una comunidad de las más cohesionadas (por sus costumbres y tradiciones de respeto y cuidado mutuo, por su cultivo de flores, milpas y hortalizas, por sus bandas sinfónicas y de rock, sus fiestas patronales, su organización en tequios, asambleas de barrio, promoción de la cultura y civismo en el kiosco o su cine callejero apoyado por la UAQ, etc.), se convirtió en enorme basurero, en paraje devastado ecológica y socialmente, carente de áreas verdes, sucio y altamente contaminado, que excluye a sus ancianos de la buena vida y orilla a sus jóvenes a la droga y delincuencia.

Desde hace medio siglo Carrillo sufre el despojo y la agresión industrial y comercial, la ambición, negligencia y corrupción de sus gobiernos y de grandes, medianos (e incluso pequeños) empresarios, que aprovechan su riqueza, sin hacerse cargo del daño que, provocan. ¿Por qué los pueblerinos han permitido todo esto?

Muchos somos testigos de cómo Carrillo fue, durante varias décadas, un pueblo de lucha sistemática, para mejorar sus condiciones de vida, detener y revertir el desorden, recuperar sus zonas verdes y preservar sus espacios comunitarios.

Importa reconocer a quienes dedicaron su tiempo y arriesgaron su seguridad en movimientos impulsados por: la ‘Comisión Coordinadora pro-mejoras de Carrillo’ (años ‘80), ‘Carrillo Digno’ (años ‘90), la ‘Asamblea General del Pueblo’ (2007-2020), la ‘Coordinadora de Barrios’ (2018-2019), entre otras.

Pero también es necesario denunciar que Carrillo casi siempre fue y sigue siendo un pueblo ninguneado por sus autoridades, grandes industriales y mercaderes.

Conforme pasan los años, los problemas se agravan y los funcionarios se lavan las manos, alegando que “muy poco puede hacerse en un trienio”; que ellos no son responsables, sino sus antecesores; que “¿por qué se fueron a vivir a un lugar tan conflictivo?”; que “en lugar de quejarse, debieran aprender a convivir con las chatarreras industriales que dan trabajo a su gente…” (sic). 

Dos fenómenos sociales resultan de esto: la migración forzada o la precarización de la calidad de vida de quienes se quedan (cuya fuerza para seguir exigiendo atención, se debilita). 

La investigación de Bajo Tierra Museo (Historias que andan: desplazamiento forzado por impactos ambientales en Querétaro), recientemente publicada, devela la punta de un iceberg de lo que sucede en muchos espacios queretanos y que los pudientes se empeñan en ignorar.

Es fácil señalar al modelo neoliberal del desastre, pero tras él, hay actores con nombre y apellido (en el gobierno, la cúpula empresarial, las instituciones, la sociedad civil) responsables de decisiones u omisiones que contribuyen al daño.

Escribo esto, hojeando el informe: Del miedo a la esperanza (acimedellin.org), sobre el caso del “Milagro de Medellín”, Colombia (antiguo dominio de Pablo Escobar), hoy “ciudad modelo” de América Latina. Se trata de un trabajo colectivo, coordinado por el alcalde de dicha ciudad: Sergio Fajardo Valderrama (gestión 2004-2007), en que se exponen las estrategias que impulsaron una transformación radical, en tan sólo 4 años de gestión.

Todo comenzó con una idea: “Nuestros edificios y parques más bonitos, deben estar en nuestras áreas más pobres”.

Es verdad, según señalan los escépticos, que Medellín sufre aún serios problemas; sin embargo, no puede dejar de reconocerse, que las intervenciones que vivió aumentaron considerablemente la tranquilidad y calidad de vida de su gente.

¿Cuál es el nombre y apellido del funcionario o aspirante a dirigir la alcaldía de Querétaro, que esté dispuesto a emprender una locura similar, en favor de la gente más desatendida?

*Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA).maric.vicencio@gmail.com

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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