Opinión

Aspectos ontológicos en dos frases del subcomandante Marcos

Por: José Martín Hurtado Galves

Hay frases del subcomandante Marcos en las que se pueden encontrar aspectos ontológicos. En este artículo mostramos dos de ellas. La primera frase es: “A todo esto de que si Marcos es homosexual: Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Isidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza, rockero en CU, judío en Alemania, ombudsman en la Sedena, feminista en los partidos políticos, comunista en la post guerra fría, preso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro en la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la CTM, reportero de nota de relleno en interiores, machista en el movimiento feminista, mujer sola en el metro a las 10 P.M., jubilado en el plantón en el Zócalo, campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el sureste mexicano. En fin, Marcos es un ser humano, cualquiera, en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo, explotando, diciendo “¡Ya basta!”. Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos”. (Comunicado de prensa del subcomandante Marcos. Mayo 28, 1994. Chiapas. http://www.bibliotecas.tv/chiapas/may94/28may94.html).

Como se puede observar, la respuesta de Marcos es abstracta a la vez que precisa. Abstracta, porque no se centra en definir a una persona como un «alguien» (él mismo), sino que habla de diferentes seres humanos que, en primera y última instancia, son de carne y hueso. Ahora bien, él no es ellos; sin embargo, cuando dice que «Marcos» es todos los que refiere, habla de diferentes sujetos que comparten algo en común: su definición no se da a partir de lo que son, sino de lo que tienen que hacer para ser vistos (son «intolerados», para ser escuchados; existen a partir de que son un ser-siendo combativo. Por eso son «eternos fragmentados». No porque ellos sean así, de suyo, sino porque así los consideran quienes no son así. En otras palabras, es una cuestión de construcción ontológica, una construcción legítima (lo cual es mucho más que algo puramente legal: lo legal no siempre es legítimo).

Para comprender mejor esto tomemos en consideración que la palabra ontología proviene del sustantivo griego όντος (ontos) que a su vez es partícula de ειμί (eimí). Ésta significa: ser, existir, vivir, haber. En este sentido la frase οι ούκ όντες (oi oik óntes) viene siendo los que no existen, los muertos.  Así, τό όν (tó on) es lo existente, la realidad; es decir, ser en realidad, existir efectivamente. Los seres humanos que refiere Marcos existen realmente, son parte de la realidad. Sin embargo, su existir se da –como ya mencioné– a partir de la constante lucha por vivir con dignidad. En otras palabras, no se trata de referir al ser que es con referencia al que no es de sí y para siempre, sino de un «es» que tiene que luchar por ser-siendo. Por existir desde la posibilidad de no ser. Pero este «no ser» no es cuestión de discurso sino de decurso. Se trata de luchar por no seguir siendo ignorados; todo depende de ser vistos y oídos. En este sentido, tómese en consideración la similitud lingüística que existe entre el sustantivo όντος (óntos) y el adverbio όντως (óntoos) que significa: verdaderamente, en efecto, realmente. Así, el όντος tiene que ser όντως. No basta con «ser» en abstracto, hace falta «ser-realmente». No es suficiente, pues, la apariencia o el discurso de que estamos viviendo. Hay que luchar porque ese vivir sea un existir realmente, más allá de la sola enunciación fáctica de que se existe.

La segunda frase es: “No importa lo que está detrás de la máscara, sino lo que simboliza”. Recurriendo de nuevo al griego, πρόσωπον (prósoopon) significa: rostro, faz, cara; persona, hombre. Así, en este sentido, «rostro» viene siendo sinécdoque del cuerpo completo, es decir, del ser humano. Y si tomamos en consideración la primera frase, podremos observar la intención ontológica de Marcos, se cubre el rostro para tapar al sujeto de carne y hueso que es él, y destapar a los que refiere, a los que representa: a los que tienen 1ue luchar por existir, aquéllos que tienen que bregar para ser desde un ser-siendo combativo.

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