Ciberactivos

Huella digital y persecución política en Afganistán

Sergio Rivera Magos

Las redes sociales son un tema crítico para los afganos. Ante el regreso de los talibanes, los usuarios de redes se apresuran a borrar todo historial que pueda resultar incriminatorio. Las libertades que gozaron los últimos veinte años, se esfumaron en unos cuantos días con la llegada del nuevo régimen, por ello resulta urgente eliminar la huella digital.

La organización no gubernamental, Human Rights First, ha elaborado diferentes documentos para ayudar a los ciudadanos afganos a borrar archivos y contenidos que puedan ponerlos en problemas con el gobierno talibán. El documento principal llamado Cómo borrar tu historia digital, comienza por mostrar la cantidad de servicios digitales que el usuario pudo haber usado sin siquiera darse cuenta. En Afganistán la sospecha está a la orden del día, haber usado alguna aplicación o software perteneciente a una organización extranjera basta para atraer la atención del régimen.

La recomendación principal de Human Rights First es ser paciente y exhaustivo, revisar desde los correos electrónicos hasta los buscadores para detectar cualquier material incriminatorio e intentar borrarlo. También sugiere hacer un recuento de espacios digitales usados y sus contraseñas para eliminar posibles riesgos. Human Rights First recomienda no deshacerse de todos los dispositivos, como teléfonos móviles o laptops, pues eso también resulta sospechoso. Su recomendación es -si se cuenta con el tiempo y los recursos- crear una nueva vida digital que no genere suspicacia en los talibanes.

Las redes sociales se presentan como un tema delicado de la crisis afgana. Debido a su utilidad y eficiencia para comunicar y esparcir contenidos, resultan herramientas estratégicas tanto para la ciudadanía como para el nuevo gobierno. Compañías como WhatsApp han bloqueado las cuentas abiertas por los talibanes por considerarlos un grupo terrorista. Facebook también procedió a cerrar toda posibilidad de uso por parte de los talibanes, así como la prohibición de que estos reciban apoyo o elogios en esa plataforma.  Políticas parecidas establecieron Twitter y YouTube, quienes también dejaron ver que no admitirán a los talibanes en sus plataformas y que probablemente no puedan recuperar las cuentas oficiales del gobierno afgano. La doble dimensión de las personas hoy en día, una analógica y la otra digital, genera diferentes implicaciones políticas y sociales. Entre las primeras acciones que los regímenes autoritarios llevaban a cabo al llegar al poder, era la de controlar a los medios de comunicación convencionales, ahora a esa práctica se suma el control de internet y la revisión del historial digital de la población en busca de disidentes. Las redes sociales son un espacio de libertad en sí mismas, pero pueden también ser usadas para restringirla o, como en este caso, para perseguir a la oposición.

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