Buzón del lector

Chulos y prostitutas

¿Qué hace el que trabaja ocho horas diarias y apenas y le alcanza para dar de comer?, ¿Qué hace la mujer que, además de esto, debe soportar los acosos del día a día?, ¿Qué se hace cuando, además, el jefe te dice que tú eres el que gana del trabajo y no él?, ¿Qué hacemos con ese cinismo?, y ¿Qué hacemos cuando a todos los de fuera, al mundo, no le podría importar menos porque somos minoría?, ¿Qué hacemos cuando los policías matando negros inofensivos toman más importancia que los movimientos que piden que se les reconozca la vida?, ¿Nos hacemos chulos, prostitutas o rateros para drogarnos mucho y vivir poco?

Y, diría Nina Simone que tenemos nuestro pelo, nuestra cabeza, nuestros cerebros y nuestros oídos. Que tenemos nuestros brazos, nuestros dedos, nuestros pies y nuestra sangre, que tenemos vida. Y chance sí, pero también tenemos a Iceberg Slim que empieza ‘Pimp’ relatando la terquedad de su madre por quedarse con el niño y el odio de su padre, que culminó con estrellar al mismo Iceberg contra la pared después de estar borracho y pobre. Después de un día más de ser negro, pues. Y nos dice Iceberg Slim que te puedes hacer chulo (hombre que trafica prostitutas y vive de ellas) con la pregunta formada por alguien más de “¿Soy chulo porque odio a mi madre?”, pero con la repetitiva respuesta de “Soy chulo porque es lo que puedo ser”.

Pero entre las tres opciones posibles también sale Dave Chappelle siendo prostituta, una de Comedy Central nacida un 24 de agosto del 73 en Washington D.C., pero criada en Ohio. Y le quita el odio a este racismo y le pone la risa. Lo hace como cualquier comediante: empezando en clubs de mala muerte y con abucheos de doce personas. Pero siguió y siguió hasta salir en el Def Comedy Jam de HBO y en el Late Show de David Letterman (el que no se trataba de Trump todos los días) y hasta a salir en algunas películas que empezaron un trance hacia burlarse de los estereotipos raciales o inauguraron el género “stoner”. La prostituta generaba dinero y, hasta hablando, era deseada.

El reconocimiento individual llegó en el 2000 (“busco hombres de París”) con su primer especial ‘Killin’ them softly’, que lo catapultó a la ironía racial de todas las razas mezcladas en Estados Unidos. En una sociedad que todavía no vivía con el miedo de las Torres Gemelas, el burlarse de los estereotipos hacia los negros y de lo estúpido que se podría ver el (¿ex?) cocainómano y futuro presidente George W. Bush en la Casa Blanca era fácilmente aceptado. Pero las torres se cayeron (así como Salvador Allende 28 años antes) y la prostituta debía tomarse de algo antes de caer. La droga todavía no era suficiente y a la vida le faltaba.

Y de dónde se tomó fue de Comedy Central. Dos años después del suceso que causó variaciones en la mentalidad del estadounidense y que sirvió para ocasionar una guerra petrolera, Dave Chapelle y Comedy Central firmaron un contrato de 50 millones de dólares por el Chapelle’s Show. Un show increíble de un negro flacucho y dientón que tocaba temas culturales de Estados Unidos con estereotipos raciales, política y con burlas de la cultura pop. El show tuvo tan buenos resultados que lo sacaron en DVD (se nota que es el 2003) y firmaron un contrato para darle parte de las ventas a Dave. Pero a la prostituta lo que le importaba era seguir su ‘standup’. Como el trabajador que trabaja todo el día con la ilusión de regresar a su casa a hacer lo que ama, pero estando demasiado cansado para hacerlo. Como el cariño a un hobby que desaparece en la rutina y la memoria. La popularidad del show lo llevó a grabar su segundo especial: For What is Worth en el auditorio donde comediantes como George Carlin, Richard Pryor y Robin Williams habían actuado.

