Bella Ciao

La COP26 de Glasgow, México y los datos duros

Hemos venido señalando que, en México, la derecha pretende usar como coartada su supuesto ambientalismo para promover la oposición a las grandes obras de infraestructura del Gobierno de la 4T: el Aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería de Dos Bocas, el corredor logístico del Istmo y el Tren Maya.

Antes nunca pusieron objeciones ecologistas al nuevo Aeropuerto Internacional en Texcoco, mucho más dañino, en términos ambientales, que el Aeropuerto Felipe Ángeles. Tampoco dijeron nada por la quema indiscriminada de millones de gas en la sonda de Campeche durante los sexenios del PRIAN. Tampoco dicen nada del tren rápido que conectará Toluca con la Ciudad de México y que el Gobierno de Peña Nieto dejó inconcluso y que ahora el Gobierno de la 4T está tratando de concluir.

Tampoco dicen nada de la contaminación indiscriminada de las mineras canadienses que se asientan en nuestro país, ni tampoco del proceso de deforestación de cientos de miles de hectáreas en nuestro país. Con base en datos de Global Forest Watch, en México, en 2001, se perdieron alrededor de 150 mil hectáreas; para 2017 eran casi el doble, unas 280 mil hectáreas. Responsables, los Gobiernos del PRIAN.

Tampoco dicen nada del ambicioso programa del Gobierno federal “sembrando vida”, cuyo objetivo es sembrar un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables. Ahora resulta que uno de los acuerdos de la última reunión de la ONU sobre el cambio climático global, la COP 26, fue justo el de llevar a cabo un ambicioso programa de reforestación, a nivel mundial.

Sin embargo, no deja de ser paradójico que quienes más énfasis ponen en una supuesta lucha contra el cambio climático, sean de los países que más emiten dióxido de carbono (CO2), tanto en cantidades absolutas como en cantidades per cápita.

Los datos del Global Carbon Project, relativos a 2017, señalan que las mayores emisiones de CO2 provienen de Asia con 19 mil millones de toneladas, el 53 por ciento del total mundial, seguida de Norteamérica con 6 mil 500 millones de toneladas, el 18 por ciento del total mundial, después sigue la Unión Europea con 6 mil 100 millones de toneladas, el 17 por ciento del total. Es decir, el 88 por ciento de las emisiones se da en esas tres regiones.

Muy por atrás queda África con apenas mil 300 millones de toneladas (el 3.7 por ciento del total), Sudamérica con mil 100 millones de toneladas (el 3.2 por ciento) y, finalmente, Oceanía con 500 millones de toneladas (el 1.3 por ciento).

Así que, si verdaderamente se quieren resolver las causas del calentamiento global y de las emisiones de gases tipo invernadero, debería haber un fuerte empeño por parte de Asia, Norteamérica y Europa; de otra parte, es irrelevante.

Pero, en dichas regiones hay grandes diferencias. En Asia los principales emisores son China, con el 27 por ciento del total mundial, la India con el 6.8 por ciento y Japón con el 3.3 por ciento.

En Norteamérica los Estados Unidos producen el 15 por ciento del total, muy lejos de Canadá (1.6 por ciento) y México (1.4 por ciento).

La Unión Europea contribuye con el 9.8 por ciento y Rusia con el 4.7 por ciento.

Si hacemos las cuentas per cápita, México ocupa el lugar número 100 de 207, con 3.44 toneladas anuales por habitante, debajo del promedio mundial que es de 4.72 toneladas.

Así que, si se quiere resolver el problema, quienes deberían aplicarse en serio son China, Estados Unidos, la Unión Europea y la India, los grandes contaminadores, responsables del 70 por ciento de las emisiones en el mundo. Lo demás es demagogia o menos relevante.

anbapu05@yahoo.com.mx

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