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Vargas Llosa, el metiche

De manera cíclica, cuando hay elecciones en el país, algunos personajes extranjeros tratan de inmiscuirse en las elecciones mexicanas, a pesar de que el artículo 33 de la Constitución señala claramente que “los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país”.

En las elecciones presidenciales de 2006, gran parte de la crispación que se ha vivido en el país desde entonces, se la debemos a dos extranjeros, Dick Morris, norteamericano y Antonio Solá, español. Ambos creadores de la campaña, extremadamente negativa, en la que se decía que Andrés Manuel López Obrador era “un peligro para México”. Esta campaña dividió profundamente al país y, fue a todas luces exagerada, con tal de descalificar a un opositor que, legítimamente aspiraba y aspira a gobernar el país.

En este proceso ya asomó la cara el venezolano Juan José Rendón (“JJ Rendón) para armar otra campaña contra López Obrador y a finales de febrero apareció el peruano, premio nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, quien pretende saber más de México que los mismos mexicanos.

Vargas Llosa tiene también la ciudadanía española, donde vive. Por supuesto no vive en México ni mucho menos le interesa algo de lo que suceda en nuestro país. Una cosa es que tenga méritos literarios y otra que tenga derecho a inmiscuirse en nuestros asuntos internos.

A Vargas Llosa se le vio muy activo recientemente apoyando a la derecha española del partido popular en contra de los independentistas catalanes, aunque, lógicamente, no es catalán. Vargas Llosa apoyando siempre a las derechas. En 1990 buscó ser presidente de su país, pero no lo logró.

Pues bien, Vargas Llosa, declaró, a finales de febrero, que un triunfo de López Obrador sería “un retroceso de la democracia en México”, lo que demuestra o su desconocimiento o su perversión. ¿De qué democracia habla Vargas Llosa? Él mismo categorizó al régimen priista como la “dictadura perfecta”. ¿Qué no ha seguido las noticias de los últimos años en nuestro país? Ahora resulta que Vargas Llosa defiende a una “democracia” que ha dejado casi 120 mil muertos en lo que va del gobierno de Peña Nieto y otros 120 mil muertos en el sexenio de Felipe Calderón. Una “democracia” que acaba de cometer fraudes escandalosos en las elecciones del Estado de México y en Coahuila, en ambos casos por el partido en el gobierno. ¿Desde su refugio dorado en España, Vargas Llosa desconoce esto? ¿No lee ni siquiera los periódicos españoles como ‘El País’ o ‘El Mundo’? ¿Desconoce las alarmas de distintos países europeos que han alertado a sus ciudadanos para que tengan cuidado al viajar a nuestro país ante el aumento de la espiral de violencia? ¿Qué no sabe que Peña Nieto fue impuesto en la presidencia a golpe de tarjetas Monex para comprar votos? ¿Le llama “democracia” al país rey en la torcedura de la voluntad popular? ¿A dónde deberíamos retroceder?

Vargas Llosa, a pesar de su premio nobel, que supondría reconocerle una mayor inteligencia, repite también la cantaleta, sin sustento, de comparar a un hipotético gobierno de López Obrador con Venezuela, a pesar de tratarse de dos países con historias totalmente distintas, incluso en el pasado reciente. También repite, como mantra, la cantaleta del “populismo”. Al respecto vale la pena recordar que cuando, en junio de 2016, en Canadá, Peña Nieto advirtió sobre políticos “populistas”, el mismísimo presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, le enmendó la plana a Peña Nieto, pero también a Vargas Llosa y todos aquellos que piensen como ellos Obama, dijo que “hay que ser cuidadosos al utilizar esa etiqueta, porque de acuerdo con la idea que él tiene de ese concepto sólo debe aplicarse a quien lucha por la justicia social, y él mismo podría ser un populista” (Animal Político, 30/06/2016). Y aún más, Obama señaló que “Me preocupo por la gente pobre, que está trabajando muy fuerte y no tiene la oportunidad de avanzar. Y me preocupo por los trabajadores, que sean capaces de tener una voz colectiva en su lugar de trabajo… quiero estar seguro de que los niños están recibiendo una educación decente… y creo que tenemos que tener un sistema de impuestos que sea justo. Supongo que eso me hace un populista”. En este sentido ¿Por qué Vargas Llosa no fue a Estados Unidos a acusar a Obama de “populista”? ¿Por qué no va a Estados Unidos a acusar a su actual presidente populista Donald Trump?

Estaría bien que Vargas Llosa se regresara a Perú y se dedicara a hacer política en su país o que lo hiciera en España, su segundo país y no en México, o que se vaya a Estados Unidos a combatir y a alertar sobre el populismo de Donald Trump. Que deje que los mexicanos decidamos lo que nos compete.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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