Opinión

Ciro Gómez Leyva y su mirada simplona sobre el problema de las pensiones en las universidades (2ª parte)

Por: Ángel Balderas Puga *

En el número pasado de Tribuna de Querétaro comenzamos a comentar el artículo que Ciro Gómez Leyva escribió el 26 de marzo en Milenio, titulado “La universidad de Querétaro está matando a los viejos”. Ciro dice que se trata de una “historia de horror”, sin embargo, lo que es un verdadero horror es que alguien escriba en un medio nacional de algo que no conoce.

Comenzar con una mentira

El artículo de Gómez Leyva comienza con una enorme mentira: una supuesta reducción de hasta 60% en el monto de las jubilaciones de al menos 200 académicos. Sería interesante que Ciro proporcionara la lista de esos “al menos 200 académicos”. Al Sindicato Único del Personal Académico de la UAQ, al menos desde hace 3 años, no ha acudido ni un sólo profesor al que se le haya reducido el monto de su jubilación y si a alguien se le hubiese reducido en 60% el mismo, desde la primera quincena de reducción ya se habría apersonado en su sindicato para denunciar esa situación.

Las demandas por la complementariedad

En el número anterior señalamos que algunos profesores jubilados de nuestra universidad tienen demandada a la institución porque pretenden el pago de 100% de su jubilación por parte de la universidad, más un pago adicional por parte del Seguro Social. Lo anterior implica que algunos profesores jubilados que actualmente ganan poco más de 40 mil pesos mensuales de jubilación quieren ganar otros 20 o 30 mil pesos adicionales mensuales, ¿quién, racionalmente, puede defender esto? Es esto lo que no dice Gómez Leyva.

Los profesores que han demandado a nuestra universidad para obtener un pago doble, hacen una lectura parcial de nuestro Contrato Colectivo de Trabajo (CCT). Se les olvida que el tipo de jubilación que tienen no es un derecho universal sino que procede exclusivamente de la cláusula 77 del CCT del SUPAUAQ. Sin esta cláusula no tendrían derecho a jubilación.

Ahora bien, como señalamos en nuestro artículo anterior, esa misma cláusula no sólo garantiza el derecho a una jubilación sino que también señala que la Universidad sólo complementará o suplirá lo que aporte el Seguro Social. No se puede sólo ver la parte que nos conviene, la cláusula es una sola.

Las verdaderas víctimas que Gómez Leyva no menciona

Ciro Gómez defiende a un profesor que sí estaba cobrando su jubilación pero se olvida de las verdaderas víctimas de la mutilación al CCT de ambos sindicatos de la UAQ.

Ésta ocurrió en junio de 2007, cuando tanto la Rectoría de nuestra universidad como el SUPAUAQ estaban dirigidos por profesores de la Escuela de Bachilleres.

Esta mutilación dejó sin derecho de jubilación a todos aquellos profesores que no estaban en nómina al 15 de junio de 2007. Un golpe seco y brutal contra cientos de profesores que son las verdaderas víctimas del esquema de jubilaciones impuesto en 2007. Estas víctimas son muchas más que los supuestos 200 académicos de los que habla Gómez Leyva y que sí cobran su jubilación.

Por otro lado, es curioso que Gómez Leyva fije su atención en nuestra universidad, en un problema ficticio y no en trabajadores a los que verdaderamente no se les paga su pensión, como es el caso de los jubilados de Mexicana de Aviación, a quienes se les ha suspendido sus pagos desde 2010.

Pero, además, hay que recordar que Ciro Gómez Leyva fue uno de los “periodistas” que más se dedicó a atacar a los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) cuando Felipe Calderón decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro. El cierre provocó el desempleo de miles de trabajadores y la pérdida de la jubilación de la inmensa mayoría de ellos. Gómez Leyva llevó incluso al extremo de comparar al SME con la delincuencia organizada. Pero se ve que en 2009 a Gómez Leyva no le interesaban los jubilados, como ahora con su repentino interés por algunos jubilados de nuestra universidad.

Termina con otra mentira

Gómez Leyva termina con otra mentira que evidencia que no sabe de lo que escribe; señala que “la Universidad tiene asignado un fondo etiquetado de 900 millones de pesos para hacer frente a este asunto” lo que es totalmente falso.

Es probable que Gómez Leyva se refiera a tres fideicomisos totalmente independientes que no deben juntarse en uno sólo, pues dichos fideicomisos de pensiones y jubilaciones corresponden a los profesores, uno de ellos; a los trabajadores administrativos, el segundo; y a los trabajadores de confianza, el tercero.

Cada uno de estos fideicomisos tiene un Comité Técnico independiente que toma sus propias decisiones y que afectan sólo al fideicomiso propio, por lo que es incorrecto sumar las cantidades de cada fideicomiso, ya que el dinero de estos instrumentos servirá para auxiliar a la propia Universidad para hacer frente a su obligación del pago de jubilaciones.

Los fideicomisos no tienen como objetivo hacer caso omiso a la complementariedad marcada en los contratos colectivos de trabajo, sino que deben servir para el pago de las futuras jubilaciones.

* Las opiniones del autor son personales y no reflejan la posición del SUPAUAQ.

anbapu05@yahoo.com.mx

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