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Breve Crónica de una Comentocracia al Borde de un Ataque de Nervios

“Es el fin de la democracia… de las instituciones… el inicio de la dictadura”, vociferan desde la tarde del dos de junio con un fervor que envidiarían los mismísimos santos bizantinos. Los encuentras en los chats familiares o de vecinos, en Facebook, pasando por X (antes Twitter), hasta la red social feliz, Instagram. Es la oposición apocalíptica, con su discurso de odio y clasismo, que desde las primeras encuestas de salida comenzó a evangelizar y prevenirnos del apocalipsis.

Pero este fervor mesiánico comenzó antes del día de las elecciones, cuando la oposición política, desesperada por enfrentar al régimen de López Obrador, vio en Xóchitl Gálvez una figura casi milagrosa. Según Guadalupe Loaeza, Gálvez apareció justo como la Virgen de Guadalupe, en el momento en que más la necesitaban los mexicanos.

‘Es que extrañamos los apapachos de antes’

Sin embargo, todas las encuestas serias indicaban lo contrario, lo que aumentaba la tensión y el sentimiento de derrota. Aguilar Camín ya había mostrado signos de este delirio apocalíptico, cuando reclamó que el gobierno de Morena no «apapachaba» a las mafias intelectuales, como a la que él pertenece, como solían hacerlo los gobiernos anteriores del PRI y PAN.

Cabe destacar que, desde hace años, han trascendido tanto las facturas que el gobierno de Carlos Salinas de Gortari emitía al grupo intelectual de Aguilar Camín como una carta en la que solicitaba más dinero y agradecía al entonces presidente Salinas.

El 2 de junio, la oposición mostró una aparente confianza basada en datos poco objetivos, asegurando que una mayor participación ciudadana aumentaría las posibilidades de triunfo de Xóchitl Gálvez sobre Claudia Sheinbaum. Sin embargo, conforme avanzaban las horas, la ilusión se transformó en desencanto.

Es que en México puro ciudadano de baja intensidad

Y así, las mesas de análisis comenzaron a llenarse del vino amargo del desengaño y, peor aún, de un odio irracional hacia los votantes. Comencemos con el mencionado Aguilar Camín, quien dijo lo siguiente:

Primero, afirmó que aquellas personas que recibían apoyos del gobierno eran ciudadanos de baja intensidad, sea lo que eso signifique, y que eran comprables. Desde entonces, el discurso de culpar a los programas sociales comenzó a tomar fuerza.

¡Viva Dresser que rompió nuestras cadenas!

Mientras tanto, Denise Dresser, en otra mesa de análisis, esta vez en LatinUs con Loret de Mola, declaró la siguiente perla que denota su pérdida de realidad: “Y me entristece saber que la mayor parte de mis compatriotas volvieron a colocarse las cadenas que les quitamos.”

¿Cómo no nos dimos cuenta de que Dresser es una figura mayor a Josefa Ortiz de Domínguez o Leona Vicario?

Pe… pero si en Paris y Madrid apoyaban a Xo

Pero donde esta fiebre mesiánica apocalíptica alcanzó su mayor grado fue en las mesas de Atypical TeVe, encabezado por el publicista Carlos Alazraki, acompañado por el locutor Pedro Ferriz de Con, la escritora Guadalupe Loaeza, Ricardo Alemán y la actriz Laura Zapata… ¡Vaya nivel de rigor intelectual!

Decían que no entendían de dónde habían salido tantos votos para Sheinbaum. La actriz Laura Zapata argumentó que en su casilla había sido una fiesta a favor de Xóchitl, lo cual fue resaltado por Loaeza y los demás miembros. Pero el paroxismo llegó cuando afirmaron que era imposible porque los mexicanos en el extranjero, desde Madrid, en el vuelo de París y en varias partes del mundo, apoyaban a Xóchitl. No les digan que hay un mundo fuera de su burbuja.

Carlos Alazraki lo llevó aún más lejos, primero al insultar a colegas y a la presidenta electa; luego al cuestionar si la oposición ya había aceptado la derrota y dudar de la victoria de Claudia Sheinbaum por 60 puntos. Como lo dijo textualmente: «¿En qué pinches país estoy viviendo?”

Huye, te van a quitar tu casa

“Te van a quitar tu casa”, “Esto es el comunismo”, “Ya están cerrando empresas”… fueron las voces que se replicaron en redes sociales, especialmente en Twitter, que a veces se convierte en un vertedero de odio.

Y luego vinieron las amenazas de venganza: “Ya no hay que dar los 10 pesos a los viejitos que empacan en el supermercado. Ya no den los 10 pesos al viene-viene. Hay que huir del país.” Mucha gente expresa incertidumbre. Quizás valga la pena recordar algunas de esas expresiones en esta crónica para que quede constancia del odio y clasismo que es lo que verdaderamente polariza.

En redes sociales, sobre todo en Twitter, las reacciones van en un sentido similar. Abundan los perfiles con moños que simbolizan un luto por México. Dicen que los mexicanos son tontos, que es el fin de la democracia, etc.

Circula un anagrama con las iniciales de Sheinbaum, relacionándola con palabras como racismo, hambruna, etc.

Esos son los mensajes que dominan las redes, que, al igual que hace seis años, y ahora de peor manera, profetizan el fin de la democracia mexicana, el fin del sistema económico. Al igual que hace seis años, cuando auguraron que el dólar iba a llegar a 30 pesos y que seríamos Venezuela, pero en realidad seguimos siendo un solo México. Por su propia supervivencia política, ya es hora de que la oposición deje de lado las profecías apocalípticas que sólo envenenan el diálogo con odio y clasismo.

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