Pero el problema de la prostituta y del hobby frustrado llegó. Así como lo planteaba Durkheim con el suicidio fatalista que callaba pasiones en los esclavos, a Dave le callaba las suyas el mismo público. Haciendo ‘standup’, a los asistentes les dejó de interesar lo que tenía por decir y prefirieron que siguiera hablando como el personaje de su show. El punto de quiebre llegó y Dave tuvo que dejar de ver a su audiencia, a los de abajo, como lo que quería que fueran. A dejar de pensar que “la revolución beneficia al pobre, al ignorante, al que toda su vida ha sido esclavo, a los infelices que ni siquiera saben que si lo son es porque el rico convierte en oro las lágrimas, el sudor y la sangre de los pobres”.

La decepción de la representación negra que en su comedia buscaba demostrar que esa misma raza, que los de abajo, eran lo suficientemente inteligentes para entender que el show quería representar lo inteligentes que ellos mismos eran. La desilusión de la prostituta que pensaba que su gente entendería que no merecen ser siempre el esclavo y que drogarse mucho y vivir poco no vale la pena. La desilusión de ver que en su audiencia, aún en la minoría que esperaba representar, “hay mucha gente, pero muy pocas personas”.

Dave abandonaría la producción que saldría al aire el 31 de mayo del 2005 para irse a Sudáfrica y redescubrir lo que el tiempo quita. “Dios perdona, pero el tiempo a ninguno”. Para abandonar al chulo y dejar su vida de prostituta que no garantizaba más que la corta vida. Para recordar y reconocer a su padre muerto que nunca lloró por andar de esclavo y que tenía el pasado fatalista del racismo en Sudáfrica. En Estados Unidos, claro, lo que se especuló fue que Dave se fue por tener adicción con las drogas o tener una enfermedad mental. ¿Nos podría importar menos la ética?

La comedia que buscaba darle importancia y valor a los afroamericanos se convertía en una burla de los blancos. Llegó el punto donde la prostituta se vendía a sí misma y a su gente para que se rieran de ellos y no con ellos. La prostituta se había convertido en el chulo. Relata Dave el momento específico donde, grabando un ‘sketch’, alguien blanco del ‘staff’ se reía de una forma que lo hacía sentir incómodo. “Fue la primera vez que sentí que alguien se reía de mí y no conmigo”, afirma.

Dave regresó con actuaciones esporádicas de ‘standup’, haciendo sorpresivas actuaciones en HBO y produciendo algunas películas económicamente exitosas. Sonaban rumores de que regresaría a el Chapelle’s Show, pero después de que Comedy Central transmitiera los episodios perdidos de la temporada incompleta, en lugar de darle valor a la prostituta, Dave decidió nunca regresar.

Entonces Dave regresó hasta el 2013 con un tour de Funny or Die y, después, con apariciones en Nueva York que anunció en todos los ‘talkshows’ posibles. Salió en una película de Spike Lee en el 2015 y en el 2016 recibió un Emmy por salir en SNL, además de anunciar un contrato con Netflix que le darían 20 millones de dólares por cada especial de ‘standup’ que sacara con ellos. Sacó cuatro y recibió un Grammy por los primeros dos. Este año salió en el debut direccional de la película de Bradley Cooper, ‘A Star is Born’.

Y supongo que el deslinde de la prostituta es esperanzador: Que el esclavo no debería elegir entre ser esclavo, chulo, prostituta o ratero para vivir poco y drogarse mucho. Que no nos convirtamos en el chulo que se vende a sí mismo y usa como prostitutas a su misma gente para poder sacar algo de su propia miseria. Que, si bien no tenemos ni razón para vivir, no dejemos que ni el jefe ni la sociedad que es mayoría nos quiten la razón para morir (Túpac ‘dixit’). De demostrar que la revolución, pacífica como sea, sí puede beneficiar al pobre ignorante que toda su vida ha sido esclavo. Y que ni el jefe ni la sociedad conviertan en oro nuestro sudor y lágrimas.

