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APODOS – EL DEBATE. EL FORMATO – EL DEBATE. ASÍ LOS VÍ

Apodos en boletas del INE, formato y candidatos en el último debate.

APODOS

Recuerdo que hace años llegó una tía a la casa, exudaba furia e indignación, no hubo necesidad de preguntarle el motivo. Dijo: “un tipejo llegó y tocó la puerta, cuando me asomé por el balcón me preguntó: “-¿Está ‘El Sapo’?». «Aquí no vive ningún sapo- le contesté furiosa». “-Bueno -corrigió- Jorge”. «No está -le respondí». Y me pidió: “-Dígale que lo vino a buscar ‘El Puerco’”. Abrió los ojos y en tono de resignación nos preguntó: -¿Verdad que es más feo puerco que sapo?

Esto viene a colación porque el Instituto Nacional Electoral discute la posibilidad de que en la boleta electoral se incluyan apodos. En mi tiempo se utilizaban los defectos físicos para poner los apodos, no había los eufemismos de ahora, al que usaba lentes le decíamos ‘cuatro ojos’; al dientón, ‘conejo’. Y así. De aprobarse la propuesta al bautizar a sus hijos es necesario pensar también en un apodo mercadotécnico para no arruinarle su carrera política. Nada, de por ejemplo, de ponerle ‘Ricardín Riquín Canallín’.

EL DEBATE. EL FORMATO

Mientras a través del curso de los debates los candidatos presidenciales han venido mejorando, hasta el mismo «Bronco», la labor de los moderadores ha venido empeorando. Ahora su protagonismo y su talante rígido y autoritario resultaron odiosos. Sus frecuentes interrupciones a los oradores, sus largas intervenciones, en las que parecía que querían demostrar que ellos mismos tenían más méritos para ser presidenciables, sabotearon el diálogo.

Por si fueran pocos los candidatos, cuatro, número que ya de por sí dificulta el intercambio de ideas, la cantidad de temas agregaba confusión y aburrimiento. Se habló desde educación y crecimiento económico hasta de insulina y paneles solares, esta maraña de cuestiones y torneo de promesas, demanda de los ciudadanos una concentración y un IQ superior al normal, cuando menos para mí. Mientras se mantenga este pésimo formato en poco van a trascender los debates en las preferencias electorales.

EL DEBATE. ASÍ LOS VÍ

Los principales temas del debate, el crecimiento y el desarrollo, fueron propicios para que Meade demostrara sus conocimientos, experiencia y superioridad técnica sobre los otros participantes. Pero sigue sin pintar su raya con determinación con el pasado y sus nefastos compañeros de viaje, lo que le quita simpatías.

Por otra parte, llama la atención el simplismo y voluntarismo de las soluciones de López Obrador, las cifras nomás no le salen. Las críticas y demanda de definiciones solamente las cabecea; preocupa no saber qué hará realmente de llegar a la presidencia. Sus intervenciones son las de un puntero en las encuestas, que aflojerado asiste a los debates como mero trámite.

Ricardo Anaya ha perdido encanto y poder de persuasión, las graves críticas que se le hacen las responde con meras negativas, asumiendo el papel de víctima y con amenazas trepidantes. Conclusión, todo parece indicar que lo que está en juego es el segundo lugar.

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