Ciberactivos

La adopción exprés y la urgencia de una comunicación digital responsable

La nueva controversia en torno al uso de redes sociales de Mariana Rodríguez y Samuel García hace evidente la falta de capacitación que los influencers tienen respecto al uso responsable de las plataformas digitales y los derechos de terceros. Pues ahora, frecuentemente vemos cómo influencers comparten contenidos que violan la ley o perjudican su propia reputación e imagen.

Los contenidos difundidos por la pareja en redes sociodigitales a propósito de su convivencia con un bebé procedente de un albergue del DIF del estado de Nuevo León, violan claramente el derecho del menor a la intimidad y a la protección de sus datos personales. Al mostrar su rostro y mencionar su nombre se expone públicamente al niño al atropellar su derecho a la privacidad. La sobreexposición del bebé lo coloca en una situación de vulnerabilidad, pues fue utilizado innecesariamente para compartir con los seguidores una escena más de la vida privada de la pareja.

Si bien es cierto, las redes sociodigitales son un enorme recurso para la comunicación política, se debe incorporar una dimensión ética y legal a su uso. Es decir, tanto los políticos como sus equipos deben estar capacitados y plenamente conscientes de las implicaciones que un contenido para redes sociales puede tener; hay sin duda que dar el paso de la mercadotecnia política a la comunicación gubernamental responsable.

Mariana Rodríguez es una exitosa influencer, parte de una generación marcada plenamente por el uso de las plataformas digitales y las prácticas que estas conllevan. Sin dejar de usar las redes sociales como un recurso distintivo de su gobierno, debe transitar de los contenidos frívolos a los socialmente comprometidos, que comuniquen políticas públicas y proyectos de gobierno en forma más profesional.

Esto no quiere decir que deban dejar los tratamientos emocionales o incluso la exposición de su vida privada si esto resulta útil para transmitir un mensaje importante a la sociedad, pero su proceso de elaboración de contenidos debe ser más reflexivo, responsable y acorde con los fines de la comunicación pública o gubernamental, más que con las lógicas del marketing digital o con la búsqueda de aprobación de parte de sus seguidores.

Claramente la pareja ha ido demasiado lejos y se ha excedido en su apuesta por la exhibición de su vida privada como fórmula de comunicación con los neoleoneses. Tendrán que comprender que no le hablan a votantes, sino a ciudadanos que merecen mayor seriedad de parte del gobernador del estado y de la titular de Amar a Nuevo León, unidad administrativa creada exprofeso para la influencer y sus nuevas labores dentro de la administración pública.  Las redes sociodigitales como herramienta de comunicación política ganarán cada vez mayor terreno y las nuevas generaciones de políticos las usarán intensivamente, pues les son naturales y las tienen absolutamente apropiadas. Ante este escenario, urgen esquemas de capacitación en comunicación política que los formen para no incurrir en este tipo de desvaríos comunicacionales.

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