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Traición en el SUPAUAQ

Con las partes en diálogo en el interior del SUPAUAQ, ocurrió algo similar a los “Acuerdos de  San Andrés”, que el gobierno firmó con el EZLN el 16 de febrero de 1996, sobre una serie de aspectos referentes al tema de derechos y cultura indígenas, que finalmente el gobierno federal no cumplió, aprobando una Ley sobre Derechos y Cultura Indígenas muy menguada.

En este caso, posterior a la revisión salarial del 1 de marzo de 2018 por parte del SUPAUAQ, las partes en conflicto (confrontadas desde el mes de octubre de 2016) con motivo de las pasadas elecciones para ganar el Comité Ejecutivo del SUPAUAQ iniciaron pláticas para analizar las posibilidades de establecer una hoja de ruta y una agenda que los encaminara a resolver las diferencias en cuanto a legalidad y legitimidad de los grupos enfrentados.

Las pláticas se dieron con toda una serie con vaivenes: el grupo lidereado por Saúl García, con la toma de nota, insistía en los gestos de buena voluntad de Teresa García Gasca (2018-2021), nueva rectora de la UAQ, que consistían en la reinstalación de los académicos injustamente despedidos, cuestión que se cubrió a medias pues de la lista de despedidos injustamente solamente entraron , con reservas laborales, Juan Pablo Mendoza (+) y Saúl García, dejando fuera de la reinstalación a Hugo Pascual y a Enrique Becerra, quienes quedaron fuera, por decisión unilateral de las autoridades universitarias.

El caso de Pedro Morales, también despedido político, se arregló con el cambio de grupo, pasando de Secretario de Trabajo y Conflictos de la Directiva de Saúl García, al grupo de Nuri Villaseñor, en una sesión del Consejo Universitario y automáticamente se le restituyó su tiempo completo en la Facultad de Derecho. Tampoco entraron en la negociación el retorno de los bienes, vehículos y el descuento de las cuotas sindicales, a pesar de la petición expresa del grupo de Saúl García.

Mucho menos se entregaron los dos millones de pesos que Rosalba Flores Ramos, exsecretaria General del SUPAUAQ (2014-2016) había depositado en las arcas de la Universidad. En el grupo de Nuri Villaseñor, salieron a flote, las diferencias en torno a las conversaciones de diálogo, pues su estrategia era debilitar la resistencia de las bases que simpatizaban con el equipo de Saúl García, siguiendo la tónica establecida por el exsecretario general del SUPAUAQ (2010-2014), apoyada por Gilberto Herrera, de ganar tiempo político hasta las siguientes elecciones de octubre de 2018.

Todo ello nos conduce a pensar que los acercamientos, diálogos y negociaciones encaminados a impulsar una directiva sindical conjunta, “con la fórmula de 3+3, que sería presentar una planilla unificada de 6 secretarías, correspondiendo 3 carteras a cada corriente sindical, con las funciones correspondientes del Comité Ejecutivo, de tal forma que se expresara esa voluntad política de inclusión política y no de hegemonía, cuestión que posibilitaría un esquema similar en las otras carteras añadidas y en las 250 horas de los comisionados” (Tribuna de Querétaro, 10-09-18: 16) no fue más que una cuestión táctica para ganar las comisiones autónomas e impulsar una cargada de “carro completo”, a la vieja usanza priista para la elecciones del mes de octubre de 2018.

Eso lo digo, porque en las negociaciones para integrar la famosa planilla de unidad de 3+3, primero se aceptaba y luego se reculaba y así pasaron la sesión conjunta del Consejo Consultivo en el mes de agosto, la integración de la Comisión Interina de Vigilancia conjunta, la Asamblea General  conjunta del mes de septiembre de 2018 para la elección de las comisiones autónomas, entre ellas la Comisión de Vigilancia, misma que hará las funciones de Comisión Electoral de las elecciones sindicales de 2018-2020.

Pues bien, los dos grupos hicieron un intenso cabildeo para la conformación de la fórmula de unidad y se barajaron diversos nombres para su integración equilibrada, pero una vez que apareció la convocatoria de la Comisión Electoral, presidida nuevamente por Guillermo Díaz Delgado, para el registro de planillas, el día 11 de septiembre de 2018, sorpresivamente NO INCLUYERON a ninguna persona del grupo con toma de nota, sino que con la política contraria a lo planteado por AMLO a los diputados de Morena de “no avasallar a la oposición”, se impuso la lógica maquiavélica de exclusión total de quienes optaron, de buena fe, por el diálogo y los acuerdos de reintegración sindical.

Curiosamente, con un manoseo descarado de algunos directores, se registró la planilla única “Autonomía Sindical”, con las siguientes personas: Ricardo Chaparro (Informática) para Secretario General, Francisco Ángeles Cerón (Lenguas y Letras) para Secretario de Asuntos Laborales, Fernando Guzmán (Psicología) para Secretario de Actas y Archivo y Estadística (quien compitió en la planilla de Rosalba Flores Ramos, luego en la de Nuri Villaseñor y ahora en la de Ricardo Chaparro, además de que ha sido señalado en las denuncias del grupo #Yo También-UAQ), Martha Judith Ortega (Bachilleres) para Secretaria de Relaciones y Educación Sindical y Nadxielli Morales (Bachilleres Amazcala). En resumen, traición sindical en el SUPAUAQ, en plenas “Fiestas Patrias”.

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