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Yo Soy 132, a diez años de distancia

Desde que dio inicio la campaña presidencial del candidato del PRI rumbo a la elección del 1 de julio de 2012, el exgobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, se fue construyendo un amplio movimiento en contra de lo que parecía una elección ya ganada para el “nuevo PRI” —según los medios y las encuestas—, y su regreso inminente a Los Pinos.  Al inicio, las críticas pudieron verse fuertemente en las redes sociales digitales como Facebook y Twitter, los que demostraron su poder de convocatoria para las manifestaciones venideras. Los y las activistas jugaron un interesante papel a través de las plataformas de internet, tratando de influenciar en los medios tradicionales de comunicación y en la percepción de la sociedad sobre la imagen de Peña Nieto que les habían vendido a través del duopolio televisivo y revistas de la farándula. La campaña de Peña Nieto estuvo llena de errores que, por mucho que se difundieron en las redes sociales (entonces, sólo 3 de cada 10 mexicanos tenía acceso a internet), la preferencia electoral no parecía cambiar, ni siquiera ante estudios y advertencias más serias sobre el supuesto “nuevo PRI” que no daba ninguna muestra de haber cambiado sus tácticas de control, cooptación y represión, donde se podían observar a “dinosaurios” como Calos Salinas de Gortari tomándose la foto junto al candidato del copete perfecto. 

El 11 de mayo de hace diez años, a media campaña electoral, se daría el detonador de las marchas anti-Peña Nieto y el surgimiento del Yo Soy 132. Durante la visita que hizo éste a la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México para sostener una plática-monólogo con los estudiantes de dicha institución privada, un grupo de universitarios lo cuestionó y le recordó con gritos y pancartas la brutal represión que se dio en su gestión como gobernador contra el pueblo de San Salvador Atenco en 2006. La “justificación” de la represión dada por el candidato —que no fue más que una mentira—, provocó que, terminado el evento, el candidato tuviera que esconderse en el baño de mujeres ante los estudiantes que lo seguían y cuestionaban. “¡Fuera! ¡Fuera!”, le gritaban. El dirigente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, espetó que los estudiantes habían sucumbido a “ideas envenenadoras”, afirmando que aquellos que cuestionaron a su candidato ni siquiera eran estudiantes de la Ibero, sino reventadores contratados por Andrés Manuel López Obrador. El colmo de la situación fue que numerosos medios de comunicación informaron que el evento había sido un éxito para Peña Nieto, escondiendo las críticas que se le plantearon. Por ejemplo, los periódicos de la OEM, entre ellos el Diario de Querétaro, reportaron el “éxito de Peña pese a acción orquestada”, “hostilidades” que calificaron como un “boicot”. Esto provocó que las y los estudiantes de dicha universidad reaccionaran haciendo un video donde se presentaban 131 fragmentos con un poco más de universitarios enseñando su credencial que los acreditaba como integrantes de la Ibero, video nombrado como 131 alumnos de la Ibero responden, el cual apareció en internet el 14 de mayo. Ese mismo día, también apareció el portal denominado #YoSoy132. En los días siguientes, la asamblea de estudiantes de la Iberoamericana se designó como “Más de 131”. Con ese acontecimiento se desató un gran movimiento estudiantil-popular, el cual tenía como base una sociedad proclive a manifestarse tras toda una serie de agravios cometidos por el PRI y el PAN. Vendrían grandes marchas, una organización horizontal, protestas muy creativas, un debate entre la y los candidatos presidenciales convocado por el Yo Soy 132 —al que no asistió Peña Nieto—, etc. Un esperanzador llamado a indignarse por la difícil situación económica, política y social en México, conjunto de crisis que sufren, como siempre, los más que menos tienen; entrando de lleno a la historia de los grandes movimientos estudiantil, junto al 68 y el 99.

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