 

*Estudiante FCPS

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¿Qué hace el que trabaja ocho horas diarias y apenas y le alcanza para dar de comer?, ¿Qué hace la mujer que, además de esto, debe soportar los acosos del día a día?, ¿Qué se hace cuando, además, el jefe te dice que tú eres el que gana del trabajo y no él?, ¿Qué hacemos con ese cinismo?, y ¿Qué hacemos cuando a todos los de fuera, al mundo, no le podría importar menos porque somos minoría?, ¿Qué hacemos cuando los policías matando negros inofensivos toman más importancia que los movimientos que piden que se les reconozca la vida?, ¿Nos hacemos chulos, prostitutas o rateros para drogarnos mucho y vivir poco?

Y, diría Nina Simone que tenemos nuestro pelo, nuestra cabeza, nuestros cerebros y nuestros oídos. Que tenemos nuestros brazos, nuestros dedos, nuestros pies y nuestra sangre, que tenemos vida. Y chance sí, pero también tenemos a Iceberg Slim que empieza ‘Pimp’ relatando la terquedad de su madre por quedarse con el niño y el odio de su padre, que culminó con estrellar al mismo Iceberg contra la pared después de estar borracho y pobre. Después de un día más de ser negro, pues. Y nos dice Iceberg Slim que te puedes hacer chulo (hombre que trafica prostitutas y vive de ellas) con la pregunta formada por alguien más de “¿Soy chulo porque odio a mi madre?”, pero con la repetitiva respuesta de “Soy chulo porque es lo que puedo ser”.

Pero entre las tres opciones posibles también sale Dave Chappelle siendo prostituta, una de Comedy Central nacida un 24 de agosto del 73 en Washington D.C., pero criada en Ohio. Y le quita el odio a este racismo y le pone la risa. Lo hace como cualquier comediante: empezando en clubs de mala muerte y con abucheos de doce personas. Pero siguió y siguió hasta salir en el Def Comedy Jam de HBO y en el Late Show de David Letterman (el que no se trataba de Trump todos los días) y hasta a salir en algunas películas que empezaron un trance hacia burlarse de los estereotipos raciales o inauguraron el género “stoner”. La prostituta generaba dinero y, hasta hablando, era deseada.

El reconocimiento individual llegó en el 2000 (“busco hombres de París”) con su primer especial ‘Killin’ them softly’, que lo catapultó a la ironía racial de todas las razas mezcladas en Estados Unidos. En una sociedad que todavía no vivía con el miedo de las Torres Gemelas, el burlarse de los estereotipos hacia los negros y de lo estúpido que se podría ver el (¿ex?) cocainómano y futuro presidente George W. Bush en la Casa Blanca era fácilmente aceptado. Pero las torres se cayeron (así como Salvador Allende 28 años antes) y la prostituta debía tomarse de algo antes de caer. La droga todavía no era suficiente y a la vida le faltaba.

Y de dónde se tomó fue de Comedy Central. Dos años después del suceso que causó variaciones en la mentalidad del estadounidense y que sirvió para ocasionar una guerra petrolera, Dave Chapelle y Comedy Central firmaron un contrato de 50 millones de dólares por el Chapelle’s Show. Un show increíble de un negro flacucho y dientón que tocaba temas culturales de Estados Unidos con estereotipos raciales, política y con burlas de la cultura pop. El show tuvo tan buenos resultados que lo sacaron en DVD (se nota que es el 2003) y firmaron un contrato para darle parte de las ventas a Dave. Pero a la prostituta lo que le importaba era seguir su ‘standup’. Como el trabajador que trabaja todo el día con la ilusión de regresar a su casa a hacer lo que ama, pero estando demasiado cansado para hacerlo. Como el cariño a un hobby que desaparece en la rutina y la memoria. La popularidad del show lo llevó a grabar su segundo especial: For What is Worth en el auditorio donde comediantes como George Carlin, Richard Pryor y Robin Williams habían actuado.

