El PAN y su búsqueda de una intervención extranjera en México

El PAN es un partido de derecha que se fundó en 1939 para tratar de revertir la nacionalización del petróleo y entregar nuestros recursos energéticos a grandes transnacionales extranjeras, no solo por motivos ideológicos, sino que, lo más probable, también para obtener algún beneficio personal, es decir, recoger algunas de las migajas que dejarían dichas transnacionales.
Casi lo logran, tanto en el sector de hidrocarburos como en el eléctrico, en complicidad con el PRI, con la reforma energética de 2013 y con la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, en 2009. Y si no avanzaron más fue gracias a la gran insurgencia popular electoral que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República, en 2018.
El PAN no ha perdido su esencia. En los dos sexenios que gobernó el país y en el sexenio del priista Peña Nieto sirvieron a intereses extranjeros. Y desde el sexenio pasado, ya desde la oposición, lo siguen intentando.
El PAN trata de buscar apoyo en el extranjero (principalmente en Estados Unidos y en España) ante su evidente pérdida de apoyo en México.
Efectivamente, en las elecciones presidenciales del año 2000, el PAN ganó con el 42.5 por ciento de los votos. Gobernaron tan mal que perdieron las elecciones de 2006 y se vieron “obligados” a hacer fraude electoral para imponer a Felipe Calderón, en complicidad con el PRI. En 2006, el PAN, con fraude, obtuvo el 35.8 de la votación. Volvieron a gobernar tan mal que volvieron a perder las elecciones en 2012, pero como ya no les alcanzó para hacer fraude llegó a la presidencia el PRI, con Peña Nieto. En 2012 el PAN cayó al 25 por ciento de la votación. En 2018 apenas llegaron al 22 por ciento y el año pasado al 16, una verdadera debacle.
En la última encuesta de Enkoll (dada a conocer el 1 de octubre de este año) sólo un 14 por ciento de las y los mexicanos sienten afinidad por el PAN.
Y no sólo han sido las elecciones presidenciales. Antes de 2021, el PAN gobernaba en 10 estados de la República, hoy en día sólo gobierna a cuatro. En términos de población, el PAN gobierna incluso a menos personas que MC. El año pasado, de las nueve gubernaturas en juego, el PAN sólo ganó una, que ya gobernaba, Guanajuato.
En el caso del senado, de las 32 senadurías en juego, el PAN sólo ganó dos (y eso en alianza con el PRI y con el desaparecido PRD). Sus demás senadoras y senadores son de primera minoría o plurinominales.
En el caso del congreso, de los 300 distritos electorales en juego, el PAN sólo ganó en tres (y 39 más con la alianza con PRI y PRD). Sus demás diputaciones son plurinominales.
De los 32 congresos estatales, el PAN sólo tiene mayoría en Guanajuato y con la alianza con el PRI y el PRD obtuvieron la mayoría sólo en otros tres. En los otros 28 congresos estatales son minoría (en 27 la mayoría es de Morena o de Morena y aliados y en uno la mayoría es del PRI).
Esta desafección de la ciudadanía al PAN los ha llevado de manera desesperada a pedir la intervención del gobierno de Donald Trump en nuestro país. Piensan que a Donald Trump se le olvida que el PAN en realidad estaba a favor de su contrincante Kamala Harris y antes con Joe Biden y más antes con Hillary Clinton.
En este contexto, resulta verdaderamente patética la vista de representantes del PAN ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington dizque para denunciar la actuación de las autoridades de la Ciudad de México durante la marcha del PRIAN, disfrazada de marcha de la “marea rosa” (a su vez disfrazada de marcha de jóvenes de la generación Z) el pasado 15 de noviembre.
Se necesita ser verdaderamente cínico como para que los que detonaron la violencia ese día acudan a instancias internacionales para pedir la intervención de extranjeros en nuestro país.



