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Sólo locos apoyan la amnistía

¿Para quienes necesita esta sociedad la amnistía? Para los campesinos que siembran la amapola a fin de mantener a su gente, para los ninis que tiran del gatillo contra los que ni conocen, para los millones que están al servicio de los que los usan como “carne de cañón”.

1. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (2001) la voz amnistía viene de amnesia; es el olvido legal de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores. El diccionario del español en México, del Colegio de México (2011), dice que la amnistía es acto del Poder Legislativo que extingue la acción penal y las sanciones impuestas (excepto la reparación del daño) de uno o varios delitos, en particular los de carácter político, y se aplica a las personas procesadas por ellos, según la formulación de una ley de amnistía. La amnistía es, pues, un acto del Poder Legislativo, no exime de la reparación del daño y hace referencia específica a determinados delitos; no tiene carácter absoluto.

2. En el debate del pasado domingo 22 de abril cuatro candidatos a la presidencia de México se esforzaron por ridiculizar a AMLO, pues el tema es parte de su agenda de trabajo; y es verdad: casi todos los mexicanos coinciden en que el crimen organizado genera daños sociales y dolores profundos. Por eso hay que aclarar varios puntos.

3. La precariedad de empleos (pocos y, en su mayoría, mal pagados, donde se les exige cumplir con jornadas esclavizantes, sin prestaciones laborales, sin derecho a antigüedad, etc.) ha hecho que los mexicanos apenas puedan sobrevivir y que siempre se sientan indefensos, aislados o “separados”, sin comunidad que los arrope. Están ante un monstruo avasallador (el sistema socioeconómico) que los anula como seres humanos, que les revienta toda posibilidad de reclamar justicia y hacerse valer; llevan una existencia marginal.

4. Cuando se habla de crimen, se lo puede entender al menos de dos maneras: como ocasional y como organizado.

El crimen ocasional es el que se da a raíz de una necesidad ineludible (“no encuentro trabajo, y mis hijos se me mueren de hambre”), por impulso de una fuerza pasional, por accidente; en fin, no como forma usual de proceder.

En contraste, el crimen organizado implica planeación, distribución de tareas, aplicación de recursos, relaciones de influencia, etc. En este ámbito se encuentra gente encumbrada, con grandes capitales, con puestos de poder (en empresas, sindicatos u organizaciones amplias). A la cabeza de este nivel no hay raterillos, pistoleros de baja ralea, que están aquí siempre cumpliendo órdenes, obedeciendo (ver la película ‘El infierno’ –Luis Estrada; México 2010– como muestra de lo dicho).

5. Escasez de empleo y extrema pobreza obligan a la gente a sobrevivir malbaratando lo que tienen y, cuando han agotado sus pocos bienes, venden lo único que les queda: su fuerza de trabajo y su dignidad. ¿O de qué otra manera pueden apenas vivir y mantener a los suyos?

6. Campesinos sin tierras, vendedores en pequeño, limpiadores de parabrisas, gente con harapos y las manos en los bolsillos, parientes de enfermos desahuciados, inmigrantes, analfabetos… todo un ejército de indigentes que se vuelven presa “fácil” y “segura” de quienes controlan el crimen organizado; los contratan para que les hagan el trabajo sucio y expongan su vida para proteger al patrón. Así, los dirigentes se mantienen a salvo, no dan la cara, ganan $uma$ cuantio$a$ y promueven protestas “indignadas” contra “criminales públicos”.

7. Esos opulentos y poderosos tienen especialistas que los mantienen sin acusaciones y les garantizan “manos limpias”; ante la opinión pública son siempre inocentes, aunque cometan asesinatos, robos, engaños, invasiones, violaciones y crímenes horrendos.

8. ¿Para quienes necesita esta sociedad la amnistía? Para los campesinos que siembran la amapola a fin de mantener a su gente, para los ninis que tiran del gatillo contra los que ni conocen, para los millones que están al servicio de los que los usan como “carne de cañón”, para el grueso de la población que se queda sin vida cada día.

9. Unos son los que deciden y actúan contra la humanidad; pero, generalmente, son otros los juzgados, los castigados, los que quedan a merced de los tribunales. Para los ricos y poderosos, toda la tersura de la comprensión; para los pobres, todo el rigor y la crudeza de la ley.

10. Sin embargo, no vale argumentar desde sentimentalismos, sino desde la urgencia de reiniciar una sociedad sin esclavos socioeconómicos, que en adelante puedan seguir caminos de libertad. ¿Cómo lograrlo?

11. ¿La amnistía es una posibilidad? Quizá…

 

gguajardoglez@hotmail.com

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