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Breviario de la lucha de la mujer a través del tiempo

Sonia Urquiza


La violencia contra las mujeres y niñas se ha dado desde tiempos inmemorables, es indiscutible el hecho de que a pesar de los grandes esfuerzos realizados para la eliminación de esta, aún en la actualidad prevalecen acciones negativas en la sociedad misma que obstaculizan la eliminación de dichas prácticas que evitan el desarrollo pleno de las mujeres y niñas en todo el mundo, teniendo un impacto más específico en Latinoamérica.

Son sin duda, muchos los sucesos que han desencadenado el que en la actualidad se luche de manera más tajante a favor de la erradicación de la violencia hacia las mujeres, sin embargo esta lucha ha sido una constante a través del tiempo; por todos es conocido el hecho histórico que marcó un antes y un después en la vida política de la mujer, en 1953 se publicó en el Diario Oficial, la modificación al texto constitucional según la cual se reconocía a la mujer en México el derecho a votar y ser votada en las elecciones a nivel nacional, hecho que es considerado como uno de los precursores respecto al tema de la lucha de las mujeres por exigir sus derechos.

Aunado a lo anterior, resulta tanto importante como necesario el conocer aquellos sucesos relevantes que permitieron llegar a dicho acontecimiento ya que la lucha de las mujeres para ser reconocidas ha sido una ardua e incesante labor la cual ha permitido que hoy en día se puedan abordar temas como la participación femenina en todas las esferas (política, económica, social, etc.), la despenalización del aborto, la eliminación de la violencia contra las mujeres y niñas, entre otros temas de relevante importancia para la sociedad en sí.

Derivado de lo anterior el presente trabajo está enfocado en desentramar aquellos sucesos relevantes que han dado cabida a la participación femenina en los aspectos políticos, sociales y económicos de México, para lo cual se abordará brevemente el concepto de género esto con la finalidad de poder relacionarlo con la construcción de derechos de ciudadanía femenina, en ese sentido es importante hacer una reseña en tanto que las mujeres han tenido dificultades históricas para el ejercicio de sus derechos políticos.

Discusión

El término género surgió en los años 70´ como una categoría conceptual, sin embargo, en Latinoamérica este concepto se popularizó en los años 80 (Osborne y Molina; 2008).

Derivado de la polisemia que encierra el vocablo género; sus alcances, usos y limitaciones resignificados permanentemente por los movimientos feministas; a continuación, se plasman algunas de las principales construcciones teóricas desarrolladas respecto al uso del concepto mencionado.

Sin duda, la constante evolución y búsqueda de justicia entre las personas ha traído como resultado trabajos cada vez más exhaustivos de investigaciones feministas en general, lo cual a su vez desembocan en un mayor acervo de cambios conceptuales y lingüísticos importantes que han permitido avances epistemológicos relevantes.
Derivado de lo anterior se ha pasado de hablar de la mujer a incorporar el saber de las mujeres (hablando en términos de perspectiva social), a hablar de género tomando a este último concepto como aquella construcción social que ofrece una perspectiva amplia, neutral y nueva de la necesidad de incorporar tanto a las mujeres como a los hombres a todos los saberes de las ciencias (Alberdi,1999).

La perspectiva de género permite entender la desigualdad y la opresión generada como formas socialmente aceptadas en las relaciones de poder en las que el género de los individuos aparece como una categoría de identidad social; de igual manera es importante señalar que el uso del concepto género tiene como origen la teoría feminista, la cual a su vez esta guiada por el movimiento sufragista (Benítez, 2001).

No sería posible hablar del tema que al presente ensayo atañe sin mencionar a una de las grandes representantes, así que según Scott (1996) para comprender las relaciones sociales el género es un elemento fundamental, dicha categoría contiene símbolos que se traducen en los sistemas jurídicos, religiosos y educativos, los

cuales a su vez repercuten en un campo de significaciones que tienen injerencia sobre las relaciones de poder.
Aunado a ello, Scott resalta la necesidad de incluir la historicidad del concepto y cómo es que se construye la idea y el consenso acerca del mismo en la sociedad; por último, revela la manera en que se construye la identidad de forma subjetiva. Asimismo, esgrime que el término género resulta más aceptable y menos polémico tanto en la academia como en la sociedad misma.

