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¿POR QUÉ ESTÁN DE MODA LAS EMPRESAS FANTASMA?

 

QUERÉTARO, CASTILLO DE LAS EMPRESAS FANTASMA

Se dice, no sé si estamos ante un rumor muy queretano, que nuestro estado es un espacio para las familias de los que se dedican al crimen organizado en otros lugares. El terrorífico caso de Ricardo Anaya, revela que nuestro territorio es un castillo abandonado donde proliferan las empresas fantasma.

Son empresas que, bajo un parapeto aparentemente legal, utilizan comprobantes comprados para evadir impuestos. Al poco tiempo se esfuman o se dispersan en el mundo en otras empresas que luego también desaparecen. Las entidades federativas son espacio propicio de actuación, pues más del 90 por ciento de recursos que manejan provienen de recursos federales. Por si fuera poco los sistemas contables de los estados son precarios y hay notarios públicos que se prestan a la simulación. Los focos de alarma se han prendido y los gobiernos estatal y federal tendrán que hacer algo para vacunarnos contra esta nueva moda de la corrupción.

¿POR QUÉ ESTÁN DE MODA LAS EMPRESAS FANTASMA?

Las empresas fantasma están de moda por las ventajas que ofrecen: falsear facturas, evadir impuestos, lavar dinero, simular la venta de servicios. Estos beneficios se obtienen con pocos riesgos y amplias posibilidades para mantenerse impunes. Las empresas aparecen y desaparecen en el mundo.

Las de la nave industrial que le compraron a Anaya, se hicieron transferencias de dinero que viajaron por Gibraltar, Canadá, Las Islas Turcas y Caicos. Las empresas fantasma utilizan a prestanombres que son de bajo perfil, los que le compraron la nave a Anaya fueron un chofer y una secretaria que desembolsaron más de 50 millones de pesos. Ante esta ingeniería financiera con un ritmo vertiginoso, las autoridades fiscales no tienen nada qué hacer, es la carrera de un ferrari contra una bicicleta. Bajos costos, altos beneficios y riesgos mínimos han hecho que las empresas fantasma proliferen y todo indica que Querétaro ya les gustó. ¿Qué se puede hacer?

RICARDO ANAYA. INEVITABLEMENTE SOSPECHOSO

No me atrevería a afirmar que Ricardo Anaya es culpable de lo que se le acusa, pero lo que es absolutamente cierto es que como agente inmobiliario es una maravilla, tan maravilla que tiene sobre él la sombra densa de la sospecha. Lo mejor que podría hacer Anaya para exorcizar esta sospecha sería que incluyera en su agenda electoral una propuesta para acabar con las empresas fantasma, las que por cierto todo indica que pretenden hacer de Querétaro su castillo abandonado preferido.

Vamos a recurrir a Luis Pérez Acha, especialista en el tema, para que nos auxilie con esta propuesta. Aumentar la vigilancia y los requisitos para evitar que los contratos públicos se asignen en forma directa, es decir sin licitación. Poner especial cuidado para impedir que las universidades sean utilizadas para escabullir las licitaciones, como fue el caso de la Estafa Maestra. Luego le seguimos. Por supuesto no le cobraremos a Anaya la asesoría.

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