Jicotes

Jicotes. LA SEGURIDAD EN QUERÉTARO

LA SEGURIDAD EN QUERÉTARO

Cuando los periódicos locales informan sobre el aumento de la inseguridad en Querétaro, los gobiernos de Francisco Domínguez y Marcos Aguilar simplemente no responden o acusan al medio de comunicación de ocultar intereses oscuros. Algo así como que dan malas noticias porque no les hemos dado dinero.

Ahora ha sido un periódico importante de circulación nacional, el ‘Reforma’, a ocho columnas escribe: «Tiene Querétaro boom… de robos”. En el cuerpo de la nota señalan que en los últimos tres años se han duplicado los robos en la capital y en general los delitos han crecido en todas las modalidades. La mayoría de los queretanos consideran que viven en forma insegura.

Esperamos que el gobierno estatal y el municipal respondan en forma autocrítica y seria. Que Francisco Domínguez cumpla sus palabras del discurso de toma de protesta: “Lo digo fuerte y claro: Con la tranquilidad de los queretanos no se juega”. Ahora veremos lo fuerte y lo claro.

 

LO QUE ME DESPERTÓ EL ECLIPSE

Lo que me despertó el eclipse fue un sentimiento contradictorio de orgullo y humildad. Orgullo por el avance de la ciencia, por la capacidad de investigación de la humanidad, fue un eclipse pronosticado y desmenuzado en el tiempo y en el espacio con puntualidad asombrosa. También me sentí humilde, ya no digamos por la pequeñez de la tierra ante el cosmos, sino por la insignificancia de nuestra existencia. ¿Qué somos ante el universo? ¿Qué fuerza tenemos en el firmamento?

Incluso sentirnos un grano de arena en el desierto es sobreestimarnos. Que este orgullo y humildad nos conduzcan a celebrar la inteligencia del ser humano y a admirar el esplendor grandioso de la naturaleza. Que todo nos conduzca a agradecer a Dios, a ese ser supremo, a esa energía, a esa fórmula matemática, por el milagro de la vida en la tierra.

 

EL ECLIPSE Y EL GENERAL OBREGÓN

Cuando observé el eclipse no pude menos que recordar al general Álvaro Obregón. En dos ocasiones, por voluntad propia, Obregón enfrentó a Pancho Villa con el riesgo inminente de que lo fusilara. Un periodista le preguntó el motivo de su gran valentía. Obregón a su vez interrogó al reportero: “¿Ha vivido una tormenta de arena en el desierto?”. El periodista respondió que no. Obregón le dijo: “Es tan impresionante la cantidad de arena que levanta el viento que tapa el sol. A las doce del día parece que es de noche”. Obregón volvió a preguntar. “¿Ha estado en el mar en un huracán?” El reportero volvió a decir: “No”. El General le dijo: “Las olas son del tamaño de un edificio” Y concluyó Obregón: “Cuando se conoce la furia de la naturaleza no se tiene ningún miedo a la ira de los hombres”. El eclipse me hizo recordar y reconocer la verdad de Obregón.

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