Opinión

CFE: ¿Empresa de clase mundial?|

Por: Rodrigo Chávez Fierro

El eslogan de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ubicándola como empresa de clase mundial, tiende a ser cuestionado tan pronto empieza a llover o a soplar un poco de viento fuerte, ya que con ello comienzan los apagones, breves en algunos casos, duraderos en otros, que además de poner en riesgo el patrimonio de las familias como computadoras, refrigeradores y televisores, impide el uso de otros importantes servicios como el internet y la televisión, lo que en ocasiones se traduce en la imposibilidad de realizar tu propio trabajo.

 

Es complicado para un particular conocer la realidad del suministro del servicio eléctrico en todo el país, por lo que sólo puedo hablar del lugar donde vivo. En el fraccionamiento Huertas La Joya al norponiente de la ciudad de Querétaro, prácticamente cada dos días tenemos interrupciones en el servicio eléctrico. Aunque la colonia se encuentre todavía a las afueras de la ciudad; no puedo imaginar entonces las carencias que enfrentan las comunidades de municipios alejados al no contar con un servicio continuo de luz.

Reconozco que llevar el servicio de electricidad a la totalidad del territorio nacional es una tarea titánica, pero lo cierto es que nos encontramos en la segunda década del siglo XXI y México es una de las economías más importantes del mundo y está en posibilidad de seguir escalando posiciones para ser un país de gran importancia en la sociedad internacional. Es más que claro que para realizar este ideal un servicio de calidad en el sector de la electricidad es de vital importancia.

El mejoramiento del servicio eléctrico dudo que venga de la mano de la privatización de la compañía eléctrica nacional, más bien será necesario un fortalecimiento de la institución, pero con niveles elevados de transparencia y rendición de cuentas. Son recientes los casos de corrupción de altos niveles en la CFE, que con la desaparición de Luz y Fuerza del Centro tienen ya la obligación de brindar el servicio de energía eléctrica a todo el país. Además, el caso de Enron nos da un ejemplo claro de las complicaciones que pueden ocurrir de una desregularización y privatización de los servicios de energía.

La generación de energía es uno de los temas esenciales para el devenir de la humanidad; y no sólo del ser humano, sino de la sustentabilidad del medio ambiente en el que vivimos. Actualmente, el carbón, el petróleo y el gas natural satisfacen el 80 por ciento de las necesidades energéticas del mundo, pero estos productos son los responsables de la generación de la mayoría del bióxido de carbono mundial.

La Agencia Internacional de Energía ha señalado que la demanda de energía global podrá aumentar hasta un 50 por ciento para 2030, lo que se traduciría en un aumento significativo de emisiones de gases de efecto invernadero que podrían llevar a elevar la temperatura global hasta en 6°C, con todas las consecuencias climáticas que esto podría generar a la ecología y al medio ambiente.

Por lo que ve respecto a los hidrocarburos, al mundo le tomó 140 años en consumir su primer billón de barriles de petróleo; tan sólo le llevará 30 años consumir el segundo billón. El elevado consumo de energía es evidente que se encuentra situado en los países desarrollados. Como ejemplo basta señalar que tan sólo California en 2008 consumía más gasolina que cualquier país, incluido China. Casi dos tercios de la energía se consume en las grandes ciudades, aunque solamente la mitad de la población vive en ellas. Es decir, que cuando los niveles de progreso y desarrollo alcancen a la mitad más pobre del mundo, los niveles de demanda de energía y de alimentos, además de producir un aumento en los precios de ambos productos, significará un mayor esfuerzo por generar la electricidad suficiente que el mundo requiere. En la actualidad, cientos de millones de personas siguen dependiendo de la madera para más de 75 por ciento de sus suministros eléctricos.

El carbón sigue siendo el principal producto generador de energía con el 41 por ciento de la electricidad que el mundo consume, a pesar de los daños ecológicos comprobados; pero lo barato de su producción lleva a estimar que su producción aumentará 60 por ciento en los próximos 25 años.

En el mundo, la energía renovable constituyó en 2007 el 18 por ciento de la electricidad generada, se estima que dicha producción se duplique para 2030. En México, uno de los países que mayor cantidad de energía solar recibe al año, es obligatoria la generación de energía por este medio, el cual podría proporcionar electricidad a las comunidades más alejadas. La inversión en este tipo de tecnología queda claro que debe ser prioridad para el Estado mexicano.

Es evidente la necesidad de apostarle a las energías renovables, sin embargo, las grandes empresas petrolíferas no ven con buenos ojos cualquier intento de reforma legal que les prive de sus jugosas ganancias. Como bien ha señalado Umberto Eco: “no me sorprendería que las compañías petrolíferas occidentales estuviesen dispuestas a aceptar un mundo islamizado con tal de seguir obteniendo beneficios”.

Los hidrocarburos también son una fuente constante de daños ecológicos. No sólo por su consumo, sino por su transporte y producción. Dentro de los principales desastres naturales podemos encontrar diversos daños que ha ocasionado el petróleo. Por su parte, extraer gas natural de un pozo puede consumir hasta 23 millones de litros de agua, que se convierten en desechos industriales.

La solución la podemos ver todos los días: Cada hora llega a la tierra más energía solar que la utilizada por toda la población en un año.

@chavezfierro

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