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La nueva era de Twitter

La noticia más impactante del mundo digital durante la semana pasada fue la compra de Twitter por el magnate Elon Musk. El dueño de Tesla pagó 40 mil millones de dólares por la red social y pretende convertirla en una empresa más rentable y atractiva para los usuarios. Entre los cambios que tiene en mente está convertir a la red social en la “plataforma de la libertad de expresión”, aunque no ha explicado hasta el momento cómo piensa lograrlo.

Los cambios que Musk sí ha anunciado tienen que ver con la reestructuración del equipo directivo, pues dijo no confiar en este. También está contemplando agregar el botón de edición de tuits, pero tal vez el cambio más importante es el de transitar a un modelo de pago similar al de Spotify.

La noticia de la compra ha provocado controversia y escepticismo. Dadas las ideas de Musk, el hecho de que un sólo hombre tenga el control total de Twitter no plantea un escenario precisamente halagüeño. El magnate, por ejemplo, no está de acuerdo con las medidas de moderación y restricción de contenido que Twitter había venido implementando en favor de los usuarios, lo cuál puede derivar en una libertad de expresión absoluta e irreflexiva que de lugar a contenidos tóxicos y discursos de odio.

Musk ha recibido el respaldo del propio Jack Dorsey, cofundador de Twitter, quien considera que su gestión puede resultar positiva para la red social. Sin embargo, medios como el diario francés Le Monde, el español El País y el estadounidense The Washington Post, consideran que Musk, no sabe a ciencia cierta en lo que se está metiendo y que más bien lo sedujo la relevancia cultural y la influencia que Twitter tiene en la opinión pública.

Musk pretende también convertir a Twitter en una plataforma de código abierto, es decir abrir su algoritmo para que personas con conocimiento puedan tener acceso a él y ver cuáles son los contenidos que se favorecen y las dinámicas propias de la plataforma. De acuerdo con el empresario australiano, Twitter tiene un enorme potencial que no ha sido aprovechado hasta el momento.

Elon Musk también quiere más caracteres para Twitter, pues considera que con los que cuenta hasta ahora no son suficientes. Musk, el hombre más rico del mundo, se ve a sí mismo como un paladín de la democracia que convertirá a Twitter en la principal plaza pública del mundo, lo cuál resulta peligroso, pues Twitter puede derivar en un reflejo del ideario Musk respecto a la política, los procesos electorales y la libertad de expresión. En este sentido, la compra de Twitter por parte del multimillonario ha generado entusiasmo entre los republicanos y organizaciones de extrema derecha en Estados Unidos.

Hasta el momento, Musk tiene ideas, pero no un plan definido respecto a Twitter. Su intención es revolucionar la red social y convertirla en una empresa privada bajo su control total y absoluto.  Con esta operación vemos cómo las redes sociales clásicas se alejan de su sentido original, para convertirse en grandes corporativos propios de un capitalismo centrado en el algoritmo y en la explotación de los datos digitales de los usuarios.

Bajo el argumento de favorecer la libertad de expresión, Musk se hace de una plataforma que le va a dar un enorme poder y control sobre el discurso político y el curso de la opinión pública, con esto, Musk se convierte no sólo en un visionario con enorme capital económico, también en un actor político que incida lo mismo en la agenda pública, que en los procesos electorales.

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