Otra autora que ha dado una definición aceptada es Marta Lamas, quien sostiene que; tanto la investigación como la reflexión y debate que se da alrededor del género han dado pie a que de manera paulatina, se planteé que las mujeres y los hombres no tienen esencias que provengan de la biología, sino que son construcciones simbólicas pertenecientes al orden del lenguaje y de las representaciones.

Y que al registrar las formas como las mujeres y hombres son percibidos por un entorno estructurado por la diferencia sexual, las críticas feministas, a pesar de sus diferencias, conceptualicen el género como el conjunto de ideas, representaciones, prácticas y prescripciones sociales que una cultura desarrolla desde la diferencia anatómica entre los sexos para simbolizar y construir socialmente los que es propio de los hombres (lo masculino) y lo que es propio de las mujeres (lo femenino) (Lamas, 1999).

Con lo anterior es posible inferir como acepción del género que se construye con lo que cada sociedad atribuye culturalmente a cada sexo, esto da la pauta a que sea un concepto que tiene la permisibilidad de resignificarse de manera constante dado que se define por lo relacional, es decir, que se puede concebir como una construcción social.
Ahora bien, el establecer la diferencia entre género (social), sexualidad (psíquico) y sexo (biológico), resulta útil, sin embargo esto no resuelve de raíz el problema de la visibilidad y despolitización de las mujeres como sujeto oprimido; en su lugar se debe poner énfasis en analizar con detenimiento al patriarcado el cual enraíza un bajo nivel de tolerancia a la igualdad, la libertad, la idea de autonomía sobre los

cuerpos y a los derechos reproductivos, lo que se traduce en una deficiente extensión de derechos ciudadanos.
Por tanto, el género facilita la manera de comprender las complicadas conexiones entre diversas formas de interacción humana; la política es una de las áreas en que puede usarse el género para el análisis histórico.
Por lo anterior y una vez establecidas algunas acepciones de género, en las siguientes líneas se desarrollará un breviario de los sucesos que permitieron a las mujeres tener una mayor visibilidad política.
Ramos, (1994) en su obra “La participación política de la mujer en México: del fusil al voto 1915-1955”, esboza una cronología de los acontecimientos relevantes ocurridos hasta que se dio el sufragio femenino, en dicho trabajo se muestran los siguientes datos históricos:

La Revolución Mexicana afectó las relaciones políticas entre los grupos de México a inicios del siglo XIX, y en este sentido es importante mencionar que uno de los sucesos que resaltó en esa época fue que el gobierno Carrancista aprobó el divorcio, hecho histórico para las mujeres, puesto que de esta manera pudieron hacer uso de uno de sus derechos; esto fue mediante el decreto fechado el 29 de diciembre de 1914.

Una de las figuras más representativas del sufragio femenino es sin duda la reconocida Hermila Galindo quien abogaba por la necesidad de la participación política de las mujeres, de igual manera otros nombres salen a la luz, como son: Antonieta Rivas Mercado, ideóloga de la campaña vasconcelista; Elvia Carrillo Puerto, quien fundó en 1919 la liga feminista “Rita Cetina Gutiérrez; Beatriz Peniche, Raquel Dzib y Guadalupe Lara, candidatas a la legislatura local de Mérida Hermilia Zamarrón junto con Elvia Carrillo Puerto contendieron a la diputación del estado en las elecciones de 1925 y a pesar de resultar elegidas, su triunfo no fue reconocido por el Colegio Electoral de la Cámara de diputados local.

Refugio (Cuca) García fungió como secretaría general del Frente Único Pro- Derechos de la Mujer (FUPDM) Constituido oficialmente el 11 de octubre de 1935,

organismo sumamente importante puesto que pugnaba por el reconocimiento oficial de los derechos políticos de la mujer, específicamente el sufragio.

Margarita Robles de Mendoza pedía la igualdad de la mujer ante la ley y en el campo de la cultura Frida Kahlo fue reconocida por su forma rebelde y sus pensamientos diferentes a los de su época.

