Buzón del lector

La piedra arrojada y las ondas en el estadio

Queremos compartir una idea sencilla desde el dolor y la indignación que nos causan los eventos recientes en el Estadio Corregidora de nuestra ciudad. Somos un grupo de estudiantes y profesores y profesoras de distintas instituciones que nos reunimos desde hace más de cuatro años en un intento de comprender las lógicas socioespaciales de las violencias. Desde este pensar en colectividad, llegamos a la conclusión de que, los efectos de las violencias pueden observarse como ondas en un estanque. Valga esta metáfora sencilla como apoyo para visibilizar una parte de lo que desconocemos de los sucesos tan dramáticos como los que vivimos el pasado 5 de marzo durante el partido de Futbol.

El enfrentamiento que causó un par de decenas de heridos (al menos eso se lee en el discurso oficial) podríamos comprenderlo desde la metáfora de “la piedra arrojada al estanque”, considerando que el evento tiene un efecto expansivo.

A partir de las siguientes preguntas, y en caso de contar con información suficiente y veraz, podríamos reconstruir parte de esas “ondas”, desde las más pequeñas —que inciden en un número limitado de personas— hasta las que chocan con las paredes del “estanque” y trascienden las demarcaciones municipales: ¿cuál es la trascendencia de las heridas que sufrieron las víctimas? Al parecer, algunos de los heridos tendrán lesiones permanentes; ¿cuántas personas participaron directamente en la riña? Sabemos que fueron muchos más que el conteo de los heridos; ¿Fueron cuantificados los heridos que no se atendieron en el estadio? Sabemos que muchos más salieron lastimados; ¿Cuántas personas fueron cómplices y cuántas observaron los hechos con cierto morbo y aún lo hacen en las redes sociales?; ¿Cuántos fueron seriamente afectados de manera psicológica al ver esta terrible manifestación de crueldad? Sabemos que, por ejemplo, hubo niños que dieron su  camiseta de los Gallos para ayudar a que otros pudieran escapar de la trifulca; Ante la negligencia de las instancias de seguridad pública y privada durante el altercado ¿Cuántas personas perdieron la confianza en dichas instituciones y viven esta sensación como una forma de desamparo? ¿Cuántos de estos nuevos incrédulos piensan que ahora deben valerse por si mismos y que los fines pueden justificar los medios? Y finalmente; ¿Cuáles son las características que tiene nuestro contexto social en el que es posible que algunas personas asistan armados a eventos deportivos y que expresen disposición a herir a otras? ¿hasta qué punto las instituciones y nosotros mismos somos cómplices de ello?

Las ondas golpean con fuerza en las paredes del estanque y salpican fuera de él, pero aún así, algunos pretenden que sean invisibles. Para ciertos funcionarios y algunos medios de comunicación no es sencillo planear una estrategia capaz de ocultar las ondas en el estanque, pues para ello se requeriría una voz de autoridad que enfatice la acción del criminal, es decir “la piedra” de nuestra metáfora. Así, cuando se cumpla la Ley, en un nuevo estadio o escenario público se castigará severamente al agresor y se opacará lo que pasa en el resto del estanque. Sin embargo, esta estrategia posibilita que las ondas sigan y, al rebotar en las paredes del estanque, iniciarán su camino de vuelta hasta llegar al mismo punto donde cayó la piedra y augurará nuevamente el punto donde quizá caiga la siguiente roca.

En cambio, ¿cómo podríamos colaborar para que no se invisibilicen las ondas en el estanque y marchar hacia la construcción de un mundo donde no tenga sentido la crueldad y el “arrojar piedras”?.

Atentamente

MVC. Colectivo independiente. Querétaro marzo 2022.

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