Pero el problema de la prostituta y del hobby frustrado llegó. Así como lo planteaba Durkheim con el suicidio fatalista que callaba pasiones en los esclavos, a Dave le callaba las suyas el mismo público. Haciendo ‘standup’, a los asistentes les dejó de interesar lo que tenía por decir y prefirieron que siguiera hablando como el personaje de su show. El punto de quiebre llegó y Dave tuvo que dejar de ver a su audiencia, a los de abajo, como lo que quería que fueran. A dejar de pensar que “la revolución beneficia al pobre, al ignorante, al que toda su vida ha sido esclavo, a los infelices que ni siquiera saben que si lo son es porque el rico convierte en oro las lágrimas, el sudor y la sangre de los pobres”.

La decepción de la representación negra que en su comedia buscaba demostrar que esa misma raza, que los de abajo, eran lo suficientemente inteligentes para entender que el show quería representar lo inteligentes que ellos mismos eran. La desilusión de la prostituta que pensaba que su gente entendería que no merecen ser siempre el esclavo y que drogarse mucho y vivir poco no vale la pena. La desilusión de ver que en su audiencia, aún en la minoría que esperaba representar, “hay mucha gente, pero muy pocas personas”.

Dave abandonaría la producción que saldría al aire el 31 de mayo del 2005 para irse a Sudáfrica y redescubrir lo que el tiempo quita. “Dios perdona, pero el tiempo a ninguno”. Para abandonar al chulo y dejar su vida de prostituta que no garantizaba más que la corta vida. Para recordar y reconocer a su padre muerto que nunca lloró por andar de esclavo y que tenía el pasado fatalista del racismo en Sudáfrica. En Estados Unidos, claro, lo que se especuló fue que Dave se fue por tener adicción con las drogas o tener una enfermedad mental. ¿Nos podría importar menos la ética?

La comedia que buscaba darle importancia y valor a los afroamericanos se convertía en una burla de los blancos. Llegó el punto donde la prostituta se vendía a sí misma y a su gente para que se rieran de ellos y no con ellos. La prostituta se había convertido en el chulo. Relata Dave el momento específico donde, grabando un ‘sketch’, alguien blanco del ‘staff’ se reía de una forma que lo hacía sentir incómodo. “Fue la primera vez que sentí que alguien se reía de mí y no conmigo”, afirma.

Dave regresó con actuaciones esporádicas de ‘standup’, haciendo sorpresivas actuaciones en HBO y produciendo algunas películas económicamente exitosas. Sonaban rumores de que regresaría a el Chapelle’s Show, pero después de que Comedy Central transmitiera los episodios perdidos de la temporada incompleta, en lugar de darle valor a la prostituta, Dave decidió nunca regresar.

Entonces Dave regresó hasta el 2013 con un tour de Funny or Die y, después, con apariciones en Nueva York que anunció en todos los ‘talkshows’ posibles. Salió en una película de Spike Lee en el 2015 y en el 2016 recibió un Emmy por salir en SNL, además de anunciar un contrato con Netflix que le darían 20 millones de dólares por cada especial de ‘standup’ que sacara con ellos. Sacó cuatro y recibió un Grammy por los primeros dos. Este año salió en el debut direccional de la película de Bradley Cooper, ‘A Star is Born’.

Y supongo que el deslinde de la prostituta es esperanzador: Que el esclavo no debería elegir entre ser esclavo, chulo, prostituta o ratero para vivir poco y drogarse mucho. Que no nos convirtamos en el chulo que se vende a sí mismo y usa como prostitutas a su misma gente para poder sacar algo de su propia miseria. Que, si bien no tenemos ni razón para vivir, no dejemos que ni el jefe ni la sociedad que es mayoría nos quiten la razón para morir (Túpac ‘dixit’). De demostrar que la revolución, pacífica como sea, sí puede beneficiar al pobre ignorante que toda su vida ha sido esclavo. Y que ni el jefe ni la sociedad conviertan en oro nuestro sudor y lágrimas.

 

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