Los spots de Claudia, Xóchitl y Samuel

Las precampañas de las candidatas y el candidato a la presidencia de la república de México iniciaron el pasado 20 de noviembre y concluirán el 18 de enero. Se espera que se trasmitan por radio y televisión alrededor de 52 millones de spots durante el periodo de precampaña y campaña; 30 millones 465 mil de ellos corresponderán al candidato y candidatas y los 21 millones 586 mil restantes a las autoridades electorales.
Los spots siguen ocupando un lugar preponderante en la comunicación política electoral. A pesar del crecimiento de las redes sociodigitales en la promoción política, el spot televisivo y radial resulta indispensable para llegar a públicos que siguen consumiendo medios convencionales y que mantienen a la televisión como su principal fuente de información de carácter político.
Las campañas de las candidatas y candidato presidenciales iniciaron con eventos inaugurales y con la transmisión del primer spot o spot de salida, con el que les hablan a sus potenciales votantes a través de diferentes líneas de mensaje. El contenido y tono de los spots está determinado por el posicionamiento que busca el candidato o candidata, el momento de la campaña y la narrativa implementada para conectar con los votantes.
En el caso de Xóchitl Gálvez, su spot corresponde a la etapa de reconocimiento de nombre, debido a que por lo menos el cincuenta por ciento del electorado no la conoce y no está familiarizado con su narrativa. Claramente el spot repasa los principales elementos de su storytelling: su origen, su periodo vendiendo gelatinas, su llegada a la ciudad de México, su etapa de estudiante y empresaria y los cargos que ha ocupado. El spot es una carta de presentación con aquellos que no conocen su imagen y trayectoria. Aunque el spot es estratégicamente correcto, no refleja el carácter y la frescura de la Xóchitl de la campaña interna, de la candidata de la ola rosa y de la mujer que se hizo a sí misma con base en el deseo de superación.
El spot de Claudia Sheinbaum por su parte, corresponde a una candidata ya ampliamente conocida que está planteando un mensaje de continuidad y de contraste con los gobiernos neoliberales. Aunque parece un spot de comunicación positiva, incluye sutiles líneas que mantienen la polarización como: “no queremos reconciliarnos con la corrupción y los privilegios, regresar al pasado no es opción”. No podían faltar apelaciones al pueblo, la cultura nacional y la promesa de un México idílico. El spot es una pieza congruente con el posicionamiento de la candidata y con el momento de la campaña.
El candidato de Movimiento Ciudadano, Samuel García, se estrenó en la campaña con un spot en tono disruptivo, donde se refiere a los ataques y calificativos de los que ha sido objeto para dar pie a la mención de sus logros y meritos no reconocidos por sus críticos. “Hay quienes dicen que soy un meme, lo que no te dicen es que derroté a la vieja política de Nuevo León”. La estructura discursiva se basa en reconocer errores y mencionar etiquetas, para así enumerar sus resultados como gobernador de Nuevo León.
El spot de García resulta ser el más potente, no sólo por contener soundbites con mejor recordación que los de sus contrincantes, también por acompañar sus frases con apoyos visuales muy en la estética de las redes sociodigitales. En su spot sigue presentándose como el representante de las “nuevas formas de hacer política”, y como el candidato capaz de atraer inversión y dar resultados concretos y medibles. El spot resulta congruente con lo que ya hemos visto de Samuel García: el contraste de su propuesta y liderazgo con las formas de la vieja política, el pragmatismo propio de los neolonenses y el dinamismo milenial presente en sus contenidos comunicativos.
Los spots son un clásico de las campañas políticas, un infaltable en la comunicación electoral, son contenidos que nos permiten ver elementos estratégicos, líneas discursivas, arquetipos usados para la creación de imagen y posicionamientos de cambio o continuidad, según sea el caso. Ante la profusión y sobrecarga de spots en el periodo de campaña, funcionarán sólo aquellos que logren atraer la atención de los votantes, ya sea por disruptivos, creativos o innovadores; los convencionales, aburridos o poco emocionales serán ignorados por electores cada vez más reticentes a consumir publicidad política y retórica partidista.



