Beijing+30, un recuento en el reconocimiento y protección de los Derechos Humanos de las Mujeres

Celebro que la Universidad Autónoma de Querétaro a través de la Dirección de Inclusión e Igualdad de Género para la Cultura de Paz, llevara a cabo el Foro “A 30 años de Beijing: El camino a la igualdad en el contexto nacional y local”, agradezco la invitación de participar en el conversatorio sobre “Querétaro después de Beijing y la agenda pendiente”.
La Plataforma de Acción de Beijing en Querétaro a 30 años marca un antes y después en materia de los derechos humanos de las mujeres y los compromisos del Estado mexicano en el diseño de políticas públicas para atender y resolver la discriminación histórica que se ejerce contra las mujeres en razón de su sexo y que se ha traducido en una de las desigualdades y violencia de género más perniciosas que viven más de la mitad de la población.

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en septiembre de 1995 en Beijing, China, convocada por la ONU participaron 189 países con una agenda enfocada en lograr la igualdad de oportunidades para las mujeres, el desarrollo y la paz. De forma paralela se llevó a cabo el Foro de Organizaciones No Gubernamentales a la que asistieron más de 30 mil mujeres activistas entre ellas la queretana Cecilia Loría Saviñón.
La Plataforma de Acción de Beijing plantea 12 esferas de preocupación que describen el estado de desventaja en que se encuentras las mujeres y niñas en la mayoría de los países del mundo. Sin lugar a dudas la Plataforma de Acción de Beijing es la agenda que da la pauta para darle vida y vigencia a los dos instrumentos internacionales más importantes en el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres: La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, también conocida como Convención Belém do Pará.
En CEDAW los Estados parte reconocen la discriminación que históricamente las mujeres hemos sufrido en razón de nuestro sexo y se comprometen a remover todos los obstáculos legislativos, administrativos o de cualquier otra índole que impiden el pleno acceso de los derechos humanos de las mujeres, para lograrlo la Plataforma de Acción de Beijing establece a los Estados una serie de compromisos muy puntuales entre los cuales destaco:
- Contar con organismos para el adelanto de las mujeres, a raíz de ello en México se crearon inicialmente los consejos, después institutos y ahora secretarías de las mujeres.
- La transversalización de la perspectiva de género en el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas de todos los ámbitos y rubos de la administración pública.
- Segregue por sexo la información gubernamental para ubicar y medir la brecha de género existente en todos los ámbitos.
En México se aprobó la Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres (2006) y la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2008), siendo estos los dos principales instrumentos internos protectores de los derechos humanos. En este recuento no podemos dejar de mencionar el papel protagónico que ha jugado el movimiento feminista para incidir y exigir al Estado mexicano una mayor acción en el cumplimiento de los compromisos adquiridos, hoy podemos reconocer que en el ámbito legislativo se ha venido construyendo un marco jurídico sin precedentes relacionado con la igualdad sustantiva a favor de las mujeres y sanción a la violencia de género, sin embargo aún estamos muy lejos de contar con la infraestructura administrativa, humana y financiera para las instancias gubernamentales requieren para que dichas normas sean realmente efectivas.
Por último, creo que es totalmente valida la pregunta ¿es posible avanzar en el reconocimiento y protección de los derechos humanos de las mujeres en un sistema económico global que cada vez concentra más la riqueza en unos cuantos y aumenta la feminización de la pobreza? La lucha feminista no sólo se debe centrar en las brechas de género sino en todas las desigualdades, de ahí que la lucha de clases y la lucha decolonial son hermanas de nuestra lucha.




