Articulistas

Temas nodales para el nuevo proyecto educativo

A partir del 1 de julio, el nuevo gobierno despierta grandes expectativas sobre el giro que dará el timón, lejos del régimen neoliberal, que casi nos destruye como país.

“La educación en México está secuestrada”, señaló una vez el Dr. César Navarro G., y pareciera que no sólo importantes funcionarios sino varios sectores, incluyendo maestros, sufren el síndrome de Estocolmo dejándose fascinar por sus secuestradores.

Sin embargo, a partir del 1 de julio, el nuevo gobierno despierta grandes expectativas sobre el giro que dará el timón, lejos del régimen neoliberal, que casi nos destruye como país.

Antes de iniciar, el gobierno de la Regeneración nacional hace consultas para su proyecto educativo y, aunque esto no sea nuevo, resulta esperanzadora toda la energía que está fluyendo. Muchos se preparan para participar activamente.

Tampoco es nuevo criticar las consultas pues varias sólo dan ilusión de democracia, buscando legitimar decisiones ya tomadas. Querétaro no es excepción y el foro despertó aquí también ciertas sospechas, porque:

  1. convoca a individuos, más que a colectivos;
  2. “todo mundo puede expresarse” mediante encuestas electrónicas prediseñadas;
  3. el sorteo de ponencias da la palabra (sin rifa) a ciertos actores “importantes” (p.e. al Presidente de la Unión de Padres de Familia, de extrema derecha, cuya propuesta fue enfatizada por el futuro titular de la SEP).

Frente a esto, no faltan las preguntas: ¿Cómo se construye una estructura que dé sentido y rumbo a los cientos de miles de fragmentos (ponencias de 3 minutos) tan disímbolos, en ideologías, niveles, regiones o tipos educativos?; ¿quiénes y con qué criterios separan las opiniones “pertinentes” de “las inadecuadas”?; ¿cómo se recogen los disensos sobre el sesgo de las encuestas?; ¿el nuevo proyecto resultará de “lo que diga la mayoría”?

Por lo visto, dichas consultas aún no logran superar la lógica neoliberal de la “buena imagen” que dan las estadísticas (“¡Van 37 mil ponencias!, ¡nutrida respuesta!”).

Participé en el foro de Querétaro, pues vale aprovechar cualquier oportunidad (real o falaz) para expresarnos. Gracias a éste, pude escuchar estupendas ponencias como las de Estela Hernández o Alejandra Jiménez (del MMBQ) que ponen el dedo en la llaga. Se abre además la posibilidad de lanzar convocatorias alternas, a todas las comunidades, centros, redes o movimientos educativos para discutir, develar y frenar las políticas del ‘neoliberalismo progresista’ (Zibechi), que sabe mimetizarse con los discursos de izquierda, generando serias confusiones.

Más allá de las estadísticas, hay temas nodales que el nuevo proyecto no puede soslayar, si realmente quiere servir al pueblo.

  1. Recuperar la historia (de las ciencias, la pedagogía popular, las luchas sociales…); no abandonar el nuevo proyecto al frenético vaivén de las modas mercantiles de los “emprendedores competitivos”. Desterrar la lógica técnico-instrumental, que reduce a la educación a simple adiestramiento y seguir pugnando por una educación libre, laica, democrática, científica, popular, cooperativa; por formar personas íntegras, dignas, pensantes, críticas, creativas, comprensivas del mundo, responsables y solidarias con los demás y con la Naturaleza; capaces de proponer alternativas viables a las imposiciones del régimen dominante.
  2. Promover la descolonización del pensamiento y el fortalecimiento de la identidad mexicana, mestiza, pluricultural, plurilingüística…; trascender el obsoleto modelo liberal-neoliberal y construir proyectos propios, considerando los conocimientos de los pueblos.
  3. Suspender la estandarización a ultranza y dar suficiente libertad y apoyo técnico, a las comunidades educativas para que construyan y experimenten sus propuestas, reconociendo sus contextos, condiciones, necesidades, saberes y talentos.
  4. Transitar, de la instrucción homogeneizante a la educación por el trabajo práctico, en tequios, enfrentando desafíos reales, elaborando proyectos (políticos, sociales, científicos, artísticos, tecnológicos…), reflexionando crítica, socio-ecológicamente, sobre el sentido y consecuencias de lo que se hace; comunicándose, buscando información y aprovechando las ventajas de la globalización, de modo similar a como hacen los expertos.
  5. Eliminar de la evaluación todo pretexto para excluir, competir ferozmente o castigar, e incluir la reflexión colectiva, la libre expresión en asambleas y el intercambio de experiencias exitosas y fallidas, así como los encuentros regionales, para compartir procesos y resultados…
  6. Desmercantilizar la educación, que es derecho fundamental, para que nadie quede excluido. Detener toda artimaña privatizadora de la escuela pública. El Estado debe responsabilizarse del financiamiento y no orillar a las comunidades escolares a “gestionar autónomamente”, créditos bancarios.

Las consultas a individuos dejan fuera la enorme riqueza y experiencia de los colectivos. El todo es mucho mayor que la suma de las partes. Es imperativo dar la palabra a los movimientos de ‘La otra educación’, que se viene construyendo en México, desde hace décadas.

 

Movimiento por una Educación Popular Alternativa

 metamorfosis-mepa@hotmail.com

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba