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Un espacio alternativo en Querétaro

Frente al nuevo colonialismo mercantil que hoy sufrimos por el imperio de las trasnacionales, tratamos de practicar la ‘Pedagogía de la pregunta’ y recuperar interrogantes fundamentales: ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿cuál es la historia de los objetos que consumimos?, ¿cuál es el sentido de lo que hacemos?…

Este mes de octubre cumple cinco años la Casa de Vinculación Social (CVS) en Carrillo Puerto, que otrora fue un programa de extensión de la Universidad Autónoma de Querétaro y hoy trabaja de manera independiente, como un microespacio que promueve el trueque de saberes populares y académicos en “el arte de organizar la esperanza” (Ana Cecilia Dinerstein).

Se trata de un experimento social, que está teniendo un éxito inusitado; un espacio alternativo de resistencia frente al capitalismo voraz, y que constituye una muestra de que son posibles los intercambios no-comerciales entre personas, no sólo en las comunidades rurales, sino también en una zona proletaria urbano-industrial, a pesar de la poderosa tendencia dominante.

La CVS no es una escuela, ni una empresa privada, ni un centro de beneficencia, sino la construcción, por libre iniciativa, de una comunidad barrial de aprendizaje.

El principio es simple: Eso que disfrutas hacer, no lo hagas en soledad; ven a compartirlo: conversar, cocinar, bordar, hacer ejercicio, cantar, danzar, reflexionar sobre lo que sucede en el mundo, pintar murales, hacer música, construir un jardín, jugar, organizar tertulias, andar en bicicleta, leer cuentos y leyendas, aprender náhuatl, intercambiar chistes y acertijos, recuperar la historia de nuestro pueblo, hacer experimentos ecotécnicos, construir un libro o un documental colectivo, recrear formas tradicionales para el cuidado de la salud…

No importa si sólo puedes compartir una hora semanal de tu tiempo libre; cuando muchos lo hacen, se construye entre todos una fuente rica de experiencias, que rompe con la lógica mercantil y constituye una forma de desobediencia civil, frente los mandatos de la desconfianza mutua y de traducir todo lo que hacemos en objetos de compraventa.

Se le llama ‘voluntariado’ a esa tarea que realizan algunas personas, sin recibir paga alguna, en la lógica asistencialista de “hacer el bien”. Sin embargo esa palabra no es pertinente para describir lo que sucede en este espacio alternativo. Uno no dice, por ejemplo: “En mi casa tenemos el voluntariado de lavar platos”; todos colaboramos, simplemente porque lo requerimos; recreamos los tequios de antaño, porque recibimos más en la medida en que todos participamos.

El aniversario de fundación de esta Casa coincide con el del ‘Encuentro de dos mundos’. Nuestra celebración por eso incluyó diversas actividades, dirigidas a reflexionar sobre nuestra identidad de mexicanos.

Frente al nuevo colonialismo mercantil que hoy sufrimos por el imperio de las trasnacionales, en la CVS tratamos de practicar la ‘Pedagogía de la pregunta’ y recuperar interrogantes fundamentales, que no convienen al sistema dominante: ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿cuál es la historia de los objetos que consumimos?, ¿cuál es el sentido de lo que hacemos?…

Nuestra Casa tiene estrechos vínculos con otras organizaciones que, en Querétaro, México y el mundo, tienen búsquedas similares, como la ‘Red de Educación Alternativa’, con la que tenemos el compromiso, no sólo de experimentar nuevas formas de hacer las cosas, sino de documentarlas y construir una ponencia colectiva, para intercambiarla con los demás miembros de la red, antes del siguiente encuentro.

Con el 5º aniversario se activó la construcción de esa ponencia y ya llegaron las primeras aportaciones. Comparto un fragmento de la que envió Gonzalo Guajardo:

“Los seres humanos -pese a sus diversas notas concretas (…)- viven agresiones de carácter cada vez más grave. La amenaza de la desaparición absoluta del género humano contiene elementos más patentes e inequívocos: si Occidente -y, con él, la totalidad del mundo- no se modifica radicalmente ya, sin duda se extinguirá en breve el ser humano.

Por fortuna, hay signos claros de que, a la vez, se camina en pos de alternativas promisorias. Precisamente la diversidad de condiciones de vida ofrece diversidad de opciones: (…) la economía autosustentable, las búsquedas relativas a la vivienda ecológica, el reconocimiento de la legitimidad de que los diversos grupos sociales defiendan sus especificidades, la emergencia de nuevas actividades productivas, el reconocimiento de las opciones sexuales de los individuos, los reclamos de respeto a las mujeres, las acciones en favor del reconocimiento profundo de los pueblos que se declaran originarios, las personas con capacidades de vida diferentes y, en fin, un largo etcétera de búsquedas y realizaciones, propician esperanzas gozosas. La Casa de la Vinculación Social de Carrillo Puerto, en Querétaro (2013-2018 y lo que sigue) es muestra de que se puede trabajar armónicamente, en medio del reconocimiento de lo diverso, hacía una sociedad de corte no capitalista y en favor de todos. Desde aquí se rinde honor merecido a la CVS, que hasta hoy muestra la posibilidad efectiva de la utopía, y que alberga condiciones para seguir construyendo mundos dichosos”.

 

metamorfosis-mepa@hotmail.com

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