Jicotes

BORRACHO Y CANTINERO – ¿Y LOS PARTIDOS POLÍTICOS? – MANUEL BARTLETT

Morena, el partido ganador, reverdece la historia del PRI como partido hegemónico y todo apunta que serán incondicionales de López Obrador. Con estos partidos no avanzaremos mucho.

BORRACHO Y CANTINERO

Después de que Trump ganó las elecciones de su país invitó a Slim a almorzar. A las preguntas de los reporteros sobre su opinión del empresario, Trump fue elogioso y comentó que Slim le advirtió del cambio de actividades, de ser un empresario a ser un presidente. El ejemplo con el que ilustró la diferencia de responsabilidades fue: “No olvide que no es lo mismo ser borracho que cantinero”. De la misma diferencia debe de percatarse López Obrador. A la acusación de fraude de su partido relacionado con un fideicomiso destinado a apoyar a las víctimas del temblor, respondió iracundo: “Es una calumnia de los ‘conservadores’, ‘de la prensa fifí’”; una vil venganza de las mismas autoridades que días antes habían reconocido su abrumador triunfo. El presidente electo debe de caer en la cuenta que su nueva posición demanda un discurso mesurado, juicioso, prudente, reconciliador. Ya no es opositor sino presidente electo, no es borracho sino cantinero.

¿Y LOS PARTIDOS POLÍTICOS?

Bajo los escombros aún humeantes que dejó el triunfo de López Obrador se encuentran los partidos políticos. El PAN y el PRD, enemigos históricos, decidieron olvidar sus principios y bajo un pragmatismo en el que todo valía con tal de ganar el poder; andan como pollitos recién comprados: perdidos y sin brújula. El PRI decidió apostar a un candidato ciudadano y no le fue menos peor con la designación de su máxima dirigente: La sobrina del villano favorito -Carlos Salinas de Gortari- no permite abrigar demasiadas esperanzas sobre su recuperación. El Partido Verde, que está a punto de cambiar su símbolo, el Tucán, por alguna ave carroñera, no parece tener ya razón de existir. Morena, el partido ganador, reverdece la historia del PRI como partido hegemónico y todo apunta que serán incondicionales de López Obrador. Los partidos políticos son fundamentales para el perfeccionamiento de la democracia, pero con estos partidos no avanzaremos mucho.

MANUEL BARTLETT

Traté a Bartlett en varias circunstancias políticas. En algunas ocasiones no coincidí con sus instrucciones, le dije mis argumentos, y no las acaté. A pesar de su fama de duro e impositivo, conmigo fue siempre respetuoso y hasta deferente. Reconozco en él un político profesional, sólido en ideología y en derecho. Su nombramiento ha provocado un alud de críticas, sobre todo se le acusa de ignorante en el tema. Recuerdo al licenciado Eduardo Pesqueira, que trabajó lo mismo en inversiones, policía, un canal de televisión y, finalmente, Agricultura. Cuando un periodista le preguntó que cómo era posible que se desempeñara en un ramo que ignoraba absolutamente, Pesqueira respondió: “Un político cuando sabe, sabe, cuando no, pues coordina”. Personalmente creo que Bartlett lo hará bien, el problema es que el gabinete de López Obrador se está llenando de políticos “mil usos” que sólo aspiran a coordinar.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba