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USA: morir en algún tiroteo (segunda parte)

En los últimos años hemos visto que en Estados Unidos ha habido tiroteos en escuelas; incluso en algunas de estas últimas se permite que los profesores acudan armados a su trabajo, algo verdaderamente kafkiano.

Apenas la semana pasada dimos en este mismo espacio los espantosos datos que día con día Gun Violence Archive ofrece sobre las víctimas de tiroteos en los Estados Unidos.

Pues bien, en tan sólo una semana ya hubo tres nuevos tiroteos, el número de incidentes que han involucrado armas de fuego aumentó en más de mil en el mismo período, el número de muertos aumentó en más de 150 y llegó ya a 9 mil 155 y el número de heridos aumentó en casi 700 para llegar a los 18 mil 184; ya murieron o fueron heridos más de 12 niños y otros 100 adolescentes entre los 12 y los 17 años de edad.

Hay algo que no va bien con la actual sociedad norteamericana como para tener estas altas tasas de violencia cotidiana en la principal economía del planeta.

Es evidente que una parte de la sociedad norteamericana e intereses poderosos se niegan al establecimiento de un control más estricto en la venta y posesión de armas en ese país. Una de las asociaciones más influyentes es la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés) la que inmediatamente pone en acción a sus cabilderos para detener cualquier intento de regulación por más débil que sea.

Apelan a su “derecho” a poseer y portar armas de fuego, algunas de ellas prácticamente de guerra, con base en la segunda enmienda de la constitución estadunidense. Este principio señala textualmente que “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

Este principio, a todas luces hoy anacrónico, viene de la época de la independencia de los Estados Unidos, de Inglaterra en 1776. Evidentemente el contexto hoy en día es muy, pero muy diferente. Ni siquiera se puede definir hoy en día, lo que constituye una “milicia” en los Estados Unidos y quién sabe qué significado tenían en 1776 conceptos como “bien ordenada”, “seguridad” y “Estado Libre”. Recordemos que en esos años ese país estaba saliendo de una guerra de independencia y que los inmigrantes llegados de Europa estaban despojando a los pueblos originarios de sus tierras y se estaban expandiendo tanto al oeste como al sur.

Hace algunos años acudí a un congreso académico en Estados Unidos y uno de los asistentes, un investigador suizo, me contó que había estado presente en un “gun show” en Little Rock, Arkansas y que con horror había sido testigo de la venta de armas a adolescentes de 16 años de edad.

En los últimos años hemos visto que en Estados Unidos ha habido tiroteos en escuelas primarias, secundarias, bachilleratos y universidades y que incluso en algunas de estas últimas se permite que los profesores acudan armados a su trabajo, algo verdaderamente kafkiano.

Es evidente que a los fabricantes de armas no les hace ninguna gracia que haya controles en la venta y en la posesión de armas, pues vender éstas es su negocio. El problema para nosotros es que somos sus vecinos y muchas de esas armas terminan en nuestro país, generando más violencia. Apenas el pasado 11 de agosto, el periódico La Jornada publicó que los cárteles mexicanos habrían comprado en la última década 2.5 millones de armas en los Estados Unidos. O sea que, al igual que otros temas, también éste es un tema que tiene funestas consecuencias en nuestro país.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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