Bella Ciao

El pretendido cierre de la refinería de Cadereyta

El pasado 28 de enero, una serie de membretes dizque ‘ciudadanos’ y ‘apartidistas’ convocaron y llevaron a cabo un plantón en la ‘macroplaza’ de Monterrey con el insensato objetivo de cerrar la refinería de Cadereyta, Nuevo León, usando, entre otros hashtags el de #FueraPemex.

Una vez más, el pretexto para tan irracional objetivo es la cuestión ambiental. Por ejemplo, un tal ‘Comité Ecológico Integral’ invitaba el 15 de enero a unirse al plantón señalando algo totalmente falso, que la refinería de Cadereyta ‘es la principal fuente de emisión individual que contamina nuestro aire’ e invitan a etiquetar a los ‘responsables’: Andrés Manuel López Obrador, gobierno de México, Semarnat, Pemex y la Agencia ASEA.

Es más que evidente que detrás de estas tonterías está la derecha mexicana y claro, con sus partidos políticos, principalmente el PAN, el PRI, el PRD y, en el caso de Nuevo León, también MC. PAN y PRI ya gobernaron México en todos los anteriores sexenios y desde la imposición del neoliberalismo se dedicaron desde el poder a entregar partes sustanciales del sector energético nacional a intereses extranjeros.

Son curiosos estos membretes, nacen como hongos en época de lluvia y luego desaparecen y luego vuelven a surgir con otros nombres y con otros fines. Nunca se sabe quiénes los conforman, cuántas personas los integran, a cuánta gente representan y, sobre todo, quién o quiénes los financian. Esta última parte es relevante pues está perfectamente documentado desde hace años que muchas de estas ONG están financiadas por agencias norteamericanas, las que, a diferencia de estos organismos ‘mexicanos’, son tremendamente nacionalistas, es decir, defienden con todo el interés de su país, sólo que su país se llama Estados Unidos y no México.

Los membretes que están promoviendo el cierre de una refinería no le dicen a la gente que, con datos de la Agencia Internacional de Energía (de 2018) el 92 por ciento del transporte de personas y de mercancías, a nivel mundial, usa como combustible gasolinas y diésel.

La refinería de Cadereyta tiene una capacidad instalada para procesar 275 mil barriles diarios de petróleo. Trabajando al 80 por ciento, debería producir 220 mil barriles diarios de petrolíferos. Los promotores del cierre de la refinería le deberían explicar a los habitantes de Monterrey y en general a los de Nuevo León de dónde se van a sacar 220 mil barriles diarios de gasolinas y diésel para que no se paralice no sólo Monterrey sino todo Nuevo León y también Coahuila y Chihuahua, entidades que se surten de petrolíferos de la refinería de Cadereyta.

Muy bien, se cierra la refinería y ¿de dónde se sacan las gasolinas y el diésel para que no se paralice el transporte de personas y mercancías y toda la actividad comercial e industrial?

La respuesta a la pregunta anterior es evidente y desnuda las motivaciones del pretendido cierre ‘ciudadanos’ de la refinería, pues la única opción sería importar gasolina de Estados Unidos. Es decir, es más que probable que detrás de la protesta se hallen todos aquellos que se han beneficiado de la importación de petrolíferos de Texas.

El PRIAN heredó un país que tenía la necesidad de importar 900 mil barriles diarios de petrolíferos, que deberían estarse produciendo en el país. Esto nos costaba 30 mil millones de dólares anuales, es decir, 600 mil millones de pesos (al tipo de cambio de 2018). Así que la importación de los 220 mil barriles diarios que estaría procesando la refinería de Cadereyta, nos costaría, a todos los mexicanos, 7 mil 500 millones de dólares anuales, es decir, ni más ni menos que 135 mil millones de pesos anuales. Este es el meollo del asunto.

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