Opinión

Calzada y Obama

Por Germán Espino

En el mes de julio el gobernador José Calzada regresó al ranking de los 30 políticos tuiteros más importantes del país (los30tuiteros.com). La noticia que entusiasmará a sus adeptos a mí me deja frío por lo que significa.

En primer lugar debo confesar que en 2009 voté por Calzada y me equivoqué. Como mucha gente de izquierda estaba harto de dos sexenios de gobernantes panistas. Parecía que los priístas queretanos habían aprendido la lección y ya no podían ser peor que los panistas, también en eso me equivoqué.

Durante la campaña, Calzada parecía un tipo inteligente que sabía escuchar a la gente, incluso tenía blogs y mucha participación en las redes sociales. Pero después de la campaña abandonó casi toda su participación en la Internet social, ahora ya no sube más información a los blogs, ya no participa en Facebook y, sobre todo, ya no parece escuchar a la gente…

De toda esta participación en la Internet social apenas ha mantenido alguna presencia en Twitter; sólo informa que fue a un lugar, que estuvo bien el evento… Una o dos participaciones de este tipo cada dos o tres días. Eso a veces le sirve para ser uno de los políticos tuiteros más importantes del país. Los políticos tuiteros son como el rey tuerto que gobierna el país de los ciegos. No es que sean políticos muy comprometidos con el Twitter o las redes sociales, sino que los políticos mexicanos no suelen tuitear ni participar en la Internet social. Por ejemplo, el amiguísimo de Calzada, el “excelso” Enrique Peña Nieto ni siquiera tiene una cuenta personal, confirmada, de Twitter; algunas personas dicen que alguna vez la tuvo pero que ahora ya no la usa.

Obama ya no es el mismo de antes

En la campaña presidencial de 2008 Obama se perfiló como el prototipo de los políticos de la nueva era. Su campaña fue una obra de arte. No sólo triunfó sobre los Clinton y el Partido Republicano, sino que hizo una campaña que permitió a la gente empoderarse. La campaña se articuló con un gigantesco movimiento social por el cambio, por la esperanza en un mundo mejor. La campaña lo volvió tan popular a nivel mundial que la academia sueca le dio el Premio Nobel de la Paz no por lo que había hecho, sino por lo que había prometido en la campaña.

Después, el gobierno de Obama ha sido de claroscuros, ha tenido algunos éxitos como la Ley de cobertura universal de salud y la reforma del sistema financiero, pero el gobierno de Obama ha enfrentado retos que no ha podido superar, por ejemplo: la crisis económica resurge de sus cenizas; la ultraderecha se empodera gracias a los graves problemas del país; no hay resolución para los migrantes ilegales que tanto aportan a ese país… En fin, que el cambio que Obama prometió en gran medida se quedó en el papel.

Sin embargo, a pesar de todas las críticas que se pueden hacer a Obama, se debe reconocer que se ha mantenido abierto al diálogo y la negociación incluso con sus peores críticos; con la ciudadanía ha mantenido el diálogo a través de las redes sociales que lo llevaron a la presidencia.

¿Una comparación odiosa?

Quizá la comparación entre Obama y Calzada no es justa, porque es difícil llenar los zapatos de un estadista que ha roto los récords de popularidad mundiales; que ha hecho historia revolucionando las estrategias de campaña… Es una comparación dura pero sus asesores de la campaña 2009 la pusieron sobre la mesa. Los consultores de Cuarto de Guerra que trabajaron con Calzada publicaron que la campaña para la gubernatura de José Calzada se inspiraba en la campaña de Obama.

Más allá de las comparaciones odiosas, lo que deseamos resaltar es como el gobernador Calzada que era tan prometedor en la campaña ha decepcionado a los demócratas con su política partidista. Muchas de las propuestas políticas de su gobierno están dirigidas a lograr un gobierno más autoritario y menos democrático.

Entre las peores acciones de la élite priísta que encabeza Calzada, destaca el sometimiento del IEQ. Por una parte impusieron a consejeros electorales afines al PRI. Por otra parte, el gobernador propuso una ley electoral que convertiría al IEQ en una dependencia del congreso. Una ley electoral que relajaba la fiscalización sobre el uso de recursos económicos de los partidos. Esta medida va contracorriente de la tendencia nacional, pues en todo el país se promueve una mayor fiscalización de los gastos de los partidos para evitar que se cuele el dinero del narco.

Otro caso importante es que Calzada no ha aprobado la Ley de participación ciudadana. El congreso anterior al actual ya había votado y aprobado esta ley, al gobernador Calzada sólo le correspondía publicarla. Ahora ni el gobernador, ni el congreso la han publicado. Esta ley promovía instrumentos como los referendums, la revocación de mandato, etc.

Calzada no promueve una mayor participación de la ciudadanía sino una mayor concentración de poder en manos del gobernador; concentración que, de por sí ya es excesiva. Todo mundo sabe que en la práctica el gobernador controla el congreso porque éste está dominado por la fracción priísta; además los magistrados del Poder Judicial son electos por el congreso; los medios de comunicación comerciales de mayor tiraje viven de la publicidad oficial…

Por estas medidas el gobierno de Calzada no apunta hacia el futuro que Obama inauguró con la campaña de 2008; Calzada evoca el pasado del régimen autoritario. Pero el queretano es joven, aún le queda tiempo para cambiar el rumbo de su gobierno.

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