Opinión

Campañas negativas y encuestas

Por: Martagloria Morales Garza

Las campañas negativas, en Querétaro,  iniciaron desde el año pasado, y por lo tanto no extraña su presencia en pleno periodo electoral.

En el marco de elecciones tan competidas como la que ahora se vive en Querétaro, sólo quiero recordar a los lectores que desde  finales de marzo y  todo abril las encuestas conocidas daban empate técnico entre los dos candidatos a gobernador. Las campañas negativas son un arma muy poderosa pero siempre tienen doble filo, depende del electorado pero pueden generar, o el triunfo,  para el que inicia la guerra sucia, o su derrota, o el incremento en los votos nulos o las abstenciones.

Lo que desató esta nueva fase de la campaña negativa originalmente contra Roberto Loyola y luego contra Pancho Domínguez fue la demanda de este último de que los candidatos presentaran sus 3 declaraciones.

El 2 de febrero, Transparencia Mexicana, propuso que los candidatos a puestos de elección popular presentaran 3 declaraciones; la patrimonial, la fiscal y la de potencial conflicto de intereses. Uno de los primeros políticos en registrar sus tres declaraciones fue Francisco Domínguez Servién, y con ellas en la mano demandó a su contrincante, Roberto Loyola, hacer lo mismo.

A partir de este acto, denominado en análisis político control de Agenda, el candidato panista controló la agenda de la primera mitad de la campaña en Querétaro, pues Roberto Loyola tomó la decisión de no presentar sus declaraciones, según dijo primero, porque está obligado al secreto por ser Notario, y según dijo después, por seguridad de su familia.

Finalmente, el 2 de mayo las presentó y al mismo tiempo propuso que los candidatos se sometieran a la prueba del polígrafo y a un examen psicométrico. Francisco Domínguez aceptó rápidamente para no caer en el mismo error de Loyola y finalmente con el debate del 7 de mayo parece que se terminó esta primera etapa y este primer round.

Si la encuesta de Mitofsky, levantada a finales de abril,  es correcta, las preferencias siguen muy cercanas, aunque ahora a favor de Roberto Loyola por 6 puntos porcentuales, pero como tienen un margen de error de 3%, se puede afirmar que este que este round no dio casi nada para nadie, y sobre todo no dio nada para el abanderado del PAN que fue el iniciador de esta batalla. .

Así que con el debate del 7 de mayo se cerró la primera mitad de la campaña y los saldos son negativos; los dos punteros siguen siendo los mismos y con un ligero margen entre ellos de 2%. El debate oficial entre los candidatos, fue el último acto de esta primera mitad, y mantuvo la guerra entre los dos candidatos punteros pero se realizó a través de  los candidatos de la supuesta izquierda queretana,  el candidato de Movimiento Ciudadano le hizo el trabajo sucio al PAN y el del PRD al PRI, la única que mantuvo la postura de su partido fue la candidata de MORENA.

Al día siguiente del debate, todas las primeras planas de los periódicos de la capital afirmaban que Roberto Loyola había ganado el debate, sobre la base de un estudio realizado por una empresa muy ligada al PRI, el Gabinete de Comunicación Estratégico. En realidad el debate no lo ganó nadie, porque no hubo debate. Fueron discursos entrecortados por alusiones a la corrupción de uno y otro candidato. De manera que lo que quedó claro es que solo hay dos candidatos, la izquierda en Querétaro no existe, Morena esta haciendo su lucha, y  los ciudadanos nos quedamos con las ganas de saber las diferencias entre los proyectos de uno y otro candidato, si es que hay proyectos.

Por cierto, sí existen diferencias aunque nadie las perciba en esta nube de acusaciones de corrupción, dos temas hasta ahora parecen ser reveladores de las diferencias; Roberto Loyola  propone la creación de 11 universidades especializadas más. Se entiende que públicas, como la aeronáutica y la automotriz y Domínguez propone fortalecer la presencia de la UAQ. Otro tema de debate es el de la Seguridad, mientras Loyola propone en prevención los CIPRESES, Domínguez propone el fortalecimiento del sistema de justicia. Ambos temas son muy reveladores de las visiones que tienen tanto de la educación como de la Seguridad.

Claro si la ciudadanía pierde la confianza en la palabra de los candidatos no tienen importancia las propuestas y por eso el tema de la transparencia se torna fundamental, aunque según los resultados de la encuesta, si estos son ciertos,  parece que tuvo un impacto negativo para el abanderado panista.

La confianza en las encuestas está casi tan deteriorada como la confianza en los políticos, tenemos muchas muestras que nos permiten pensar que al menos en la campaña presidencial del 2012 las encuestas fueron utilizadas para favorecer al candidato del PRI. No sería extraño que igual comportamiento tuvieran ahora.

En un libro recientemente publicado y presentado sobre las elecciones del 2012, del cual soy coautora, se menciona que en el 2012 aparecieron dos fenómenos diferentes con las encuestas; mucha diferencia entre los resultados calculados por ellas y los resultados oficiales, y mucha disparidad entre los resultados de las diferentes casas encuestadoras.

Lo cierto es que el uso de las encuestas como estrategia de campaña, es peligroso. Habría que recordar en 2009, en Querétaro,  cuando el PAN afirmaba tener 2 a uno, en la elección de gobernador y perdió. Ya sea porque las encuestas mintieron o porque esa diferencia tan grande desalentó a los electores panistas a salir a votar, pues se pudo pensar que no se necesitaba  el voto.

Así que la lección es cara, no hay que jugar con las encuestas, porque puede salir contraproducente y segundo las campaña negativas no siempre dan los resultados esperados.

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