Opinión

¿Censura en el Archivo General de la Nación?

Kevyn Simon Delgado

PARA DESTACAR: Desde por lo menos el 2015, una serie de reformas a la ley general de archivos han venido limitando el modo de acceso a la información de los archivos estatales, pasando a ser rectoría de la Secretaría de Gobernación. Hay que recordar que en el AGN está ubicado el fondo de la Dirección Federal de Seguridad (en las galerías 1 y 2), cuyos documentos contienen parte de las páginas más oscuras de la llamada “guerra sucia”.

El pasado 13 de enero, aquellas personas registradas como investigadores en el Archivo General de la Nación (AGN), lugar donde se resguarda la memoria documental de México, desde épocas prehispánicas hasta fechas contemporáneas, recibimos un correo electrónico que indicaba lo siguiente: “A partir del 16 de enero de 2017, la consulta de los fondos documentales se hará por cita. Por ello les solicitamos escribir al correo electrónico aarguelles@agn.gob.mx mínimo con tres días de anticipación a la fecha de su visita y enviarnos la lista de los expedientes o de los documentos que requieren consultar (incluyendo clasificación o referencia). Confirmaremos su cita por correo electrónico y les indicaremos la cantidad de materiales que estarán a su disposición en la sala de consulta correspondiente.”

Desde por lo menos el 2015, una serie de reformas a la ley general de archivos han venido limitando el modo de acceso a la información de los archivos estatales, pasando a ser rectoría de la Secretaría de Gobernación ¿Por qué? No queda claro. Enrique Florescano, uno de los historiadores más reconocidos de México, opinó que la última modificación aprobada por el Senado, el pasado 17 de noviembre, equivalía a admitir la legalización de la censura y, por ende, es una amenaza a la libertad.

¿Por qué no otorgarle el manejo del AGN a especialistas? ¿Por qué al modificarse dicha ley no se toma en cuenta la opinión de las y los investigadores? La actual directora del AGN, Mercedes de Vega Armijo, ha mantenido un completo silencio y una actitud sumisa ante las indicaciones gubernamentales.

Hay que recordar que en el AGN está ubicado desde inicios del siglo XXI el fondo de la Dirección Federal de Seguridad (en las galerías 1 y 2), cuyos documentos contienen parte de las páginas más oscuras de la llamada “guerra sucia” que se vivió en México durante los sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, entre tanto información muy valiosa que ha servido para ir esclareciendo las implicaciones y responsabilidades gubernamentales en desapariciones forzadas, torturas, asesinatos, espionajes, etc., por lo que su paulatina censura ha preocupado a diversas organizaciones sociales dedicadas a la materia, a las y los investigadores del periodo y, sin duda, debería de alarmar a la sociedad.

Desde un principio, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) ha mantenido el control del fondo, incluso con agentes presentes en las salas de consulta. Sin embargo, durante algún tiempo el acceso al fondo era realmente sencillo. Ya registrado, se podía acudir sin previo aviso y consultar los documentos originales de manera ilimitada, tanto el fichero que te servía a manera de índice, como los escritos más amplios. Desde el 2015, el acceso se complicó, entonces sólo se podía consultar la fotocopia censurada de los documentos, los cuales se tardaban en entregarte de uno a tres meses después de haber sido solicitados.

Fui testigo que documentos que en un tiempo consulté sin dificultad alguna en el 2014, para el año siguiente, el AGN me respondió en un oficio asegurando que los mismos documentos no se encontraban bajo su resguardo. El ambiente al interior de la antigua cárcel de Lecumberri, el “palacio Negro”, era por demás tenso. Trabajadoras y trabajadores con lo que ya había establecido amistad me confiaban su preocupación por ver las acciones de los agentes del Cisen en las galerías 1 y 2.

Por si no fuera poco, los recortes presupuestales de principios de año también alcanzaron al AGN, como se señaló en el mismo mensaje: “Como política integral del gobierno federal se implementó un imprescindible programa de austeridad, el presupuesto asignado al Archivo General de la Nación se redujo respecto del año anterior, en particular en los recursos asignados para contratación de personal. Por ello, apreciamos su comprensión y esperamos que pronto se pueda revertir este recorte presupuestal, para volver al horario habitual. Mientras tanto, seguiremos esforzándonos para brindarles el mejor servicio”.

¿Será? Lo que es claro es que se está dando un atentado contra nuestra memoria histórica que no debemos de permitir. El libre acceso a los archivos debe estar garantizado. La libre investigación de nuestro pasado también es parte fundamental de la construcción de la democracia y de una sociedad que aspira a ser más justa.

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