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Tlenamaquiliztli, el humo del copal en la purificación

Se cuenta que a Jesucristo lo visitaron los Reyes Magos, quienes le llevaron: incienso, oro y mirra. También se narra que en las culturas prehispánicas la incensación con copal, era una actividad cotidiana. En las narrativas coloquiales se muestra a las resinas sólo como emblemáticas sustancias para aromatizar los recintos o cuando más para establecer un diálogo, mediante las volutas de humo, con los denominados “dioses”.

Poco se habla de las propiedades medicinales de las resinas como el copal, el incienso y la mirra.

Por ejemplo las resinas extraídas del género Bursera, conocidas como copales, están compuestas de monoterpenos y diterpenos responsables de los sabores y aromas, son los principales componentes de las resinas y aceites esenciales; también contienen flavonoides, los cuales poseen propiedades antioxidantes, previenen efectos degenerativos y son adecuados para el tratamiento de la desmemoria y el cáncer, poseen propiedades antivíricas, son carditónicos, aumentan la resistencia de capilares, poseen actividad anti-trombótica y anti-colesterol, protegen el hígado y el estómago, conservan la salud ocular, son anti-inflamatorios, analgésicos y antimicrobianos.

Particularmente en las culturas prehispánicas, el sahumado o incensación consistía en impregnar con el humo y el olor del copal los lugares sacros, las imágenes divinas y purificar a los participantes. En las casas, las volutas de humo servían para bendecir esquinas y los umbrales, los enseres domésticos, los instrumentos agrícolas, las trojes o almacenes de granos, los implementos artesanales y todos los objetos de la vida cotidiana. La incensación de las viviendas se realizaba en las mañanas y en las noches.

Considerando las propiedades de los copales, se podría especular que los ritos de incensación tenían como objetivo la sanitización de los ambientes de interiores. De esta forma al impregnar de humo de copal el aire de interiores y todos los objetos de la vida cotidiana se eliminaban virus, bacterias y hongos, al mismo tiempo se mejoraba la salud del cuerpo y del alma.

El sahumado tenía como propósito conjurar a los seres sobrenaturales para obtener favores, santificar los espacios rituales, purificar a las personas y sus utensilios cotidianos. Si consideramos que históricamente todo suceso o proceso que no se puede explicar, ver o medir, es considerado sobrenatural. De esta forma podemos suponer que en épocas antiguas, tanto en el nuevo y viejo mundo, los micro-organismos formaban parte de los seres sobrenaturales, con los cuales había que establecer un vínculo y el sahumado sanitizaba de una forma mística.

Actualmente la práctica del sahumado sigue vigente, se considera como parte de la terapéutica tradicional para eliminar muchas afecciones del alma como el “mal de ojo”, “aire”, “susto”, espanto” y “embrujo”. Generalmente el sahumado con copal forma parte de un protocolo mayor denominado “limpia”, “desalojo”, “rameada” o “barrida”, terapéutica que permite remover las malas influencias, energías negativas, envidias, daños, males y embrujos.

El rito del sahumado o incensación implica la preparación de la parafernalia. Es necesario disponer de copal de buena calidad el cual se tritura lo más finamente posible, de forma previa a la ceremonia, o bien debe guardarse, una vez triturado, en un frasco de vidrio con tapa hermética para evitar que se oxide y pierda compuestos volátiles. Es necesario disponer de un sahumador ceremonial, el cual, en la época prehispánica estaba compuesto de tres partes: la cazoleta, mango y remate, la primera estaba ornamentada con cinco cruces de Malta a manera de quincunce. Así mismo se requiere carbón vegetal, al cual, una vez encendido, se le incorporará el polvo de copal, generalmente de la especie ‘Bursera bipinata’, sobre la resina se puede añadir yauhtli, hierba olorosa conocida como pericón (‘Tagetes lucida’).

En dependencia de las creencias religiosas de los usuarios, el sahumado puede acompañarse de oraciones y otras expresiones culturales. En la antigüedad durante el tlenamaquiliztli u “ofrenda de fuego”, el sahumador una vez encendido y con abundantes volutas de humo, se dirigía a las cuatro direcciones cardinales, siguiendo la secuencia oriente, poniente, sur y norte. Se debe buscar que el humo del copal cubra a los asistentes e impregne todos los rincones de la vivienda y los objetos de la vida cotidiana.

Es necesario trabajar en la conservación de las áreas de distribución natural de las diversas especies de copales, a fin de preservar la diversidad biológica y cultural de México.

El Ahuehuete, herbolaria busca el rescate del conocimiento tradicional. Mayor información en: Niños Héroes 41 esquina con Matamoros, local 3, plaza del Vergel, Tequisquiapan, Querétaro. Teléfono 442-377-51-27, elahuehuete.herbolaria@gmail.com, www.elahuehuete.com.mx

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