CNTE, Afores y medias verdades (segunda parte)

Como señalamos en nuestro artículo previo, la actual dirigencia de la CNTE trata de manipular a la base magisterial y a la opinión pública hablando, de manera vaga, de maestras y maestros jubilados que “cobran una pensión de cuatro mil pesos mensuales” sin especificar ni de cuantos casos se trata ni, lo más relevante, que todas y todos los maestros actualmente jubilados con cuentas individuales están en esa situación por una decisión propia dado que, con base en el artículo séptimo transitorio de la ley del ISSSTE, impuesta por el PRIAN en 2007, se tuvieron seis meses (del primero de enero al 30 de junio de 2008) para elegir mantenerse en las pensiones solidarias de reparto o pasarse al régimen de cuentas individuales, administradas por las Afores.
Lo que tampoco dice la dirigencia de la CNTE es que todas y todos los que se pasaron de manera voluntaria a las cuentas individuales no lo hicieron de a gratis. Siguieron a la zanahoria que se les puso enfrente: obtener de cientos de miles a millones de pesos (hay casos en los que se llegó a ofrecer hasta siete millones de pesos, dependiendo del salario como activo y de los años cotizados).
En su momento, el gobierno del panista Felipe Calderón hizo circular folletos en los que se comparaba el monto de una pensión de reparto con una de cuentas individuales. De uno de esos folletos tomo los siguientes dos ejemplos.
En un primer ejemplo, una o un trabajador que se jubilara en 2021 a los 65 años, con 30 años de antigüedad, recibiría, con una pensión de reparto, el 100 por ciento de su último salario, en este caso 10 mil 254 pesos mensuales. Esa misma o ese mismo trabajador, tendría en su cuenta individual un millón 724 mil pesos con lo que tendría una pensión mensual de 10 mil 376 pesos. En dichos folletos se iban presentando diferentes casos, incrementando, la edad y los años de servicio y, de manera notable, el monto de la pensión.
En un segundo ejemplo, una o un trabajador que se jubilará en 2031 a los 75 años, con 40 años de antigüedad, recibiría, con una pensión de reparto, el 100 por ciento de su último salario, en este caso 11 mil 327 pesos mensuales. Esa misma o ese mismo trabajador, tendría en su cuenta individual dos millones 747 mil pesos con lo que tendría una pensión mensual de más del doble, 24 mil 540 pesos. Este fue el anzuelo que lanzó el gobierno de Calderón y en el que muchas y muchos cayeron por ambición, por ignorancia o por irresponsabilidad de no haber analizado en su momento todas las aristas de las cuentas individuales, a pesar de los esfuerzos de contra información que hicimos muchas y muchos para que no eligieran las cuentas individuales y se mantuvieran en el sistema de reparto.
Nadie los obligó a irse a las cuentas individuales. Simplemente hicieron cuentas alegres y viendo sólo el plazo inmediato y no el largo plazo.
En su momento se les advirtió que la elección de cuentas individuales equivalía a una liquidación; que la pensión la pagarían privados y no el estado; que el estado sólo garantizaría una pensión mínima de dos salarios mínimos mensuales y el servicio médico; que en realidad no se trataba de una pensión sino que se trataba de un dinero que serviría para adquirir una pensión con privados; que se consideraba sólo que la persona viviría hasta los 75 años, luego de lo cual no habría dinero de la Afore, a menos que la o el trabajador hiciera sustanciales aportes financieros desde el inicio de haberse pasado a las Afores; que el aguinaldo sería pagado del mismo bono; y que no había ninguna garantía de recibir una buena pensión.
Y a pesar de todo lo anterior, las y los que hoy se quejan eligieron, de manera voluntaria pasarse a las cuentas individuales. Recibieron millones de pesos en sus cuentas. Firmaron contratos con privados. En un primer paso para que se pudiera regresar a las pensiones de reparto, ¿regresarían los millones de pesos que recibieron con sus respectivos intereses de 18 años?



