Opinión

Carta abierta a los jóvenes electores

Por Agustín Escobar Ledesma

A los jóvenes que votarán este 1° de julio: ¡indígnense! Su voto vale muchísimo más que una torta, un tinaco, un bulto de cemento, mil pesos, una lámina, una cachucha, una camiseta; su voto representa el futuro de nuestra patria, el futuro de ustedes como ciudadanos. No se dejen presionar, comprar, cooptar, ni atemorizar, ejerzan libremente su voto, razónenlo; en la urna no hay nadie más, nadie los vigila, nadie los puede obligar a votar por quien no quieren; en la soledad de la urna, ante la boleta, sólo están ustedes y su conciencia, escúchenla, háganle caso, síganla; dejen atrás las presiones, las amenazas, las represalias porque ustedes son mayoría; recuerden que cuando los de abajo se mueven, los de arriba tiemblan.

Imaginen la cara de los tiranos cuando las multitudes se indignan y se revelan, entran en pánico y no saben qué hacer porque temen a la luz que ilumina la democracia y los sueños de los jóvenes.

 

Ustedes pueden y deben desobedecer las órdenes y las presiones de quienes les proponen alejarse de los ideales democráticos de nuestra República. La camarilla que se ha enquistado en el gobierno para hacer negocios privados con financiamiento público sólo obedece las órdenes que dicta el dinero, que impone la sinrazón, que propicia la corrupción.

Recuerden la indignación y el compromiso social y moral de Stéphane Hessel, joven europeo de 93 años de edad (juventud acumulada, define el maestro León-Portilla), quien nos dice que no podemos permanecer indiferentes ante los canallas que se quieren apropiar de nuestro futuro, de los cínicos que nos quieren arrebatar lo que nos pertenece a todos, a los jóvenes, a los universitarios, a los albañiles, a las trabajadoras domésticas, a los médicos, a los mecánicos, a los campesinos, a los indígenas, a los pequeños y medianos empresarios, a las lesbianas, a los darketos, a los emos, a los gays, a las madres solteras, a los católicos, a los protestantes y un largo etcétera en el que vamos todos juntos y revueltos.

“Les deseo a todos –escribe Hessel–, a cada uno de ustedes, que tengan su propio motivo de indignación. Es un valor precioso. Cuando algo te indigna como a mí me indignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido. Pasas a formar parte de esa corriente de la historia, y la gran corriente debe seguir gracias a cada uno. Esa corriente tiende hacia mayor justicia, mayor libertad, pero no hacia esa libertad incontrolada del zorro en el gallinero (La Jornada Semanal, 18/09/2011)”.

Finalmente, jóvenes votantes, sigamos al pie de la letra las enseñanzas de nuestro hermano Martin Luther King:

“Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en la violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma”.

I AMLOVE.

 

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