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Revuelta de peces…

El conocimiento popular persiste de generación en generación principalmente porque su calidad axiomática es irrefutable; este conocimiento es lo que conocemos como dichos y refranes populares.

Seguramente usted amigo lector ha escuchado el refrán que reza: “A revuelta de peces, ganancia de pescadores”; la correspondiente analogía refiere a una situación en la que mientras haya un momento de desconcierto habrá otros que sacarán provecho.

Profundicemos un poco al respecto; por un lado, están los protagonistas de la revuelta (no necesaria o únicamente peces) los protagonistas están inmersos en ese fenómeno que ha provocado la formación de cierta revuelta y por consecuencia, su atención está enfocada en esa situación, sus pensamientos y energías están orientados a hacer frente a tal agitación que los tiene en un estado de alerta o alarma, situación que los convierte en presa fácil de los pescadores; en contraparte, los pescadores están a la expectativa, aprovechando la distracción que se ha generado, su atención no está concentrada en la revuelta, su origen, desarrollo o desenlace no les importa, su estado de alerta está orientado a ubicar o identificar la vulnerabilidad del grupo de peces (o personas), buscan sorprender a ciertos actores, quizá los más distraídos, quizá los más activos, quizá los más representativos o simplemente obtener la mayor cantidad de ellos.

Aquí es donde tenemos que poner atención, en los pescadores que están a la expectativa de los peces, de los actores que están participando en la revuelta, hay que poner atención en el grupo de poder que desarrolla este tipo de mecanismos que simulan una apertura, hay que observar detenidamente a la oligarquía que se esfuerza por conservar el control sobre el destino de nuestra gente; hay que mantenerse en estado de alerta con aquellos grupos que están provocando a la revuelta a nuestra gente, provocando con ello la división de opiniones y la lucha entre nuestra gente, hay que observar con cautela e inteligencia las maniobras de estos pescadores que acechan la estabilidad de nuestra sociedad.

Ésta estrategia de “Divide y vencerás” ha sido muy socorrida a lo largo de los tiempos cuando se aspira a vencer o al menos a obtener alguna ventaja ante un grupo; en su libro “El arte de la Guerra” Tzun Tsu señala que para debilitar al oponente se le debe privar de sus fortalezas, identificar sus vínculos más endebles con el exterior del reino, factores que pueden generar el caos al interior; el mismo Jesucristo señaló que: “Una casa dividida contra sí misma no se puede mantener” (Mateo 12:25); lo que significa entonces la imperante necesidad de mantener a nuestra sociedad unida, compenetrada, identificada y principalmente entrelazada, todo a partir de una información clara, seria y concisa de la necesidad tan apremiante por evitar que este grupo de poder se siga aprovechando de nuestra gente con cargas cada vez más pesadas, marginaciones cada vez más marcadas y divisiones más profundas.

La reciente apertura que se ha hecho para la inscripción de los múltiples candidatos independientes ha generado diferentes movilizaciones a favor de uno u otro; son en total 48 los candidatos aprobados por el Instituto Nacional Electoral, así que debemos ser más conscientes y empezar a preguntarnos ¿qué hay detrás de todo esto? ¿Es todo esto realmente un paso a la democracia? ¿En verdad este tipo de candidaturas ofrecen una alternativa viable para la sociedad? ¿Garantizan estos candidatos representar a la voz del pueblo? ¿Sus proyectos están orientados a atender las demandas de nuestro país? ¿Sus proyectos están orientados a atender la diversidad tan amplia que constituye a nuestra sociedad? ¿Qué clase de relación guardan estos personajes con la diversidad de nuestra sociedad? ¿Cómo se han relacionado éstos personajes con las diferentes clases sociales, laborales, intelectuales, de género o identidad sexual? ¿Qué tanta experiencia han adquirido en sus labores para saber cómo relacionarse con las urgentes demandas que desestabilizan a nuestra sociedad?

Esta es la revuelta en la que ahora se encuentra sumergida nuestra gente, y que es necesario ir sobrellevando con suma atención y cautela puesto que es necesario elegir a la persona que mejor entiende las dificultades que aquejan a nuestro país, su forma de abordarlas y principalmente la viabilidad, pertinencia, eficacia y confiabilidad de las soluciones que ofrecen; ésa es nuestra responsabilidad como ciudadanos; la democracia significa un gobierno elegido a través del pueblo, por lo que el salto a la democracia requiere de una sociedad informada, participativa, que sepa lo que ofrece cada uno de estos aspirantes y que cuestione sus proyectos, que no se deje llevar por chismes sino que ponga en duda su veracidad y compromiso a través de sus planes de trabajo, se requiere de una sociedad que no se mantenga cerrada a otras opiniones sino que indague y deduzca la que considere la opción más apropiada; no olvidemos que será el futuro de nosotros y de las siguientes generaciones las que están en la mesa…

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