Familias, género y cuidados

Madres, empleo y confinamiento

El 2020 inició con un hecho que se volvería histórico y cambiaría la realidad que conocemos: la propagación del COVID-19 en el mundo, por lo que los países comenzaron a tomar diversas medidas para frenar el contagio. Por su parte, México sugirió el confinamiento como una alternativa, la cual fue ejecutada por gran parte de la población en marzo del 2020, llevando a las personas a realizar cambios en las maneras en las que se llevaban a cabo las tareas diarias en el hogar, generando así, un vuelco en la dinámica social, laboral y familiar de cada persona, especialmente en las familias donde las madres son económicamente activas.

Datos de la Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Empleo (INEGI, 2020) refieren que 32.9 millones de personas con 18 años y más se encontraban laboralmente ocupados durante la situación de contingencia, de las cuales el 33.4% eran mujeres.

La dinámica para las personas que integran una familia se vio trasformada, pues las condiciones de encierro cambiarían lo que las familias vivían; las salas y comedores se convirtieron en aulas, canchas, gimnasios y oficinas, es entonces cuando las madres tuvieron que comenzar a laborar desde casa, ejercer el rol de madre y encargarse de las actividades domésticas. Pareciera que se está hablando de una realidad distinta, que en el 2021 las mujeres y los hombres tienen el mismo aporte en el hogar y la crianza de los hijos, sin embargo, el confinamiento llegó para demostrar que no es así, que aún existe una distribución sexual del trabajo.

Dentro de mi paso por la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, realicé una investigación sobre las madres que viven una triple jornada durante la contingencia, en la cual se contó con la participación de cinco mujeres económicamente activas que se desarrollaban en distintos ámbitos profesionales y, que, por la presente situación, debieron ejercer desde el hogar.

Algunos de los hallazgos que se encontraron fueron sobre la distribución de las labores domésticas, las cuales son mayormente ejecutadas por las madres, quienes actualmente las realizan a la par que ejercen su empleo y cuidan de sus hijos. Sin embargo, surgió un rol más que debían cumplir: el de maestra, pues mencionaron que tenían que aclarar dudas, ser soporte durante la toma de clases e involucrarse en la realización de tareas y trabajos de las niñas y niños del hogar.

Tratar de integrar estas actividades y cumplir las expectativas en cada uno de estos espacios ha traído una serie de consecuencias para las mujeres entre las cuales se pueden mencionar: cansancio, estrés, irritabilidad, tristeza, ausencia de tiempo libre, así como la percepción negativa de si mismas en el ámbito profesional y en su rol de madres.

Entonces, resulta importante poner sobre la mesa, ¿las madres realmente viven una triple jornada de trabajo durante el confinamiento?, pues pareciera que más bien nos encontramos frente a una cuádruple jornada, en la que la vida de las mujeres se ha reducido a ejercer roles: el rol de madre, el rol de empleada doméstica, la mujer laboralmente activa y el de maestra.

Fuente:

-Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2020) Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral. Recuperado de: https://www.inegi.org.mx/investigacion/ecovidml/2020/ Dudas o comentarios favor de dirigirse a la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, al correo electrónico:  especialidadenfamilias@gmail.com

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