Opinión

Avances y pendientes de movilidad del Plan Querétaro 2010-2015

Por: Gabriel Morales López

 

El diagnóstico sobre movilidad y transporte contenido en el Plan Querétaro 2010-2015 indicaba que “el mejoramiento de la movilidad urbana requiere de estrategias radicales que modifiquen la forma en que las zonas urbanas y rurales se conectan”. (Ver pág. 111 del Plan Querétaro).

Para dicho cambio radical, se consideró necesario trabajar sobre “las condici

ones de desplazamiento y accesibilidad de la población”, en dos grandes líneas: una para las grandes áreas urbanas, consistente en “integrar un sistema de transporte público eficiente que se convierta en el principal medio de movilidad en la mancha urbana; mientras que para el resto del territorio estatal se habría que “integrar una red de transporte eficiente entre las diferentes localidades, que beneficie el uso de transporte colectivo y que cuente con las características físicas necesarias para su operación”.

 

El propio diagnóstico reconocía que “el 67% de la población es usuaria del transporte público y 33% utiliza el automóvil para sus traslados” y que “los operadores del transporte público en general, pero muy especialmente los del transporte colectivo, no cuentan con el perfil adecuado para ofrecer un servicio de calidad”.

 

A partir de dicho diagnóstico, el Plan se fijó un objetivo: “Lograr una movilidad urbana eficiente, a través del mejoramiento de los sistemas de transporte público, de más y mejores vialidades e infraestructura para el peatón y los modos de transporte no motorizado, con el fin de mejorar la calidad de vida de la población”.

 

Para llegar a esos objetivos se plantearon estrategias y líneas de acción. Por ejemplo, en materia de transporte no motorizado, las líneas fueron la “implementación de redes peatonales y ciclovías” y la “construcción de banquetas de amplitud adecuada”.

 

Entre otras estrategias, el plan estipula la “elaboración de planes maestros de movilidad integral”, “creación de un organismo que regule y norme los lineamientos emanados de los planes maestros”, “diseño del programa de conectividad de la red urbana existente” y la construcción de infraestructura vial para el peatón y el transporte público”.

 

En cada estrategia, a lo largo de cinco años, se podrán mencionar acciones concretas que ya se han ejecutado, como la “implementación de un sistema de prepago para la organización y reordenación del transporte público”.

Sin embargo, a un año de que concluya la administración estatal, hay lineamientos en los que no se han ejecutado acciones concretas, como el referente a la “definición, diseño y proyección del nuevo sistema de transporte público e inicio de los trabajos de adecuación e infraestructura para su implementación”.

 

En declaraciones a los medios, el director ha mencionado la intención de llevar a cabo, el próximo año, obras para carriles confinados para autobuses del transporte público, aunque se antoja casi imposible que el esquema de carriles confinados pueda ser generalizado para la zona metropolitana de Querétaro antes del 1 de octubre de 2015.

En suma, el objetivo de “lograr una movilidad urbana eficiente” se vislumbra como no logrado y como un pendiente que debería retomar la próxima administración estatal, que debería profundizar y dar vitalidad a las “estrategias radicales que modifiquen la forma en que las zonas urbanas y rurales se conectan”.

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