Familias, género y cuidados

Ser mujer en un sistema patriarcal

Hablar de ser mujer hoy en día significa poder entender más allá de lo superficial, nos orilla a reflexionar acerca de la forma en que nos constituimos como sujetos(as), cómo nos relacionamos, la afectación de los roles y estereotipos en nuestras mentes y nuestros cuerpos y, por supuesto a las violencias a las que estamos sometidas/os y expuestas/os.

No es lo mismo para hombres que para mujeres saberse parte de un sistema patriarcal. Para ambos sexos seguro supone alguna expectativa puesta sobre sí, para las mujeres, implica expectativas tendientes a la satisfacción de los otros, desde el hogar poniendo sobre nosotras las labores de cuidado de la familia, hasta en lo inter e intrapersonal, atendiendo a los deseos del hombre, lo cual deviene en cansancio físico y mental al tratar de agradar y abarcar todo.

Hablo de las mujeres porque me parece importante generar espacios donde se visibilicen las afectaciones para quienes nos hemos visto sujetas durante años a miles de formas de imposición sobre nosotras mismas y sobre nuestros cuerpos a través de normas, estereotipos, leyes, que se olvidan que las mujeres no somos un objeto, sino sujetas plenas en derechos. Derivado de ello pienso, ¿las mujeres atendemos a nuestros deseos? ¿Notaremos todas las formas en que se trata de imponernos cosas?

Aunque creo que es muy complejo, sé que podemos acercarnos a las respuestas de manera particular, observándonos a nosotras mismas, poniendo atención a cómo nos sentimos, reconociendo que estamos cansadas de las imposiciones, estamos sujetas a una sociedad altamente patriarcal, nos vivimos aquí día a día, lo notamos a través de: las redes sociales llenas de filtros exigiéndonos cuerpos perfectos, medios de comunicación misóginos culpando a las víctimas por los crímenes ejercidos sobre ellas y a leyes generadas sin perspectiva de género, es cansado.

Y deriva, por supuesto, en los cuidados de una misma, en la forma de vernos y en el amor que tenemos por nosotras. Llega el momento de repensar lo que estamos haciendo para poder pensar si aquello que mueve nuestros días tiene que ver con nuestros propios deseos o con los de alguien más.

La escritora Victoria Sau diría que “la facultad de volcarse hacia el otro vuelve a la mujer-madre un ser invisible, cuya principal característica es proveer al género humano de más humanos” (1995), ¡qué grave! Y no sólo para las mujeres-madres, para todas esto cobra importancia, tengamos o no hijes, ¿no tenemos mayor opción cómo mujeres? ¿Sólo podemos ser proveedoras de seres humanos y humanas? ¿Qué hay de nosotras mismas? Pienso en las ganas que tenemos de liberarnos, de decidir y de vivirnos desde la autonomía, y ¡claro que queremos un mejor camino, una vida más digna y plena!

Alternativa: pensémonos desde el amor radical, amémonos de manera intensa y sin restricciones, seamos sororas y críticas, cuestionemos aquellas cosas que creemos que son nuestras convicciones y apostemos por una vida más libre.

Dudas o comentarios: Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales especialidadenfamilias@gmail.com

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