Articulistas

Revocación de mandato, ¿votos en fuga?

En un momento en que continúa la recomposición del sistema electoral, no podemos ignorar dónde quedaron 15 millones 21 mil 658 votos que en 2018 apoyaron al entonces candidato Andrés Manuel López Obrador y que ahora en la revocación de mandato, no aparecieron. Si comparamos los datos de la elección presidencial con los de ayer, el 49.88 por ciento de los electores del ahora presidente no se presentaron a las casillas.

En el verano de 2018, 30 millones 113 mil 483 personas se declinaron por la opción que representaba el tres veces candidato presidencial, un número atribuible a distintos factores, como el carisma del líder, la falta de una verdadera oposición, el cansancio del PRIAN, la corrupción peñanietista, etc. El 10 de abril poco menos de la mitad asistió a decir que no se le revocara el mandato al presidente, o que siguiera en el poder, como también promocionaron simpatizantes del presidente.

Vamos por partes. Un refrendo importante a Morena-AMLO vino en la elección de 2021, cuando a pesar de perder 50 curules en la cámara baja, se mantuvo como el grupo mayoritario; además se llevaron 11 de las 15 gubernaturas en juego. Al ser una elección intermedia y haber una participación activa y frontal de los partidos políticos, el resultado es relevante para medir la fuerza del presidente.

Por la coyuntura de la elección es incorrecto sostener que esos 30 millones de votantes en 2018 eran el voto duro de AMLO, pero pensar que gran parte de esos 15 millones que dijeron “que siga” representa a la base lopezobradorista, no suena extraño si observamos los números que obtuvo en las elecciones de 2006 y 2012, cuando se hizo de 14.7 y 15.8 millones de sufragios, respectivamente.

Hay que ser cuidadosos con esta aseveración, ya que en una observación más cautelosa encontraremos personas que votaron “que siga” por una auténtica simpatía por el presidente, pero también porque era la opción que menos inestabilidad política representaría al país o muchas otras motivaciones que buscan ser encontradas y analizadas. De igual forma, el tamaño del electorado de 2006 ha cambiado y no sólo en números, también los rangos de edad y motivaciones de la ciudadanía.

Fugas por estado

Veamos las posibles “fugas” de votos por entidad federativa. Jalisco es donde más votos perdió: 70 por ciento menos si se comparan los “que siga” de ayer con los votos de la coalición Juntos Haremos Historia de 2018; sigue Durango, con 62.12 por ciento y Aguascalientes con 61 por ciento. Observamos que son estados gobernados por la oposición, Movimiento Ciudadano y Acción Nacional, específicamente.

Querétaro fue la séptima entidad donde mayor baja de votos tuvo el presidente de la República, si concebimos la jornada del domingo como un ejercicio de refrendo. Pero el partido en el poder no parece un factor determinante, pues Yucatán —gobernado por el PAN— fue la segunda entidad con menor fuga de votos: 25 por ciento. Chiapas, con gobierno morenista, fue la entidad con menos pérdida: 22.8 por ciento.

Explicar la fuga

¿Cómo explicar entonces los resultados de ayer y la poca participación electoral? El desgaste natural de la figura presidencial hará que personas que votaron en 2018 por Morena no lo vuelvan a hacer en 2024 y no se presentaron ayer. Son personas a las que hay que seguir el rastro para ver dónde terminará su voto.

Otro punto: si la difusión sólo le corresponde al INE —como marca la ley— el debate se verá demasiado limitado a algunos círculos, como ocurrió esta ocasión. La desinformación y personalización del ejercicio de revocación de mandato (que hablaron de reelección o pérdida de derechos constitucionales) influyeron además en que hubiera personas que no se acercaran a las urnas. Este será un punto que deberá incluirse en reformas subsecuentes, para permitir la participación activa del presidente y por qué no, de los partidos políticos.

La distribución de las casillas y la falta de un presupuesto oportuno al árbitro electoral también influyeron, pero más que en los resultados de la pregunta, se vieron reflejados en la participación ciudadana, la cual se acerca al 20 por ciento; los capacitadores y funcionarios de casilla lograron echar a andar el ejercicio con el recurso que hubo. No olvidemos además que estamos en una pandemia que pudo ser limitante pese a estar en semáforo verde.

Hasta ahora hablamos de los que dijeron “que siga” y los ausentes de 2018, pero también habrá que comprender las motivaciones de dos grandes tipos de opositores: los que se mostraron contra el ejercicio y el millón 61 mil 535 que en su boleta exigieron la salida del presidente. Caso aparte serán los 278 mil 818 votantes que se acercaron a anular su voto.

Por ahora, la ausencia de poco más de 15 millones de votantes en las casillas no debe preocupar al presidente, sin embargo debemos tenerlos en el radar para la sucesión de 2024. Si algo hemos aprendido en últimos años, es que las motivaciones del voto y preferencias electorales son cada vez más volátiles, dejándose llevar por coyunturas y sentimientos, ya no preferencias estables en el tiempo.

*Los datos para este artículo son con corte a las 10 de la mañana del 11 de abril, por lo que el Cómputo del INE puede haber variado en horas subsecuentes.

David A. Jiménez

Jefe de Información de Tribuna de Querétaro y reportero investigador del semanario desde 2014; me especializo en temas de política local y asuntos municipales. Maestro en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba