Articulistas

Sobre el nuevo aeropuerto en la CDMX (II)

Hasta el momento, López Obrador ha hecho la propuesta más sensata, para nada son ocurrencia. Propuso que un comité técnico revise, justamente, la parte técnica del proyecto del NACM.

Me gustaría saber en dónde estaban las personas y los medios que gritan al escándalo por la sola posibilidad de que se revisen los contratos para la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (NACM), cuando se suspendió el proyecto del tren rápido entre Querétaro y la Ciudad de México.

La semana pasada señalamos que lo más probable es que el actual proyecto de aeropuerto genere unos 60 mil empleos a los que habría que descontar 25 mil despidos o traslados de los trabajadores que laboran en el aeropuerto actual, ya que sería cerrado. Por lo que el proyecto del aeropuerto generaría sólo unos 35 mil empleos. Sin embargo, de acuerdo a un boletín oficial de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), del 3 de agosto de 2014, el proyecto de la vía férrea generaría 60 mil empleos. En su momento, los mismos que hoy hacen un escándalo por la crítica al proyecto del NACM, se quedaron callados cuando se canceló un proyecto que generaría, aproximadamente, el doble de empleos.

También señalamos que el proyecto cancelado del tren rápido tenía un valor de 60 mil millones de pesos, cifra nada despreciable. También en este caso se quedaron callados. Y también se quedaron callados ante el reclamo de China de más de 11 mil millones de pesos por la cancelación del proyecto. Y debemos recordar que el gobierno federal jamás dio una explicación creíble de la suspensión de este proyecto, aunque todo parece indicar que se trató de actos de corrupción.

Varios aeropuertos

Creo que todos estamos de acuerdo que el actual aeropuerto de la Ciudad de México está saturado y que se necesita un nuevo aeropuerto, eso nadie lo ha puesto en duda, lo que se critica es el proyecto de Peña Nieto. Entre las cosas que no tienen sentido con este proyecto es que, por la orientación de las pistas, tendrían que cerrarse no sólo el aeropuerto actual sino también el de la base militar de Santa Lucía. Eso es una soberana estupidez, algo inédito a nivel mundial.

Grandes capitales tienen más de un aeropuerto. Por ejemplo, Londres tiene siete, Nueva York tiene cinco, Paris tiene tres, Roma, Milán, Berlín y Beijing dos. Pero además, estas mismas urbes están conectadas con otros aeropuertos de ciudades cercanas. Así que es una terquedad, naturalmente no de López Obrador, de continuar con un proyecto que implica cerrar otros dos aeropuertos.

Hay que recordar que en marzo de 2008, es decir, hace apenas 10 años, los gobiernos panistas se gastaron 8 mil 600 millones de pesos para la construcción de la terminal 2 del actual aeropuerto. Los que se escandalizan del posible truncamiento del proyecto del NACM deberían escandalizarse de que se tiraran a la basura casi 9 mil millones de pesos.

La propuesta técnica de López Obrador es mucho más viable y menos costosa que la actual construcción.

Evitar la discusión técnica

Hasta el momento, López Obrador ha hecho la propuesta más sensata, para nada son ocurrencia. Propuso que un comité técnico revise, justamente, la parte técnica del proyecto del NACM. Específicamente, AMLO propondría a cinco técnicos, otros cinco el gobierno federal y otros cinco el Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Si gobierno y empresarios del CEE estuvieran tan seguros de que el proyecto es técnicamente el mejor, habrían aceptado inmediatamente y le habrían dado la máxima publicidad tanto a las discusiones como a las conclusiones, pero no, ni el gobierno federal ni el CCE aceptaron, lo que demuestra que saben perfectamente que no tienen la razón.

Del lado de López Obrador seguramente encabezaría el Ing. Javier Jiménez Espriú, exdirector de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, expremio nacional de ingeniería y exsecretario de la SCT. Se ve que le tuvieron miedo. De hecho, Jiménez Espriú fue entrevistado por Carmen Aristegui y en esa entrevista fue evidente que el gobierno federal no quiere debatir seriamente cuestiones técnicas y financieras.

Dentro de las aspectos técnicos más relevantes están los 70 metros de espesor de una capa extremadamente permeable sobre la que se quiere construir el NACM, están los 30 centímetros que se hunde el suelo cada año, está la cuestión de construir el NACM en el lecho de un antiguo lago pero que sigue siendo una importante cuenca hidrológica, el daño ecológico para las especies asociadas al lago y las consecuencias sociales en la población de la zona. A estas cuestiones técnicas evidentes se contesta con dogmas, con cosas vagas del tipo que “está en riesgo el futuro del país”, como si éste dependiera de un aeropuerto.

Por otro lado, conociendo la estela de corrupción del gobierno de Peña Nieto, ¿quién puede creer que en el proyecto del NACM no hay corrupción? Sólo gente extremadamente ingenua puede pensar esto.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba