Enrique Dussel. La interpelación de la alteridad

Divulgación Facultad de Filosofía.
Pensar desde el otro es la forma más radical de justicia. Esa fue la idea que atravesó el conversatorio “Enrique Dussel: la interpelación de la alteridad”, realizado en el marco del “BORDERS. PENSADORES DE FRONTERA” que organiza el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de la Facultad de Filosofía.
El diálogo reunió a León Felipe Barrón Rosas, docente de la Licenciatura en Historia, a Haania Neftaly Ramírez Juárez, Ulises Jurado Contreras y a Mateo Doménico, quienes exploraron los múltiples caminos de una obra que hizo de la diferencia su punto de partida.
Barrón Rosas ofreció una introducción general al pensamiento del filósofo argentino-mexicano, a quien definió como uno de los intelectuales latinoamericanos más relevantes del siglo XX. Recordó que Dussel -miembro del grupo Modernidad/ Colonialidad y con raíces en la filosofía socialista- desarrolló la Filosofía de la Liberación en los años setenta, una propuesta que buscaba pensar desde América Latina, fuera del canon eurocéntrico. Subrayó que, para Dussel, la historia debe contarse desde los oprimidos y que su método analéctico promueve un diálogo que no somete, sino que escucha.
Desde la ética, Haania Ramírez abordó la vigencia de una moral que nace de las experiencias de los marginados. Explicó que Dussel propone una ética universal y particular a la vez, capaz de denunciar la exclusión global generada por el neoliberalismo y de abrir paso a un diálogo entre múltiples horizontes culturales. Añadió que esta ética implica también una responsabilidad con el medio ambiente -entendido como un “otro” al que debemos escuchar- y con la liberación sexual. Retomó la crítica de Dussel al machismo como herencia colonial, donde el “yo conquisto” impuso un modelo de dominación. Liberar el eros, dijo, significa anular el machismo y reconocer la igualdad en el deseo y la dignidad.
Ulises Jurado exploró la lectura que Dussel hace de Marx desde América Latina. Señaló que la modernidad ha fijado al “yo europeo” como centro del mundo y ha negado al otro su lugar en la historia económica. En respuesta, Dussel propone pensar la economía desde los pueblos dependientes, más allá de la pedagogía del capital, integrando las teorías de la dependencia y de la competencia marxista para revelar las dinámicas de exclusión global.
Por su parte, Mateo Doménico examinó la crítica de Dussel a la historia universal, aquélla que, desde Kant y Hegel, ubica a Europa como el impulsor y el fin único de la humanidad. Frente a esa visión, Dussel propone una filosofía situada, que reconozca la pluralidad histórica y cultural de los pueblos del sur, y que piense el devenir no como una línea única, sino como una constelación de trayectorias.
Para concluir, Barrón Rosas reflexionó sobre la vigencia de Dussel en estos tiempos de crisis ética y desinformación: “Leer a Dussel hoy, dijo, es un acto de resistencia intelectual ante la proliferación de los pseudo historiadores y sus narrativas interesadas”. Porque, al final, como enseñó Dussel, sólo cuando escuchamos al otro empieza verdaderamente el pensamiento.
