Familias, género y cuidados

Los cuidados, la familia y la discapacidad

¿Qué necesita una familia para funcionar? Si le preguntáramos a cada persona, responderían de manera diferente y aún así sería posible encontrar respuestas en común. Actualmente, es difícil definir una sola forma de ser familia y aún más complicado encontrar una fórmula que defina sus necesidades de cuidados, limpieza, etc. Si pensamos en las familias que tienen un hijo o hija con algún tipo de discapacidad, todo parece ser más complejo.

Primeramente, hay que saber a qué nos referimos con cuidados. Cuidar implica satisfacer las necesidades de quien lo necesita, tanto emocionales como físicas. Históricamente, quienes han estado a cargo de estas acciones han sido principalmente las mujeres, dedicando tiempo y energía para cumplir con estas exigencias, cuestión sobre la que vale la pena reflexionar.

¿Cómo viven las madres estas experiencias de cuidado hacia la discapacidad? Tuve la oportunidad de trabajar de manera cercana con 10 de ellas, entrevistándolas y compartiendo un poco de su día a día. Lo que aprendí, considero que es importante de compartir, principalmente porque no es algo exclusivo de estas mujeres.

El tener un hijo o hija con discapacidad implica dar tiempo y esfuerzo que difícilmente permite un empleo formal, razón por la cual alguno de los padres debe dedicarse mayormente al cuidado (independientemente si están o no en una relación de pareja). Resalta el testimonio de una de estas mujeres que menciona que tomó la decisión de dejar de trabajar en lugar del papá de su hijo, a pesar de ganar más dinero, porque es lo que sentía que tenía que hacer como madre y mujer.

Si miramos las cifras de la Encuesta Nacional Sobre Uso del Tiempo aplicada por INEGI en 2019, las mujeres dedican en promedio el doble de horas para limpiar, cocinar y organizar el hogar, así como para llevar a sus hijos e hijas a la escuela, citas médicas, tareas escolares, etc. Durante mi acercamiento con este grupo de mujeres, pude identificar que las problemáticas a las que se enfrentan tienen que ver con la división del trabajo dentro y fuera del hogar, el autocuidado que tienen y una inequidad respecto a los cuidados de sus hijos e hijas.

Las vivencias de estas mujeres, si bien pueden parecer individuales, son solamente parte de la dinámica compleja en estas familias, donde también los padres de familia están dedicados mayormente al trabajo fuera de casa, sin destinar mucho tiempo a las labores necesarias para mantener el hogar, ni convivir con sus hijos o hijas.

A pesar de que encontré estas características en las familias que tienen un hijo o hija con alguna discapacidad, estas vivencias son algo común dentro de los hogares mexicanos. Las madres o abuelas son quienes se encargan de los cuidados de la casa y los/as niños/as (y muchas veces, a pesar de ser las principales encargadas de estas actividades, también tienen la responsabilidad de un trabajo remunerado), mientras los hombres son quienes salen a trabajar; esta es la llamada división sexual del trabajo que afecta la manera en cómo se configuran los hogares, los cuidados y las vivencias de cada integrante de la familia.

Cada una de nuestras familias puede verse beneficiada si comenzamos a reflexionar sobre la repartición de tareas necesarias para que ésta funcione. Si algo pude concluir con el trabajo que realicé, es que la reflexión sobre nuestras propias acciones es el primer paso para eliminar estas desigualdades.

Dudas o comentarios favor de dirigirse a la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, al correo electrónico: especialidadenfamilias@gmail.com

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