Opinión

Autócratas

Punto y seguido

Ricardo Rivón Lazcano

UNO

Hemos perdido, estamos perdiendo. Enfrente el abismo. El sistema político sí, pero la sociedad también, el peligro y sus diversas manifestaciones se respira, rondan por calles, carreteras, instituciones, pasillos. Los líderes no declaran sus verdaderas intenciones, sus subordinados directos hablan de moral, fingen.

Brexit, Colombia, Trump, Peña Nieto ¿Y nosotros, aquí en lo cercano, aquí donde efectivamente se puede incidir?

Esperábamos turbulencias, una de ellas es el péndulo hacia la derecha, en donde la derecha más radical es la que antes se llamaba izquierda. Tiempo de autócratas.

Masha Gessen publicó en noviembre pasado en el ‘New York Review of Books’, del ‘New York Times’, algunas reglas para sobrevivir a los autócratas

1. El autócrata (opresor, tirano) cree todo lo que dice. Cuando nosotros lo escuchamos sabemos que está diciendo mentiras, creemos que él sabe que está diciendo mentiras y que el algún momento sus acciones implícitamente mostrarán las intenciones ocultas, las que por supuesto no son tan terribles. Cuidado con el cálculo, dice Gessen, el autócrata es capaz de llevar los que dice hasta sus últimas consecuencias.

Ejemplo: Una acción policial reprimió una manifestación popular rusa. Un jefe policiaco declaró que actuaron con ligereza, que en realidad los hígados de los manifestantes deberían haberse extendido por todo el pavimento. Esto, dice Gessen, hay que tomarlo literalmente, esto es, no dicen mentiras.

2. No hay que dejarse engañar por pequeñas señales de normalidad. No hay que tomar en serio sus expresiones de amabilidad. El autócrata engaña, puede empeñar su palabra solemnemente, firmar acuerdos, sonreír. Sabe que no cumplirá porque sus fantasmagóricos objetivos son superiores.

3. Las instituciones –leyes, reglamentos, instancias y procedimientos-, son para los opresores obstáculos maleables, incluso desechables. La institucionalidad no sirve para frenarlos.

4. Para construir diques y reacciones de oposición, ante cada ruindad los afectados deben mantener y expresar su indignación. El problema está en que la voluntad y el deber están semiparalizados por el miedo.

5. Nuevamente. No hay que creer en los compromisos que él suscriba porque los déspotas traicionan lo que sea. No hay que hacer concesiones, si el opresor es mentiroso hay que decirlo cuantas veces sea necesario, si utiliza recursos públicos como patrimonio personal también hay que decirlo, etc.

6. Finalmente un poco de humor negro: confiar en que ningún mal es para siempre. La resistencia debe ser obstinada, intransigente, indignada.

DOS

Las dolencias de la juventud dan paso a las dolencias de la vejez. Regresar de tiempo en tiempo al Diccionario del Diablo reconforta.

Entusiasmo, s. Dolencia de la juventud, curable con pequeñas dosis de arrepentimiento y aplicaciones externas de experiencia.

Calamidad, s. Recordatorio evidente e inconfundible de que las cosas de esta vida no obedecen a nuestra voluntad. Hay dos clases de calamidades: las desgracias propias y la buena suerte ajena.

Carnívoro, adj. Dícese del que cruelmente acostumbra devorar al tímido vegetariano, a sus herederos y derechohabientes.

Centauro, s. Miembro de una raza de personas que existió antes que la división del trabajo alcanzara su grado actual de diferenciación, y que obedecían la primitiva máxima económica. “A cada hombre su propio caballo”. El mejor fue Quirón, que unía la sabiduría y las virtudes del caballo a la rapidez del hombre.

Cerbero, s. El perro guardián del Hades, que custodiaba su entrada, no se sabe contra quién, puesto que todo el mundo, tarde o temprano, debía franquearla, y nadie deseaba forzarla. Es sabido que Cerbero tuvo tres cabezas, pero algunos poetas le atribuyeron hasta un centenar. El profesor Graybill, cuyo erudito y profundo conocimiento del griego da a su opinión un peso enorme, ha promediado todas esas cifras, llegando a la conclusión de que Cerbero tuvo veintisiete cabezas; juicio que sería decisivo si el profesor Graybill hubiera sabido: a) algo de perros y b) algo de aritmética.

Economía, s. Compra del barril de whisky que no se necesita por el precio de la vaca que no se tiene.

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