Familias, género y cuidados

Tareas Domésticas y de Cuidados en tiempos de COVID-19

La división sexual del trabajo ha definido las esferas del espacio público habitado y liderado por hombres y el espacio privado a cargo de las mujeres, en ello hay un acuerdo implícito desde hace siglos en donde refiere que las mujeres habrán de ocuparse de todas las actividades domésticas y de cuidados que se realizan al interior del hogar; esta práctica sigue sosteniéndose, aunque parezca que las relaciones entre mujeres y hombres se han transformado en relaciones más igualitarias, lamentablemente en este ámbito no es así, según datos del INEGI, las mujeres  dedican 7.6 horas más al trabajo doméstico y de cuidados que los hombres (ENUT, 2019).

El trabajo doméstico y de cuidados se convierte en una problemática cuando queda a cargo de las familias y dentro de ellas queda sostenido específicamente por las mujeres. El Estado no se hace cargo pues lo sigue viendo como si correspondiera a un problema del ámbito privado, por lo tanto, se deslinda fácilmente de la responsabilidad de generar condiciones y políticas públicas que ayuden a liberar la carga de trabajo a las familias, y a las mujeres en concreto, sin fomentar la participación de los hombres en estas tareas.

Este panorama se complejiza en medio de una pandemia que lleva azotando al mundo durante casi dos años, inevitablemente ha llegado a trastocar toda nuestra realidad y cotidianidad, por lo que es necesario abrir la pregunta ¿cómo se organizan las tareas domésticas y de cuidados dentro de las familias en tiempos de COVID -19? Durante el año 2020, como estudiante de la Especialidad de Familias y Prevención de la Violencia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, realice una investigación que pudiera dar cuenta de esta realidad.

Parte de los hallazgos de esta investigación realizada con familias de la ciudad de Querétaro, muestran que son las mujeres en quienes mayormente recae la responsabilidad de las tareas domésticas y el cuidado de las hijas e hijos, son las que quedan a cargo de coordinar las actividades escolares, por lo tanto, son ellas y solo ellas quienes están en comunicación directa con las maestras de sus hijos e hijas.

Está dinámica genera mucho cansancio mental y agotamiento en las mujeres, así como malestares físicos que se manifiestan en padecimientos gástricos y dolores de cabeza intensos. Es importante resaltar que los hombres de estas familias participan mayormente en las actividades de cuidados de sus hijos e hijas, pero no de la misma manera en las tareas domésticas como lavar, planchar, cocinar etc.; cabe señalar que estas mujeres además de sostener todo el trabajo doméstico y de cuidados se desempeñan como docentes de educación superior.

Uno de los hallazgos más inquietantes son los estragos en la salud mental de niños y niñas, presentando distintas manifestaciones de algún padecimiento mental como ansiedad, depresión y estrés; el cuidado y contención de estos niños y niñas queda a cargo de las mujeres pues los hombres se involucran muy poco en estas actividades.

Además de que sigue siendo imperante el diseño de políticas públicas con perspectiva de género dirigidas al reparto equitativo de las tareas domésticas y de cuidados al interior de las familias, se suma la tarea de difundir la importancia de la atención de nuestra salud mental después de haber atravesado por un fenómeno tan cruento, como lo ha sido esta pandemia.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2019). Encuesta Nacional sobre uso de tiempo. Dudas o comentarios favor de dirigirse a la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, al correo electrónico:  especialidadenfamilias@gmail.com

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