Es necesario mencionar que también hubo figuras masculinas que se mostraron en pro de la participación de la mujer en la esfera política, tal es el caso de Lázaro Cárdenas quien envió al Senado de la República un proyecto de reforma al artículo 34 de la Constitución según el cual, en la definición de ciudadanía, en la cual solicitaba que se incluyera a la mujer, sin embargo, al no ser publicado en el Diario Oficial careció de legitimidad. Posterior a ello, en 1939, nuevamente insistió en la necesidad de concederle el voto a la mujer.

Otra figura representativa fue Miguel Alemán propugnó por la participación política de la mujer, sin embargo, dicha petición la solicitaba únicamente de manera municipal, suceso que ya se había llevado a cabo en la época de Carrillo Puerto en Yucatán.

Después de una incesante lucha por el derecho al voto de la mujer, en 1953 se publicó en el Diario Oficial la modificación al texto constitucional en el cual se reconocía a la mujer en México el derecho a votar y ser votada en las elecciones a nivel nacional.
Los acontecimientos descritos son algunos de los que han conformado la importante historia de la lucha para obtener el sufragio femenino, tomando a este como el principal avance que se tuvo respecto a la participación de la mujer en la política teniendo el uso pleno de su ciudadanía.

Como se mencionó anteriormente, no se puede hablar de perspectiva de género y del sufragio femenino sin hablar del movimiento feminista, es por ello que resulta necesario el estudio de dicho tópico para brindar un panorama holístico sobre el tema por lo cual, en los siguientes párrafos se plasman algunas de las ideas revolucionarias que dieron pie a dicho movimiento.

Para Galeana (2017), el feminismo busca deconstruir la cultura patriarcal subsistente para con ello lograr la igualdad real entre los seres humanos, sin distingo de sexo, preferencias sexuales o cualquier otra condición.

En el momento en que impulsadas por la necesidad de la emancipación se decidieron a investigar y estudiar sobre su propia realidad, todas las teorías existentes se convirtieron en los sistemas de referencia para la elaboración de nuevas concepciones que trataban de buscar espacios para las mujeres en la sociedad.

El feminismo formaba únicamente un movimiento revolucionario que abogaba por los derechos de la mujer y el efecto de dicho movimiento se daba en el plano de la integración social de la mujer bajo los preceptos de la igualdad (Benítez, 2001).

El movimiento feminista tomó auge en el siglo XIX en Europa, en donde tanto el avance científico como el desarrollo industrial posibilitó en las mujeres la ampliación de sus conocimientos y seguido a ello el autorreconocimiento de su situación discriminada; fue así como iniciaron las demandas por los derechos civiles y el acceso a la cultura, por mencionar algunas (esta etapa es conocida como sufragismo) (De Miguel, 2005).

Ahora bien, para ampliar el tema y a manera de dar un panorama acerca de la percepción de la sociedad respecto a la participación femenina; a continuación, se exponen algunos datos:

Según un estudio realizado por el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección solo el 7% de los miembros de la junta directiva de las empresas mexicanas son mujeres (CIMAD, 2020).

Aunado al dato anterior se muestra que en una encuesta realizada por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas el 47,4% de la población, es decir que casi la mitad de las personas del mundo considera que los varones son mejores líderes políticos y un 41,4% cree que son más idóneos para mandar en los negocios (PNUD, 2020).

En el ámbito empresarial, la participación de mujeres en cargos de alta responsabilidad se incrementó aproximadamente un punto porcentual entre 2013 y 2017 y se mantuvo en un 35,4% en 2017; la desigualdad de género no es un asunto de falta de formación, sino que es definida por falta de oportunidades para las mujeres (CEPAL, 2020).

Los datos anteriores muestran como a pesar de los interminables esfuerzos por tener un contexto igualitario, aún persiste la cultura androcéntrica de la autoridad patriarcal, lo cual impide llegar a un desarrollo pleno de las mujeres, lo cual se traduce en falta de oportunidades de desarrollo en todos los ámbitos.

