Opinión

BMW. Dilema y pregunta

Por: Julio Figueroa

¿Qué es más difícil, saber perdonar o saber pedir perdón?

Desde hace meses cargo este dilema en la cabeza.

Volver a ver la película de González Iñárritu, ‘21 Gramos’ (el accidente, la tragedia, la culpa, la venganza), me volvió a impactar.

Con la muerte de Juan Gabriel, al poner atención a una de sus canciones, ‘Así fue’, interpretada por él e Isabel Pantoja, avivó mi espíritu, cuando canta entrañablemente: “Perdona si te hago llorar… Perdona si te hago sufrir… Pero es que no está en mis manos… // Yo te ayudo a olvidar el pasado, / no te aferres, / ya no te aferres… a un imposible…// Un buen amor… que me enseñó a olvidar… y a perdonar”.

Siguió con otra canción de Arturo Meza (gracias a Jenny), ‘Ángel de barro’, en la cual el personaje expresa… sus gracias al amor… y a la traición… que lo enseñó a perdonar, a perdonar, conmovedoramente.

Luego vino la muerte de Luis González de Alba, un barco cargado de agravios y que por voluntad propia se hundió, sin soltar los agravios que se llevó hasta el fin de sus días y lanzó en su último escrito. Fin de la fiesta del 68 con otro disparo el 2 de octubre del 2016.

Y sigue el tema en mi cabeza con el silencioso y distante Bob Dylan, controvertido premio Nobel de literatura 2016. Un rockero de los sesenta que no ha dejado de rodar con las vueltas y revueltas del tiempo, sin dejar de ser él mismo, pienso. Diferencias y gustos a un lado.

Y aquí estoy, pensando en la noche en la cama al acostarme y en la mañana al despertarme, caminando por las calles donde vivo, tecleando en esta maquinita de luz, releyendo ‘Las enseñanzas de don Juan’. Saber pedir perdón o saber perdonar, ¿qué es más difícil?

Todavía no lo sé. Nada esencial es fácil. Por fácil que sea.

Bueno fuera saber hacer las tres cosas, pienso.

Perdonar las faltas de los otros y ser perdonados por las nuestras, saber vivir en paz con nuestros enemigos y en comunión con los amigos.

Pero no somos santos… ni diablos… ¿qué somos?

Don Juan Matus, el chamán yaqui de Carlitos Castaneda, quien juró vengar el asesinato de sus padres por los yoris:

–No odio a los yoris. No odio a nadie. He aprendido que los incontables caminos que uno recorre en su vida son todos iguales. Los opresores y los oprimidos se encuentran al final, y lo único que sigue valiendo es que la vida fue demasiado corta para ambos. (Carlos Castaneda, ‘Una realidad aparte. Nuevas conversaciones con don Juan’, FCE, Col. Popular No. 135, México, primera edición 1974, pp. 165-166). Pienso en Echeverría y Scherer, otro costal de agravios.

Cine, música, libros… todo va junto y mezclado en la vida cultural personal y social. Los premios y las ciencias separan las cosas, y está bien. Pero la revuelta de los géneros, la vida, los yoes y el mundo allí está.

Al paso: el próximo 27 de noviembre serán 12 años del caso de la BMW y del crimen en contra del joven de 18 años, Marco Antonio Hernández Galván, quien perdió la vida al salvar a un amigo. Hoy tendría 30 años ¿Quién lo mató y por qué? ¿Para qué?

*****

Elías Canetti:

–Maldita sea la venganza, y si me matan al más querido de mis hermanos, no quiero venganza, quiero otros seres humanos. (Al principio de ‘La Provincia del hombre’, nota del año 1942).

José Emilio Pacheco bíblico y árabe: “Fin de siglo”:

–‘La sangre derramada clama venganza’. / Y la venganza no puede engendrar / sino más sangre derramada… // Proverbio árabe: ‘Robemos el placer mientras dormita la desgracia’.

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