Familias, género y cuidados

Las paternidades ausentes: una problemática para las familias

Cuando cursaba la licenciatura, en una conversación que tuve con una amiga notamos que actualmente los casos de personas que crecen compartiendo el mismo espacio doméstico con sus progenitores son pocos, lo cual no necesariamente significa que los padres que viven en lugares distintos no puedan encontrarse presentes en la vida de sus hijos/as, ni que todos los padres que cohabitan se involucran en sus procesos de vida; pero nos da un indicio sobre un fenómeno social del cual casi no se habla: las paternidades ausentes.

De esta manera, cuando me interesé por estudiar la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, supe que ésta es una de las problemáticas derivadas de la socialización de género masculina que mayores efectos conlleva para las familias, pues implica que las mujeres se hagan cargo de la crianza de hijos/as con todo lo que esto significa: cuidados, educación y muchas veces también proveeduría. Mientras que, de acuerdo a los resultados de mi trabajo, las consecuencias para los/as hijos/as, se traducen en una percepción de falta de apoyo y en una falta de referentes de paternidad cercana para los varones.

Pero, volviendo a la afirmación inicial de que las paternidades ausentes son poco abordadas en nuestro contexto, me interesa señalar la falta de instrumentos que den cuenta sobre la condición de los padres en México, por lo cual un primer reto estadístico consiste en determinar cuántos hombres viven o no con sus hijos/as. Esto es un dato relevante, sobre todo si se considera que “lo que no se nombra no existe”.

De igual forma, llama la atención que la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) realizada cada 2 años por el Inegi, que tiene por intención indagar sobre el comportamiento al interior de los hogares, se enfoca en una perspectiva feminizada. Es decir que en la misma encuesta se incluyen cifras sobre el número de hijos/as/es que tienen las mujeres, el uso de anticonceptivos a los que recurren y su situación conyugal, pero no se tiene registro sobre estos mismos datos en hombres. Lo cual sigue evidenciando una mayor relación, en el imaginario social, de las mujeres con los espacios domésticos y con la dimensión de cuidados de niñas, niños y adolescentes.

Aunado a lo anterior, un aspecto a mencionar y que estimo con gran importancia, es la necesidad de que los hombres nos relacionemos con las problemáticas referentes a las asimetrías de género, por lo cual el tema de las paternidades debería figurar entre nuestras principales ocupaciones, pensando en las familias como uno de los primeros espacios de socialización de los seres humanos.

Siendo así, se requiere repensar la relación de la masculinidad con la proveeduría económica, con los espacios domésticos y con la dimensión de cuidados. Ello a partir de retomar los aportes feministas que han visibilizado las implicaciones del patriarcado en la vida de todas, todos y todes.

Dudas o comentarios al correo electrónico: especialidadenfamilias@gmail.com Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

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