Conclusiones y propuesta

Derivado del análisis anterior, se puede observar que si bien es cierto que se han tenido grandes avances respecto a la participación política femenina, siguen existiendo fuertes barreras que han impedido el ejercicio pleno de la ciudadanía de la mujer, entendiendo que a pesar de contar con diversas obligaciones, no se da el mismo caso en la amplitud de los derechos; no obstante es imperante el mencionar que en México, en materia política ha dado un gran impulso a la participación política femenina.

Las diversas ideologías en la sociedad dificultan un consenso en la representación política, aunado a ello, el hecho de que las mujeres históricamente fueron excluidas del espacio público donde se negocian los derechos de la ciudadanía, ha traído como resultado un importante déficit democrático, el cual tiene como una posible solución la implementación de una previsión normativa así como en la profundización de la implementación de medidas especiales para la inclusión de las demandas de los grupos minoritarios ya que si bien las mujeres no representan una minoría en términos numéricos, si lo son respecto al acceso de los bienes simbólicos y materiales.

Mientras el poder desconozca el aporte que pueden hacer las mujeres persistirán las desigualdades sociales; las democracias existentes deben poner mayor énfasis en reconocer en qué campos el género es relevante y en cuáles resulta trivial hacer distinciones con el fin de profundizar los niveles de acceso igualitario a los derechos.
Aplicar la perspectiva de género al momento de la toma de decisiones e incluir el punto de vista femenino puede empezar a revertir las desigualdades sociales y legitimar los sistemas políticos.

La única forma en la que la mujer y el hombre pueden ser seres humanos como real significado del término es implementando la educación de valores y normas que le permitan realizar su humanidad, entendida esta como el respeto a su dignidad y a la de los demás en el ejercicio pleno de su libertad.
Es cierto que a pesar de los avances feministas que se han dado, aún persiste la cultura androcéntrica de la autoridad patriarcal y también es cierto que la democracia perfecta sigue siendo una utopía, sin embargo, como sociedad, nos convendría crear dichas utopías a favor de la humanidad.

Referencias

  • Alberdi, I. (1999). El significado del género en las ciencias sociales. Política Y Sociedad, 32, 9. Recuperado a partir de https://revistas.ucm.es/index.php/POSO/article/view/POSO9999330009A
  • Benítez Jiménez, I. (2001). Los estudios feministas y el enfoque de género. Un acercamiento teórico conceptual. Santiago, (93), 81+. https://link.gale.com/apps/doc/A146646569/IFME?u=anon~87f1aa3d& sid=googleScholar&xid=e2204ba8
  • CEPAL. (2020). Objetivos de Desarrollo Sostenible 6. Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas en América Latina y el Caribe.
  • CIMAD. (2020). Mujeres ocupan solo el 18% de los cargos de alta dirección. IPADE CIMAD. https://www.cimad.ipade.mx/mujeres-ocupan-solo-el-18-de-los- cargos-de-alta-direccion
  • De Miguel, A. (2005). Miradas desde la perspectiva de género: estudios de las mujeres. En Los feminismos a través de la historia (pp. 15–32). Narcea.
  • Galeana, P. (2017). La historia del feminismo en México. México, Universidad Nacional Autónoma de México. Acervo de la Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Disponible en https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/9/4318/9.pdf
  • Lamas, Marta (1999). Usos, dificultades y posibilidades de la categoría género. Papeles de Población, 5 (21), 147-178. ISSN: 1405-7425. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=11202105
  • PNDU (2020). Casi el 90% de los hombres y mujeres en el mundo expresan un sesgo contra las mujeres. UNDP. https://www1.undp.org/content/undp/es/home/news- centre/news/2020/Gender_Social_Norms_Index_2020.html
  • Ramos, C. (1994) La participación política de la mujer: del fusil al voto 1910-1955. Boletín Americanista (44), 156-169. Disponible en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2937593
  • Scott, J. W. (1996), “El género: una categoría útil para el análisis histórico”, en Lamas, M. (1999), El género: la construcción cultural de la diferencia sexual, Programa Universitario de Estudios de Género, pp. 265-302.

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