Opinión

Ciudad a ciegas

Por: Omar Arcega E.

Imagine que usted y sus familiares más cercanos son dueños de una hectárea de terreno con alto potencial de plusvalía, un buen día se le aparece un funcionario de gobierno, pongámosle por nombre “Pepe”. Les cuenta que en esa extensión de tierra se realizará una obra tan importante que le dará una nueva vocación productiva al estado de Querétaro, con voz dulzona, palabras engolosinadas y una falsa actitud de cercanía, les describe que ese terreno será algo parecido al paraíso de la salud. Ustedes simplemente tienen que confiar ciegamente en “Pepe” y él se encargará de todo. No hay planos, ni planes de por medio, solamente la palabra de ese probo y leal funcionario queretano que le ve con su cristalina mirada. ¿Usted le dejaría hacer y deshacer en su terreno? ¿Aceptaría perder parte de su propiedad sólo por la corazonada y buenos deseos de “Pepe”?

Yo estoy seguro que no. Lo lógico sería pedirle un plano lo más detallado posible, quizá un estudio de impacto ecológico, y seguramente le haría un sinfín de preguntas sobre los beneficios que le traería a usted y los problemas que le generaría un desarrollo de esta envergadura.

A tontas y a locas

Pues algo así está a punto de suceder con el patrimonio de todos los queretanos, a los ciudadanos se nos esconde mucha información valiosa y nuestros “representantes populares” están ya más ocupados en las posiciones que ocuparán a partir de octubre del 2015 que en velar por los intereses de toda una sociedad.

Nos referimos al proyecto denominado Ciudad de la Salud, la cual estaría asentada en unas 100 hectáreas, que tienen un valor de mil millones de pesos. En su mayoría, los beneficiarios de estos espacios serían las grandes franquicias o cadenas de hospitales, laboratorios clínicos, torres médicas y gimnasios muy exclusivos; mismos que generarían empleos entre mal y medianamente pagados. Las autoridades estatales lo han vendido mediáticamente como un nuevo nicho de actividad económica para la entidad, una oportunidad más para esta tierra donde el progreso se ha asentado. Lamentablemente, no se ha dado a conocer temas tan importantes como impacto ecológico, estudios de cómo impactaría en las arterias vehiculares de la zona, costos de generar las vías de comunicación que lleven hasta ese lugar, gasto de agua que implicaría un desarrollo de esta naturaleza. Todos estos asuntos son de vital importancia para los que vivimos en Querétaro, pues afectan directamente nuestra calidad de vida. Pero de esto, nada, absolutamente nada ha dicho el gobierno estatal, principal promotor de la obra.

Con toda esta información oculta, o peor aún, inexistente, se ha lanzado el proyecto. El Cabildo que reside en el Centro Cínico, perdón, Cívico, aprobó por unanimidad de votos en Sesión Ordinaria, hace unas semanas, el convenio de colaboración para la materialización de la Ciudad de la Salud. Aún no sabemos de qué va el proyecto y el municipio ya está embarcado en un convenio de colaboración; el 99% de los que residimos en este territorio ignoramos el costo en términos ambientales, de agua, de tráfico y de seguridad que traerá este proyecto. Era de esperarse que el presidente municipal y los regidores priístas, siguiendo la cultura de la sumisión que practica ese partido, no chistaran ante la propuesta y que, muy al contrario, levantaran la mano como títeres, pues nadie desafía al señor gobernador. Lo vergonzoso es que los regidores de oposición no dijeran ni pio, sobre todo los panistas, la segunda fuerza dentro del Cabildo. A los que somos mal pensados nos asaltan la duda: ¿A qué acuerdo se llegó con Armando Rivera, cabeza de ese grupo de representantes? ¿Los regidores dieron su asentimiento tras recibir toda la información sobre el proyecto o lo hicieron a ciegas? ¿Dieron sus votos conscientes de los costos ambientales y de calidad de vida que pagaremos en los próximos quinquenios? Espero que los ciudadanos, las organizaciones de la sociedad civil ocupadas de la ecología, pidamos cuentas a todos los regidores de las razones de su voto.

Pero éste no es el único problema, diversos actores han externado su preocupación por que no existe en la zona el suficiente capital humano para un proyecto de esta naturaleza: ellos señalan que se generará un déficit de enfermeras; esto quizá genere nuevas oleadas de población a esta ya saturada zona metropolitana.

Este proyecto nos descubre, una vez más, que estamos lejos de una sociedad democrática donde los proyectos gubernamentales se socializan entre la población, generando amplias discusiones en las que se ven los pros, los contras y cómo aminorar estos últimos. Aún vivimos en un ambiente donde se planea en “lo oscurito”, a espaldas de la ciudadanía, lo que genera el ambiente para hacer acuerdos inconfesables, cuyas ganancias sólo se quedan en manos de empresarios y políticos, mientras que los costos los pagamos los ciudadanos, o sea, tú y yo.

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